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Innovar en historia sin añadir novedades

La tradicional asignatura no está reñida con las nuevas prácticas y tecnologías

en el aula. Tres profesores comparten su experiencia con la gamificación

La profesora Aliaga imparte clase en un instituto de Madrid.
La profesora Aliaga imparte clase en un instituto de Madrid.

El aburrimiento. Este es el motivo al que acuden César Antonio Moreno, Guillermo Balmori y Raquel Aliaga, docentes de secundaria, cuando se les pregunta por qué comenzaron a implementar prácticas innovadoras en sus clases. La desmotivación de los alumnos les hizo indagar en metodologías diferentes para impartir la asignatura de historia. Hoy son firmes defensores de la gamificación y comparten su experiencia en la Red para que otros profesores accedan a esta metodología.

Aliaga, vicepresidenta de la Asociación Madrileña de Profesores de Historia y Geografía, empezó a dar clase hace ocho años. Desde el inicio había oído hablar de la gamificación, pero le costaba verse a sí misma implementándolo en su clase. “Tienes tu modelo tradicional muy asentado y cuesta empezar”, reconoce la docente. La primera vez que probó fue con un grupo de alumnos muy desmotivado. La reacción de los chicos hizo aumentar el interés de Aliaga por esta metodología y hoy forma parte de la comunidad Gamifica tu aula.

Lo primero que aclara es que gamificar no es lo mismo que jugar: “Es una estrategia de motivación que incorpora técnicas del juego a la experiencia del aula”. Así, el día a día es en sí mismo un juego en el que hacer los deberes o sacar el material también forma parte de la dinámica, que se basa en un sistema de retos y recompensas. Como el juego, requiere de una narrativa, un objetivo, como vencer a un dragón, ejemplifica. “Hace que la clase cobre sentido para ellos y están con más ganas”, destaca. Los premios no solo se otorgan por cuestiones curriculares, con lo que también los estudiantes que tienen más dificultades con la materia pueden verse reconocidos.

Algunos videojuegos para empezar

‘Grepolis’. Ambientado en la Antigua Grecia, el objetivo es crear una gran ‘polis’ a partir de unas cuantas construcciones. En el proceso aparecen personajes mitológicos y hay que desarrollar estrategias en colaboración con otros jugadores.
‘El gran mamut’. Este juego permite zambullirse en la cultura prehistórica y conocer su cronología.
‘Carlos V rey emperador’. Basado en la serie de televisión homónima, este recurso recorre los 40 años de reinado de Carlos V a través de 100 retos histórico.

Una de las herramientas de la gamificación son los videojuegos. Aliaga acude a ellos cada vez que remata una unidad para que los alumnos repasen conocimientos. El profesor Moreno, además de usarlos en su clase, los investiga. Forma parte de un equipo que indaga en la interacción de estos en las aulas, un proyecto que puede consultarse en la web Historia y videojuegos. Defiende que las clases magistrales “no cumplen con los requisitos de una sociedad como la actual, que va cambiado” y que tampoco es suficiente con añadir alguna actividad extra, como una excursión o una película. “Los videojuegos son una herramienta motivadora, sin perder la rigurosidad de la docencia y que se combina con la clase magistral muy bien”, explica.

Existen múltiples videojuegos on line y gratuitos perfectos para introducir la conquista de América o la antigua sociedad egipcia, pero advierte que no se trata de “jugar por jugar”, sino que hay que “conducir” a los chicos para que alcancen los objetivos académicos. Tampoco se pueden emplear de manera aislada, sino que deben integrarse dentro de la rutina, como método de documentación, por ejemplo. El experto advierte que antes de usar un videojuego es “imprescindible” que el docente conozca la herramienta.

El docente Guillermo Balmori.
El docente Guillermo Balmori.

Ambos profesores coinciden en tranquilizar a los docentes que todavía no manejan con soltura la tecnología. Existen miles de materiales accesibles en la red, basta con poner #claustrovirtual en Twitter para encontrar ejemplos. Si aun así cuesta, se puede empezar por pequeñas gamificaciones analógicas.

El profesor Guillermo Balmori lleva 20 años creando materiales tangibles de apoyo para sus clases y desde hace cuatro los comparte en el blog Eso es otra historia y en las redes. El pasado diciembre organizó en su centro un juego inmersivo derivado de los escape rooms que tenía como temática la primera vuelta al mundo en barco. A través de preguntas, pistas y un mapa los alumnos iban componiendo el viaje que realizaron Magallanes y El Cano. “Igual ese juego no les va a hacer aprender, pero les genera interés y hace que después en clase, cuando lo explicamos, atiendan más y que a lo mejor en su casa busquen más información o simplemente se vean una película sobre el tema”, abunda Balmori.

En otras actividades que ha llevado al aula sus alumnos se han convertido en los protagonistas de cuadros como La escuela de Atenas, de Rafael, han jugado al bingo con el siglo XIX y se han convertido en personajes históricos con ayuda de lecturas, la mejor y más básica herramienta, defiende.

Actividades para hacer en familia

Los docentes coinciden en que las actividades extra para reforzar cualquier conocimiento siempre son bienvenidas, pero recalcan que deben ser lúdicas, pues los niños ya soportan una gran carga académica. A continuación, algunas propuestas.
Teatro: no se trata de acudir al teatro, que también, sino de aprovechar lo mucho que le gusta a los niños disfrazarse para acercarles los personajes históricos. ¿Por qué no convertirse en un soldado romano o en Cleopatra?
Museos: existen un sinfín de actividades en los museos de historia y antropología dedicadas en exclusiva a los niños, pero no hay que limitarse a estos. También las pinacotecas, centro de divulgación musical o de ciencias naturales son espacios excelentes para conectarlos con la historia, pues cualquier actividad humana está ligada al tiempo y, por tanto, a la historia.
Aire libre: los paisajes urbanos o naturales son herramientas para conocer la historia. Preparar un paseo por el entorno para descubrir qué vestigios existen de épocas pasadas puede ser un juego para un niño.
Juegos de mesa: hay cientos de opciones según al edad y el presupuesto. Tan solo hay que escoger un periodo histórico.
Cuentos. Las novelas históricas adaptadas o los cuentos son una excelente opción. Además de aportar conocimiento histórico refuerzan la lectura.
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