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Trastornos de la vida

‘Fábrica de prodigios’ contiene tres relatos extensos donde los límites de lo real están magníficamente mezclados con lo misterioso que está al otro lado del espejo

Portada de 'Fábrica de prodigios'.
Portada de 'Fábrica de prodigios'.

No resulta difícil ser seguidor de este extraordinario autor que parece esconderse tras sus libros, y dejar que hablen estos, los libros, o aquellas, las palabras con las que están maravillosamente formados. Y no resulta difícil porque es un escritor singular y porque es un autor con un ritmo pausado, que escribe cuando surge, sin importarle si la aparición de uno de esos libros alborota el polvo del camino, que no es el caso.

Pablo Andrés Escapa (León, 1964) es, sobre todo, cuentista, en el cuento está su medida. En una nota biográfica de uno de sus títulos anteriores se lee: “Dio en hacerse cuentista, que es el más libre de todos los trabajos de letras”. Y con este son cuatro los volúmenes de relatos publicados, y echamos mano del metro y vemos que tiene una sola novela, novela corta, Gran Circo Mundial, perdido en un pueblo detenido en el tiempo, Santelices de Valdemartín, en ese páramo literario donde transitan las historias de Luis Mateo Díez, del que Escapa es inevitablemente seguidor, pero con personalidad propia.

Tiene también Escapa una curiosísima obra, un barullo de sueños de desvanes de memoria, donde caben los recuerdos y películas de vaqueros de antaño, Cercano Oeste (2012). Y toca ya hablar de este libro, Fábrica de prodigios, compuesto por tres novelas cortas o relatos extensos donde los límites de lo real, los trastornos de la vida, están magníficamente mezclados con lo incierto y con lo misterioso que está al otro lado del espejo, pues en sus historias esta realidad del otro lado es tan real y azarosa como la de este lado (eso suponiendo que el lector esté en la realidad real). En las tres historias —la primera es muy hermosa; la segunda, muy divertida e imaginativa; la tercera, enigmática y desconcertante— la oralidad es muy importante, abunda el camarero que se muda en Sherezade mientras seca una y otra vez acaso el mismo vaso. Y es que en Escapa la palabra tiene todo su sentido y su fuerza. Se lo he subrayado de alguno de sus libros: “Para dejar memoria de las provincias más difíciles de asentar: las que tiemblan en el alma y solo es posible sostener con la ilusión de la palabra”. Grande Pablo Andrés Escapa.

Fábrica de prodigios. Pablo Antonio Escapa. Páginas de Espuma, 2019. 256 páginas. 18 euros.