Vargas Llosa: “Con la muerte de Marsé se queda vacía Barcelona”

El mundo literario lamenta el fallecimiento del autor de 'Últimas tardes con Teresa'

Juan Marsé, en Barcelona en 2011.
Juan Marsé, en Barcelona en 2011.Consuelo Bautista

“Apenado, qué barbaridad. Juanito Marsé. En los ochenta ya estuvo delicado del corazón, y Joaquina, su mujer, lo llevó volando a la clínica y se recuperó, y ya siempre se cuidó muchísimo. Él representaba toda una época de Barcelona, y ya se han muerto Carlos Barral, Gil de Biedma, Castellet… y se muere Juanito Marsé, se ha quedado vacía Barcelona.”, ha declarado el escritor Mario Vargas Llosa tras conocer el fallecimiento de Juan Marsé el sábado por la noche. “Lo conocí por Barral, que lo engreía mucho, lo defendía… Barral me llevó al jurado del Biblioteca Breve, que iba a fallar, al fin, a favor de Últimas tardes con Teresa… Y ahí tuve yo una pelea a muerte con Luis Goytisolo, que apostaba por Boquitas pintadas, del argentino Manuel Puig. Otro que estaba a favor de la novela de Juanito era Salvador Clotas, el crítico que tuvo cargos como socialista, y Juanito García Hortelano… Contra nuestra opción estaba, con Goytisolo, José María Castellet…”.

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“Marsé era muy buena persona, buena gente, tan simpático. Había sido aprendiz de joyero y Carlos [Barral] lo atrajo a su círculo y nos lo fue presentando, hasta que un día me dijo: ´Tienes que leer Encerrados con un solo juguete. Era un gran libro, como Últimas tardes…, que leí en manuscrito y dio lugar a aquella riña en el jurado. Era una novela formidable de un escritor que venía de una familia humilde y estaba allí, tímido, entre nosotros, siempre generoso, siempre en la buena línea”, añade Vargas Llosa.

“Carmen Balcells lo quería mucho, porque además era un hombre con un gran sentido del humor, que con Manuel Vázquez Montalbán hizo en Por Favor [revista satírica] columnas que te hacían partir de risa, en un tiempo en que los españoles y los extranjeros iban a Barcelona a ver cómo se democratizaba España. Se burlan de lo que digo al respecto, pero es cierto que gente como Marsé y otros que no eran independentistas eran los que luchaban a favor de esa modernización contra el franquismo. Yo estuve incluso en aquellos encierros de Montserrat y siempre me he preguntado qué hacían que no estaban los pocos independentistas que había entonces…”, rememora el premio Nobel hispanoperuano.

“Esa Barcelona de la que escribía Marsé ya era Europa, mientras en España proseguía la censura. Nos divirtió a los dos que a él le prohibieran la palabra sobaco y que a mí me hicieran cambiar prostíbulo por burdel. Pero lo más extraordinario fue cuando a Román Gubern le hicieron le hicieron cambiar La bella y la bestia porque podía inferirse que la bella era España y King Kong, el mono, era Franco… Marsé siempre fue divertido, alegre, risueño, me apena una barbaridad su muerte”.

Mendoza: “Puente entre generaciones”

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“Juan Marsé era un poco el puente entre la generación anterior a la mía. Él era el más joven de aquellos Juan García Hortelano o Juan Benet y, a la vez, era el gozne de ellos con nosotros, que veníamos detrás. El mayor de los pequeños y el más joven de los mayores. Eso era muy importante, porque a nosotros nos abría muchos caminos, nos señalaba vías que mejoraran lo que queríamos hacer con los elementos de que disponíamos”, señala el autor Eduardo Mendoza.

“Él trabajaba con ingredientes muy próximos de su mundo personal, que al mismo tiempo era un mundo muy callejero, de cine de barrio, de noticias de radio, de impresiones propias con las que construía un gran mundo literario que no tenía nada de retórico. Para nosotros, lo más importante fue el ejemplo, pues te enseñaba caminos sin decirte lo que había que hacer. Era un amigo entrañable y muy divertido, y que entendía a todos los amigos”, describe el escritor barcelonés.

“Era, además, cultivando esa actitud de informalidad con la que se le conoce, un hombre muy sofisticado, muy leído, muy centrado, casi erudito, aunque jamás se le notó, así que la gente tendía a creer que Juan había aprendido el alfabeto y poca cosa más. Es uno de los grandes inventores de Barcelona, quizá el mayor; pone la ciudad en el mapa del mundo, una pequeña ciudad periférica que él narra como la ciudad que ya es de Juan Marsé… En un viaje a Nueva York, en el que estábamos juntos, él era el centro de atracción de la narrativa española. Allí, donde se suponía que estaban las literaturas, quien realmente llegaba era el Pijoaparte”.

Arturo Pérez-Reverte ha lamentado a través de Twitter la muerte del novelista y premio Cervantes. “Se apagó la vida de un guerrero. Ha muerto Juan Marsé, el último de nuestros clásicos, luchador honesto y solitario, ninguneado durante décadas por el nacionalismo local. Adiós a un maestro y un amigo”. Un tuit que ha enlazado a un prólogo que escribió de Últimas tardes con Teresa.

Después, el creador del Capitán Alatriste, ha publicado otros dos tuits, en uno ha citado unas declaraciones del propio Marsé: “Durante el franquismo me jodieron los padres y en la democracia me jodieron los hijos, pero siempre me jodieron los mismos”. En el otro ha enlazado a un artículo suyo en Abc, en el que ha lamentado “el miserable ninguno de los políticos nacionalistas” a Marsé, acompañado de estas palabras: “Ahora, al fin, resultará que todos allí lo querían y respetaban mucho. Me gotea el colmillo esperando los sinceros pésames locales”.

También por Twitter se ha despedido de su amigo el poeta Luis García Montero, director del Instituto Cervantes. García Montero ha expresado su “tristeza honda”. “Los recuerdos, la admiración, los libros no consuelan de la pérdida del amigo”, ha añadido, antes de concluir: “Muerte, muerta seas, muerta y malandante”.

El ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, ha declarado sobre la obra de Marsé que novelas como El amante bilingüe o Si te dicen que caí, forman parte de nuestra vida”. “Hemos perdido a Juan Marsé, que pertenecía a esa excelente generación del 50”, ha escrito en Twitter.

“Ha muerto Juan Marsé, y en Barcelona nos sentimos como si nos hubieran arrancado un pedazo de nuestra alma. Nuestro compromiso es seguir luchando para que la Barcelona de los barrios que tan bien retrató y amó no muera nunca. Mi más sentido pésame a sus personas queridas”, ha escrito en Twitter la alcaldesa de la capital catalana, Ada Colau.

Por último, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, también en la misma red social, ha destacado “la calidad excepcional” de sus obras. “Se ha muerto Juan Marsé, uno de los autores más populares de la Escuela de Barcelona. Escritor multipremiado, nos deja como legado decenas de obras de una calidad excepcional. Descanse en paz”.

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