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Isabel Peña: “Equivocarse es una forma de avanzar”

La guionista se ha convertido en una de las escritoras más reconocidas del cine español actual, pero el camino para llegar hasta aquí no ha sido nada fácil

EL PAÍS DE TCM con Isabel Peña

Stockholm, Que Dios nos perdone, El reino, Madre… Detrás de esas películas se encuentra el singular estilo como realizador de Rodrigo Sorogoyen, pero también la precisa escritura de su colaboradora indispensable: la guionista Isabel Peña. “Nuestro trabajo consiste en hablar durante meses. Empezamos con un tema que nos apetece: una noticia, una anécdota... Nos pasamos unos meses creando todo el universo, eligiendo a los personajes, diseñándolos de principio a fin, tomando un montón de decisiones de las que luego nos desentendemos totalmente. Nos equivocamos todo el rato, pero es una forma de avanzar”, explica la cineasta zaragozana sobre su forma de trabajar con Sorogoyen.

El domingo 23 de junio Isabel Peña, ganadora del premio Goya al mejor guion por El reino, hablará de su trabajo en una entrevista que emite TCM y que forma parte del espacio Programado por, que este mes está dedicado a algunos de los guionistas más destacados del cine español. Además, recomendará y analizará dos de sus películas preferidas y que podrán verse a continuación: Cría cuervos, de Carlos Saura, y Sangre fácil de los hermanos Coen.

Isabel Peña se ha convertido en una de las escritoras más reconocidas del cine español actual, pero el camino para llegar hasta aquí no ha sido nada fácil. “Estaba acabando el colegio y había que decidir la carrera universitaria. Quería estudiar Cine, pero tampoco lo veía muy claro porque en mi casa no me apoyaban demasiado”, dice. “Estudié Periodismo. Me gustaba escribir, pero tendía a inventar. Era la peor periodista de la historia. Al final me cambié a Comunicación Audiovisual”.

“Cuando en 2010 Rodrigo Sorogoyen me propuso escribir Stockholm, dije que sí de cabeza”, recuerda. “Habíamos coincidido en la Escuela de Cine de Madrid. Allí también conocí a mucha gente que estaba loca por el cine. Ver una película y luego tomarnos cien cervezas hablando de lo que acabábamos de ver nos daba la vida. Aprendí mucho hablando de cine con mis compañeros”, rememora.

Volviendo a su método de trabajo con el director Rodrigo Sorogoyen, Isabel Peña explica que, después de todas esas conversaciones, y una vez que tienen perfectamente claro cuál es el tema y los personajes de la película, comienza la fase de documentación. “Nos entrevistamos con gente que sabe de lo que estamos hablando más que nosotros, porque para escribir un guion tienes que ser un experto en ese tema, al menos durante unos meses”.

“Finalmente, cuando la película está diseñada y sabemos lo que tiene que pasar en cualquier escena, es cuando nos dividimos. Sorteamos, como dos niños pequeños, la mitad que le toca a cada uno. Y cuando cada uno ha escrito su mitad, empieza el bucle de leernos, tomar notas, corregir, intercambiar… Y es así como conseguimos que dos cabezas sean una. Todo ha pasado por nuestras manos tantas veces, que te olvidas qué es de cada uno. Todo es de los dos. Es una especie de hijo”, sentencia la guionista. Un método que, a juzgar por los resultados, funciona. Y, para demostrarlo, ahí están títulos como Stockholm, Que Dios nos perdone o El reino.

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