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CRÍTICA DE 'TRILOGÍA DE FREDDIE MONTGOMERY'

Banville, los malabares de un caníbal con la verdad

Alfaguara publica 'Trilogía de Freddie Montgomery', obra que incluye dos inéditos y que ahonda, con un crimen de por medio, en las grandes preocupaciones del autor irlandés

El escritor irlandés John Banville, en Madrid en 2018.
El escritor irlandés John Banville, en Madrid en 2018.

Se podría decir que John Banville (Wexford, Irlanda, 74 años) es un autor prolífico, sí, pero sobre todo es un ser camaleónico, un caníbal, como prefiere definirse a sí mismo, un escritor que ha jugado con Henry James en La señora Osmond, que ha sido Raymond Chandler en La rubia de los ojos negros (Alfaguara, 2014) que si tuvira que elegir a alguno de sus personajes, confiesa, se encarnaría en Phoebe, la hija de Quirke, el patólogo forense creado por Benjamin Black, su alter ego, un alivio en ocasiones, un juego en otras, un escritor sin el que Banville no sería Banville. Por eso es de celebrar que Alfaguara, la editorial que ha ido publicando y rescatando en español toda su obra en los últimos años, se atreva con la Trilogía de Freddie Montgomery, tres obras que ahondan en las obsesiones del autor en torno a la verdad, la identidad y el arte. El libro de las pruebas (1989), es el único de los tres que ya había sido publicado en español. Con esta novela ya fue finalista del Booker que luego ganó en 2005 con El mar y en ella ya se ven las virtudes que le harían un escritor de referencia y las características que dan unidad a esta trilogía.

El lector encuentra al inicio de El libro de las pruebas a un joven Freddie Montgomery ya desahuciado -estado del que, de una u otra manera, no saldrá en toda la trilogía- que realiza una larga confesión por escrito ante un juez tras matar a una joven y esperar alcoholizado a que lo detuvieran. A través de una voz obsesiva y de un tono envolvente, Banville nos lleva por la versión que el propio Montgomery -un individuo educado y de buena clase social- da de su crimen, una historia contada siempre desde un narrador amoral, marcado por un oscuro sentido del humor y que sabemos que no es fiable. “Ay Dios, qué confuso y oscuro es todo”, “los detalles nunca han sido mi fuerte” o “soy un entusiasta defensor de las trolas” son algunas de las reflexiones del bueno de Freddie para mantener al lector fuera de lugar durante su confesión.

Escrita en 1993, en Fantasmas el narrador vuelve a ser Montgomery, que vive tras su paso por prisión deportado en una isla con un gran teórico del arte y su sirviente, estudiando a un desconocido maestro flamenco y tratando de recuperar su lugar en el mundo. A la isla llega un grupo de náufragos y todo cambia. El estudio de los personajes, la soledad del narrador, la atmósfera extraña y el juego de máscaras que establecen unos personajes envenenados de Shakespeare fascinan al lector, que no termina nunca de saber quién es este señor al que persigue a través de más de 700 páginas.

Todos estos juegos de identidad y relaciones difusas con la verdad alcanzan su cima en Atenea (1995). La relación entre lo real y la ficción, entre lo auténtico y la imitación que recorre toda la trilogía se convierte en esencial y traza aquí una línea directa con El intocable, la novela en la que Banville cuenta la vida de Victor Maskell, trasunto de Anthony Blunt, experto en arte, curador de la colección de la reina y espía soviético, el cuarto del círculo de Cambridge, un traidor. Montgomery es ahora un tal Morrow y se alía con unos maleantes de lo más siniestro para hacer pasar por buenos siete cuadros de otros tantos autores inventados por Banville y que, empezando por Johann Livelb (que ya aparece en Regreso a Birchwood, 1973) son anagramas de su propio nombre. ¿Quieren más juegos? El detective que los persigue se llama Hackett, sí, como el de Black, solo que dos décadas antes. El tono algo más desbocado de Montgomery, que no trata de ocultar que sigue siendo él quien lo cuenta todo, es la consecuencia lógica de lo que ha pasado y da sentido de conjunto a la trilogía. El lector, al final, no sé si fascinado pero sin duda incómodo se podrá preguntar, como el propio Freddie. ¿Qué es verdad, inspector? Todo. Nada. Solo la vergüenza.

Trilogía de Freddie Montgomery

Autor: John Banville

Traducción: Horacio González Trejo.

Editorial: Alfaguara, 2020.

Formato: 752 páginas. 26,90 euros.

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