CRÍTICA

‘Marvel’s Avengers’, cuando la ambición es tu peor enemigo

El nuevo proyecto de Crystal Dynamics, autores de los últimos Tomb Raider, tropiezan en un ambicioso intento por aunar todas las tendencias actuales del videojuego

El principal problema de muchos videojuegos actuales es querer ser demasiadas cosas al mismo tiempo. Las tendencias de mercado son peligrosas, especialmente cuando se tiene entre manos una licencia como Marvel, donde debes dar respuesta no solo al lector más acérrimo del cómic, sino al que saborea cada película del Universo Cinematográfico y espera que la traslación al ocio electrónico sea exactamente eso.

La diferencia, guste o no, es que el videojuego debe hablar su propio lenguaje, y Marvel’s Avengers nos habla en un idioma bastante difuso. Es un quiero y no puedo con muchas cosas buenas, pero muchas otras que no funcionan en absoluto. Decía con razón Shaun Escayg, director y escritor del título en una entrevista con EL PAÍS, que “el reto es mantener el ritmo de la historia y conseguir que el jugador se enganche a las misiones y sienta que tienen un propósito”. Por desgracia, esto no se ha conseguido.

Entretenimiento puro; ocasión desaprovechada de trascender

A grandes rasgos, quienes tengan pensado comprar esta obra seguramente no se sientan decepcionados si lo que esperan es una aventura individual con la que pasar unas cuantas horas —no más de diez— entretenidos; sobre todo en los primeros compases, donde una deslumbrante Kamala Khan deja claro por qué es una de las superheroínas más queridas de la nueva hornada de jóvenes perfiles de la Casa de las Ideas. Sin embargo, con el paso de las horas un predecible desenlace encadena con un modo multijugador que se sabe a sí mismo como un ‘juego como servicio’, una serie de misiones cooperativas con recompensas aleatorias, subida de niveles y equipamientos que podemos mejorar hasta alcanzar los niveles más elevados.

"El videojuego debe hablar su propio lenguaje, y Marvel’s Avengers nos habla en un idioma bastante difuso"

No era pequeña la empresa. Si ya es difícil hacer bien lo primero, algo de lo que son expertos en Crystal Dynamics a través de Tomb Raider, el estudio delegado por Square Enix para esta tarea se termina perdiendo en algo que muy pocos pedían, y es dar tanto protagonismo a un modo multijugador que se transforma en el mayor antagonista del conjunto. La premisa no es mala, por supuesto que no lo es. De hecho, como decía, las primeras horas son un deleite. Llevo leyendo a Kamala Khan (Ms. Marvel) desde hace seis años, cuando esa adolescente musulmana de Nueva Jersey empezó a destacar en los foros de aficionados al cómic casi con la misma recurrencia que Miles Morales (Spider-Man). Dos personajes frescos, inexpertos, deseosos de descubrir qué hay más allá del superpoder que nunca eligieron pero que tienen que asimilar. Dos personajes que representan a un colectivo y a una comunidad.

El trabajo del equipo de Shaun Scayg y Scot Amos, los dos máximos responsables del proyecto, es impecable a ese respecto: han sabido capturar la esencia de cada uno de los personajes. Porque Iron Man, Hulk, Viuda Negra, Capitán América y, con menor acierto, también Thor, son una representación fidedigna de tanto el enfoque que conocemos del mundo de las viñetas como el del séptimo arte. La virtud, no obstante, pasa por haber sabido situar tan bien al jugador en los ojos de Kamala, que se proyecta junto a nosotros en la posición del aspirante, del que desea verse a sí mismo algún día en el otro lado.

Por algún motivo de diseño, poco a poco comienza a pesar más sobre la balanza el deseo por escribir algo épico por necesidad y recurrir constantemente a generalidades, tópicos que conducen a la aventura a una constante sensación de repetición. La oportunidad de hacer de Marvel’s Avengers un homenaje a la figura de Ms. Marvel termina no siendo tal y, para más inri, tampoco satisface todo lo que podría en su voluntad de hacer honor a la licencia sobre la que se trabaja, Los Vengadores. Es un buen punto de partida de cara a eventuales secuelas o historias derivadas de esta pericia; aunque el modo multijugador no invita a seguir jugando si lo que queremos es un mayor empaque narrativo.

Diversión en un combate lastrado por graves errores técnicos

Es difícil hacer conectar al usuario con un total de seis personajes en una historia tan corta. Seguramente, con un enfoque más directo, que hubiese permitido dar más peso en la balanza a elementos más concretos de la historia, esa narrativa habría permeado más en nuestra memoria; pero no lo hace porque cuando parece que va a explotar da un punto y aparte para presentar a otro personaje y dejar al anterior parcialmente de lado. Ni he podido entender a la fenomenal Kamala ni menos aún conocer al superficial Thor. La solución a esta problemática pasa por dedicar más esfuerzos a la aventura individual, pero recuerdo que Marvel’s Avengers ha preferido centrar su empeño en un modo multijugador algo decepcionante.

La sensación de recompensa es casi inexistente, puesto que los objetos que desbloqueamos y las habilidades que podemos atribuir a cada Vengador —con especial mención a Viuda Negra, muy divertida de utilizar— apenas inciden en lo jugable: son casi siempre meros adornos estéticos. Cosmética. Una vez llegas al nivel más alto en el desarrollo de un personaje, el techo se cierne ante ese héroe y lo limita a un cambio únicamente visual, a veces cromático. La cooperación tampoco se hace denotar en las partidas multijugador, donde cada cual asume un rol eminentemente individual. La estrategia brilla por su ausencia y la inteligencia artificial de los enemigos (un tema por desgracia con margen de mejora en muchas grandes producciones) es más que mejorable. Todo ello por no hablar por los constantes errores técnicos, cuelgues y caídas de rendimiento que impiden que nos sumerjamos en la experiencia.

Con todo, Marvel’s Avengers es un producto que disfrutarán los aficionados más fieles a esta licencia, esos acostumbrados a que no todos los autores y dibujantes firman las mejores series de sus héroes favoritos; esos espectadores que salen del cine sabiendo que han visto películas mejores de este universo… pero que aceptan el resultado. Este videojuego es aceptable, notable, gracias a un sistema de combate terriblemente satisfactorio y bien ejecutado. Por lo demás, es una oportunidad mal aprovechada. Una lástima, especialmente sabiendo el increíble talento que hay en Crystal Dynamics y lo bien escritos que están la mayoría de sus personajes. Espero que el siguiente capítulo explore mejor este diamante en bruto.

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