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EP Tendencias BLOGS Coordinado por JORGE MORLA Y ÁNGEL SUCASAS
CRÓNICA

E3 2019 - Queen vs Nirvana

Las conferencias de Xbox y Devolver protagonizaron el divertido contrapunto de este pistoletazo de salida a la feria clave del sector

Un instante de la conferencia surrealista de Devolver Digital. Ampliar foto
Un instante de la conferencia surrealista de Devolver Digital.

"En Devolver miramos al ano de la historia de los videojuegos". "¿Al ano?". "Al ano". "Hoy vivimos la era más impresionante en la historia de los videojuegos que va a redefinir el futuro de cómo jugamos". A un lado del cuadrilátero, Phil Spencer, persona real y líder de Xbox, la consola de Microsoft. Al otro, Nina Struthers, persona inventada y ejecutiva del departamento de intimidación de Devolver Digital. La primera conferencia fue seguida en directo por miles de personas y millones en streaming. La segunda fue grabada en diferido como una película de serie Z y reproducida por cuarenta y pico mil personas en YouTube.

El agua y el aceite del E3, en este primer día en la lisérgica Los Ángeles, fueron Microsoft y Devolver Digital. Si queremos hacer el símil musical, Microsoft fue Queen y tocó el We are the Champions! para un público puramente gamer que, como dije el año pasado, sigue muy vivo. Devolver, sin embargo, pasó su deliciosa ironía macarra y negrísima como si fuera el nihilista Kurt Cobain cantando aquello de "Raaaaape meee, Rapeeeee me, my friend".

Pero lo más sorprendente no son los abismos que han separado ambas conferencias (en espíritu antagónicas), sino las similitudes. Si el menú que ofrece Devolver Digital se presupone siempre encontrarse con juegos que innovan en lo estético o jugable, lo más sorprendente de la conferencia de este domingo de Microsoft es el espacio que este tipo de juegos ocuparon en la conferencia a todo o nada de Microsoft.

Un montón de títulos indie, con estéticas deliciosas que recuperan el cartoon y la animación a mano en videojuegos, se llevaron su parte de protagonismo: Battletoads (cartoon de ecos noventeros), Spiritfarer (estética similar a la de Gris) y Legend of Wright (como los dibus del cuaderno de un niño) sorprendieron por sus propuestas animadas en un bosque de fotorrealismo AAA. Desde el otro lado, la propuesta más divertida de Devolver fue, sin duda, el paquete de juegos pirata (versiones bootleg) de los clásicos de su catálogo que ya se puede jugar en Steam.

Lo interesante de comparar estas conferencias es ver cómo el ecosistema de los videojuegos ha florecido en múltiples ramas que representan ya no modelos de negocio en las antípodas, sino filosofías existenciales completamente divergentes. Las conferencias de Xbox son siempre el abrazo sudoroso, y bastante varonil, que se da un equipo en los vestuarios; del gamer para el gamer a golpe de estruendosos World Premiere. La mala hostia y acidez de Devolver, su cutrerío pretendido, la actitud rebelde y también pretenciosa de los gafapasta del videojuego. El medio va creando sus tribus y esto es realmente saludable. Porque donde hay tribus, hay cultura.

Me quedo de este arranque del E3 con otra constatación, la de que todo el mundo quiere estar en los videojuegos. Cuando se subió Keanu Reeves al escenario de Xbox, crucé una mirada y una sonrisa con el compañero Juan Rubio, de Vandal; una mirada que venía a decir: "Quién nos ha visto y quién nos ve". Todo el mundo quiere hacerse la foto con el videojuego. Todo el mundo quiere tener su videojuego. Se ha pasado de la indiferencia hacia el medio al punto de que una estrella mundial, un icono de lo pop como Keanu Reeves, se suba al E3 y de la fecha de lanzamiento del Cyberpunk 2033. Ver para creer.

Otro síntoma, George R.R. Martin (sí, el de Juego de tronos) colaborando con el genial Hidetaka Miyazaki en un juego sobre la mitología celta titulado Elder Ring. Todo el mundo quiere tocar videojuego. Todo el mundo quiere ser videojuego.

En los próximos días, veremos cómo el videojuego sigue en el filo de la navaja. Habrá que ver con qué se presenta Netflix el próximo miércoles 12, a media mañana en el Coloseum. Habrá que ver si Stadia da nuevas sorpresas con ese ambicioso modelo streaming de Google. Y el silencio de Sony, que no se romperá a buen seguro en estos días, es la noticia sin titular sobre la que pende el futuro de la líder presente de la industria. Pero antes, el E3 tiene mucho que decir, sea con los susurros de Kobain o los gorgoritos de Mercury. El martes mismo, sin ir más lejos, se cerrará el día con una conferencia maravillosa: Los Simpsons: 30 años de videojuegos y de chistes de los videojuegos con los guionistas y productores de una de las series más populares de todos los tiempos.

El E3 sigue siendo magia. El eterno carnaval del videojuego que, esperemos, no se acabe nunca.

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