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Jesús Rueda: “La sinfonía es la novela musical”

La ONE y David Afkham estrenan ‘Naufragios’, la quinta obra en ese formato del músico español

El compositor Jesús Rueda, en su casa de Madrid, este enero.
El compositor Jesús Rueda, en su casa de Madrid, este enero.

La Segunda Guerra Mundial no sólo se llevó millones de vidas por delante. También, el arte. Y en ese aspecto, una de sus víctimas fue la sinfonía como forma musical. La vanguardia la dio por aniquilada o, al menos, recluida en una especie de campo de concentración. Pero ahí sobrevivían músicos como Shostakovich, que mantuvo la fe en la forma musical que había sido predominante en el siglo XIX hasta las cumbres que la llevó Gustav Mahler. Son pocos quienes desde entonces mantuvieron la confianza en el género. En España, también. Salvo excepciones como Jesús Rueda, que estrena este viernes su Quinta sinfonía a cargo de la Orquesta Nacional de España y David Afkham, su director titular.

“Tengo fe en la épica de la sinfonía. Y creo en ella como algo que te aporta siempre un sentimiento juvenil y una madurez dramática”. Lo dice sentado en un café de Lavapiés, donde vive pendiente de esos sonidos de la calle que invaden desde el balcón su casa. Por ese barrio, Rueda encuentra los mimbres simbólicos y mestizos de lo que puede resumir hoy el estado de las cosas. “La he titulado Naufragios, como un resumen de lo que nos está pasando. Y para plasmar cierta rabia. Sí, rabia, cabreo, ¿por qué no?”.

La ha compuesto en dos veranos sucesivos, “dos veranos mahlerianos”, dice, para recordar los retiros tan productivos que el genio empleaba en su refugio de Steinbach. La primera inspiración llegó por medio del libro de Alvar Núñez Cabeza de Vaca Naufragios y comentarios. “Naufragó en las costas de Florida, donde se dirigió con una misión en 1527 con cinco naves y 600 hombres. Se mezcló allí con los indios y acabó como chamán”. A él dedica el primer movimiento, que titula Entre dos océanos. “Son impresiones sonoras superpuestas, como un fresco marítimo, muy inspirado en Debussy”. De ahí pasa al segundo, El orden del mundo, se llama. “Es breve, veloz, con una melodía acelerada y articulada con influencias del free jazz de Ornette Coleman”.

Este segundo movimiento apela a la ruptura del orden, “a ese resquebrajamiento que nos asola con el cambio climático”, comenta Rueda. De ahí pasa al De profundis, dedicado a ese cementerio marino símbolo de otro de nuestros naufragios colectivos: “El de las víctimas que se quedan bajo el mar cuando fracasan en busca de una vida mejor”. La sinfonía termina con un cuarto movimiento dedicado a Europa. “Ese sueño en el que sigo creyendo, hoy amenazado”. Entre otras cosas por ese batir de medallas marciales que Rueda deja sonar inquietante en su obra. No lo define simplemente como populismo ultra. “Es fascismo”, afirma.

Cuando explica el desarrollo de su nueva obra y lo que cabe en ella, no extraña que establezca un paralelismo: “La sinfonía es la novela musical”, dice el compositor. “Un género completamente autorreferente. Debe ser explicada y en una era visual, como la nuestra, paga el pato de muchas cosas”. Pero él mantiene su compromiso con ella. Cree que aún puede aportar novedades. Las vanguardias de principios y mitad del XX la asesinaron, la despojaron de sentido… “Para mí sirve como símbolo e inspiración”, dice Rueda. También la música de cámara, más concretamente el cuarteto. Y el piano. En esos tres géneros se ha centrado: “Sigo la senda de Beethoven. Fueron sus tres pilares, aunque probara a componer otras cosas en las que creyó menos”, afirma.

A esas formas, Rueda añade una variante: “La zarzuela". Le gustaría darle una vuelta al género y acercarlo al siglo XXI. “Lo necesita. Nadie cree en ello y podría revivir si lo devolvemos a su esencia callejera y popular con músicas de nuestro tiempo, con elementos que vayan desde el rap al flamenco y unos buenos textos que traten problemas reales”.

De hecho se ha embarcado en un proyecto para componer una pieza que formara parte de una especie de tríptico junto a otros creadores como David del Puerto y Javier Arias. “Se vende, se titula la mía”. El libreto será de J M Fernández Shaw y lo impulsa la fundación El Instante, que lidera el artista José María Sicilia en Lavapiés. Se estrenará en junio en el Monumental con la Orquesta de Radiotelevisión Española.

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