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Leiva: “El escenario donde he aprendido todo es Madrid”

El cantante hace doblete este fin de semana en el WiZink Center con todas las entradas vendidas

El músico madrileño Jose Miguel Conejo Torres, 'Leiva'.
El músico madrileño Jose Miguel Conejo Torres, 'Leiva'.

“Estoy sorprendido y muy ilusionado, con esa sensación de vértigo que produce Madrid”. El músico Leiva, Miguel Conejo Torres (Madrid, 1980), se enfrenta este fin de semana a dos conciertos en el “templo” de los grandes espectáculos de la capital, el WiZink Center. Las entradas se agotaron antes incluso de que saliese a la luz su último disco, Nuclear. Ese voto de confianza ciega de sus seguidores no ha hecho sino incrementar “la responsabilidad” que siente cada vez que se ve las caras con su público; más cuando se trata de su ciudad. “El escenario donde he aprendido todo es Madrid”, asevera.

Entre las 15.000 personas que llenarán el recinto el sábado -han sacado un cupo de entradas extra- y el domingo estarán amigos y familiares. “Es un poco osado decir que salgo a disfrutar, salgo a salvarlo”, subraya haciendo hincapié en la presión de las miradas conocidas. Confiesa que durante un periodo de su carrera esos encuentros masivos los vivió “con bastante sufrimiento” y que incluso “en un porcentaje muy grande” ha querido suspender conciertos en el último momento debido a sus miedos. Pero ha aprendido a combatir el vértigo con el humor, una filosofía de vida que ahora intenta aplicar a todo lo que hace. Sonríe incluso cuando se confiesa aprensivo, habla de afrontar inseguridades o restar importancia a la fama.

Vive los días previos en un “plan totalmente ‘goonie” junto a su banda. Mientras hace la entrevista -el pasado jueves- dos de ellos están en su casa. Comerán juntos y puede que abran una botella de vino para hablar del espectáculo, comentando los detalles como hacen desde la adolescencia. “Es una cosa muy de pandilla de barrio, me produce mucho orgullo tener todavía esa cosa de banda de instituto”, resume. Leiva y su Leiband repasarán las novedades de esta gira. No están acostumbrados a pirotecnias ni parafernalias, pero para Nuclear han querido sumar contenido visual que conecta con el directo. Las imágenes pretenden completar “el viaje” al que invitan con su música y acomodar el show a los grandes recintos que ahora copan.

Su ciudad

Madrid es la ciudad de Leiva. Aquí creció, vio y dio sus primeros conciertos, incluso cuando aún no tenía suficiente edad para entrar en los locales. Se ha formado con bandas madrileñas como Sex Museum y Los Enemigos y eso ha dejado una impronta en el músico que no es capaz de deslindar de su personalidad. “He escrito para Madrid, he vivido muchas zonas de Madrid, es el escenario donde más he tocado”. Así que no se queda ajeno a los cambios políticos que está experimentando la ciudad desde las pasadas elecciones y no se anda con rodeos, el viraje a la derecha que ha tomado con el pacto del Partido Popular, Ciudadanos y Vox le parece “una mala noticia”. “Tengo una concepción del mundo, de la sociedad, de la convivencia, de la aceptación y la solidaridad que está totalmente en contra de los principios de los tres partidos que se han aliado para gobernar Madrid”, asevera.

Con esta connivencia fraternal digieren el mundo “irreal y desequilibrante” en el que los imbuye la música, descolgándolos del ritmo vital más común. A eso se suman las subidas y bajadas emocionales: “Tocas en un concierto enorme, con miles de personas, luego te bajas del escenario, cierras la puerta de la habitación del hotel y la soledad se multiplica por mil”. A pesar de la aparente queja, rechaza “llorar de éxito”; todo lo contrario, está agradecido por el privilegio de vivir haciendo acrobacias en la música. “Hay que tener la responsabilidad de brindar por ello todo el tiempo”, suelta con franqueza.

Modestia aparte, Leiva ha logrado ser número uno en las listas de streaming con Nuclear y acumula casi 10 millones de escuchas en Youtube con su tema No te preocupes por mí. Y a pesar de esto, sigue apostando por el formato disco, un hecho que asocia más a la nostalgia de su generación, que ha crecido desempaquetando CDS y vinilos, que a una militancia consciente. Cuida a ese reducto de compradores con pequeños regalos, como las notas de voz que ha incluido en su último trabajo. En cambio, asegura que cuando se extinga el material físico no se resistirá a ello e incluso acaba de experimentar una cierta sensación de “libertad” gracias al streaming: “Ayer escribí una canción y pensé: ¿por qué no la grabo mañana y la saco pasado? Una cosa que nunca había entrado en mis planes”. Ese camino que sí está dispuesto a recorrer choca con otra consecuencia del cambio de industria que no solo no le gusta, sino que le hace sentir “viejuno”: la poca dedicación de tiempo a escuchar –que no oír- música.

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