Tribuna
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‘La Voz Senior’ y la ignorancia

La trayectoria de algunos intérpretes de conocido prestigio en nuestra historia musical está siendo ninguneada en el programa de Atresmedia

Blanca Villa, una de las participantes de 'La Voz Senior', con David Bisbal. En vídeo, promo del programa.VÍDEO: ANTENA 3

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¿A cuál de nuestros veteranos cantantes le tocará en suerte este miércoles ser humillado por el distinguido jurado del programa La Voz Senior de Antena 3? ¿Con cuál de nuestros ilustres intérpretes, instrumentistas o compositores volverán los coaches (asesores) a demostrarnos su colosal ignorancia de algunas de las páginas más brillantes de la canción popular española?

Lamentablemente, estas son algunas de las cuestiones que cada miércoles muchos espectadores nos planteamos, con un poco de vergüenza ajena, al sintonizar el programa, secuela del conocido talent show con participantes mayores de 60 años. Emitidas las cuatro primeras ediciones, levantemos acta de la trayectoria de algunos de los artistas damnificados hasta este momento.

El primero de ellos, José María Guzmán. Fue uno de los músicos más respetados de la profesión y aún sigue en activo, editando con regularidad estupendos trabajos, muy recomendables. Guzmán apareció en el programa cantando Señora azul, sin que ninguno de los coaches se oliera ni por un segundo que estaban ante uno de los más grandes cantantes de este país. Junto con Rodrigo García y los hermanos José y Manuel Martín, Guzmán escribió canciones tan memorables como Por las calles del viejo París o Linda prima bajo el nombre de Solera. Luego formó parte de CRAG (Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán: ahí se reunió con tres de los mejores músicos de la época) y juntos firmaron Sólo pienso en ti. En los años ochenta formó Cadillac, con los que editó hasta cuatro álbumes y despachó éxitos tan reconocibles en las radiofórmulas como Perdí mi oportunidad, Pensando en ti, Trapos sucios o Valentino.

Otra de las grandes voces no detectadas por el distinguido jurado de La Voz Senior ha sido Maruja Garrido, una de las gargantas míticas de la rumba catalana. En este caso, ninguno de los jueces-asesores le dio la vuelta a su sillón: se mostraron completamente sordos ante el duende, la grandeza y la originalidad de una singular intérprete, considerada por los amantes del género como una auténtica fuerza de la naturaleza.

Gitana de la localidad Caravaca de la Cruz (Murcia), Garrido se instaló en los años sesenta en Barcelona donde grabó discos legendarios y llegó a ser musa del mismísimo Salvador Dalí, que la presentó en el Olympia de París. Admirada por artistas como Lola Flores, Estrella Morente, Rosario, María Jiménez o Rosalía, hoy vive (con 73 años) más o menos retirada, aunque de vez en cuando sigue participando en proyectos minoritarios como Rumbacalí, un disco producido por Sicus de Sabor de Gracia, en el que coincide haciendo algún dueto con el Chacho, otro histórico de la época dorada de la rumba catalana. Esperemos que el Chacho no asome por el programa.

Como con Maruja Garrido, tampoco se dignaron a volverse con Gonzalo Benavides, otro de los cantantes melódicos de más éxito a finales de los años setenta y durante gran parte de los ochenta, intérprete de canciones tan conocidas entonces como Bellísimo, Te quiero, Soy como tú (canción que también promocionó uno de los capítulos de Verano azul), Gigante de papel o ¿Quién piensa en mí?

Gonzalo Benavides también desarrolló en los noventa una exitosa carrera como productor, involucrado en el lanzamiento de carreras con tanta repercusión como las que desarrollarían Ella Baila Sola, Tontxu o Javier Álvarez en los tiempos del resurgimiento de la canción de autor. También  del grupo Guaraná, el único nombre, por cierto, que parecía sonarle a uno de los coaches, el ínclito David Bisbal, que en el plató del programa se lanzó a interpretar a dueto con el invitado una comprometida versión a capella de En la casa de Inés, que remató con un inesperado gallo. Por supuesto, esta interpretación no fue para homenajear a Benavides, recién despachado del programa por la puerta de atrás, sino más bien en honor de sus años de insigne cantante verbenero.

El tenor Ignacio Encinas, que a lo largo de su carrera ha pisado con éxito escenarios de medio mundo (España, Francia, Italia, Alemania, Noruega o Japón) compaginando diferentes papeles de zarzuela y ópera, o el histórico cantante y guitarrista Frank Mercader, con medio siglo en los escenarios a su espalda, acompañando a una larguísima lista de artistas entre los que se puede citar a Los Salvajes, Mustang, Peret Micky, Jeanette, Iceberg, Miguel Bosé o Laura Pausini, además de dirigir durante nueve años la orquesta de la Banda de Buenafuente en televisión, son los últimos maestros sometidos al peliagudo examen de estos atrevidos miembros del jurado de La voz senior, incapaces de distinguir los trinos de un vulgar aficionado al karaoke de las gargantas más legendarias y consagradas de nuestra música.

"Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor / ignorante, sabio, chorro, generoso o estafador / Todo es igual, nada es mejor / lo mismo un burro que un gran profesor" dice un viejo tango de Discépolo, donde define al siglo XX. Sospecho, que el argentino, al que, estoy seguro, tampoco reconocerían los coaches del programa ni en la voz original de Julio Sosa ni, tal vez, en la copia de Julio Iglesias, podría definir con bastante exactitud algunos de los más exitosos programas de talent shows que cada temporada invaden nuestras televisiones, todo un síntoma, por otra parte, del desinterés y la nefasta cultura musical que nuestras televisiones imparten hoy sin complejo alguno, precisamente en horarios de máxima audiencia.

Juan Mari Montes es escritor, periodista y letrista de artistas como Cómplices, Loquillo o Ana Belén.

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