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COLUMNA i

En busca de las series que promueven el mal

Prácticamente todas las series se dedican a promover el bien, ‘Good Omens’ incluida, porque hace mucho tiempo que los estudios de Hollywood decidieron que el mal no era rentable

Mucho nos hemos reído con el grupo integrista cristiano Return to Order, que recogió firmas para que Netflix retirase la serie Good Omens, que se emite en Amazon. Qué torpes, nos burlábamos, mesándonos las barbas hípsters: ni siquiera saben a quién protestar. Demostrábamos así una incomprensión radical de la mentalidad integrista, porque a ellos les da lo mismo Netflix que Amazon. Su credo es matarlos a todos y que Dios elija entre justos y pecadores. Los malos irán al infierno y los buenos tendrán su recompensa. Podremos criticar los fundamentos epistemológicos de esta mentalidad, pero nadie puede negar que es una forma eficaz de impartir justicia.

Lo que me molesta de verdad de todas estas protestas contra la ficción es que me despiertan expectativas. La indignación ajena es un reclamo muy poderoso, y en este caso, los cristianos integristas acusaban a la serie de -pausa dramática- “promover el mal”.

Al fin, me dije, encontré lo que buscaba. Llevo años persiguiendo sin éxito apologías del mal. Incluso películas como Trainspotting, que en mi generación se vendían como odas a la vida salvaje, terminaban con un mensaje moralista que ya sabíamos: las drogas son malas. Y en las pelis de la Segunda Guerra Mundial casi siempre pierden los nazis. Es muy difícil encontrar ficciones que promuevan el mal. En realidad, prácticamente todas se dedican a promover el bien, Good Omens incluida, porque hace mucho tiempo que los estudios de Hollywood decidieron que el mal no era rentable. Los espectadores tienen un concepto muy alto de sí mismos y, por tanto, les cuesta identificarse con villanos y miserables.

Pediría a los indignados de toda clase que respirasen hondo antes de recoger firmas, porque no es justo que nos creen ilusiones falsas. Asegúrense de que la serie por la que protestan promueve de verdad el mal antes de denunciarla, no jueguen con nuestros sentimientos.

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