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Entra en ‘Macho man’ si eres hombre

Àlex Rigola estrena en Temporada Alta su instalación escénica para concienciar contra la violencia machista

Una imagen de la instalación teatral 'Macho man', en Girona.
Una imagen de la instalación teatral 'Macho man', en Girona.

El director Àlex Rigola considera que es especialmente importante que los hombres visitemos la instalación teatral Macho man,su última creación, estrenada en Temporada Alta, en Girona. Está hecha para que la recorra todo el mundo, desde luego, y se han organizado visitas escolares, pero los hombres tenemos una cita pendiente con un discurso que pretende concienciar no solo sobre la punta del iceberg que es la violencia machista (primera causa de muerte de las mujeres entre 15 y 44 años) sino sobre todos los comportamientos machistas, incluso los más soterrados, arraigados, extendidos, subestimados y hasta ahora disculpados y permitidos por la sociedad. Rigola y su equipo han sido asesorados en el proyecto por la psicóloga Alba Alfageme.

“El origen de Macho man está en un motivo egoísta”, explica Rigola, “no quiero que mi hija se encuentre con esto, aspiro a que viva en un mundo mejor”.

Obra de teatro documento, la instalación, situada en el salón de descanso del Teatre Municipal de Girona, está formada por doce habitáculos y espacios que el público recorre a solas en tandas de seis personas y en los que se encuentra mensajes y escenas que le invitan a reflexionar y a empatizar con las víctimas y las posibles víctimas que, subraya el director, “son todas las mujeres”.

El recorrido (50 funciones hasta el próximo día 25) se hace con audioguías y la voz de una actriz anónima que ha sido víctima real de la violencia de género. El espectador se ve cuestionado continuamente sobre lo que cree saber sobre el tema, con el objetivo de despertar su conciencia sobre el problema. Es un viaje que remueve emocionalmente y a algunos espectadores se les hace difícil aguantarlo. “La gente sale más tocada de lo que esperábamos”, señala Rigola. “Es un mundo escabroso, aunque no está planteado de manera efectista, no aparece ningún cadáver, por ejemplo. Se explican casos de muertes, por supuesto, y se presentan fotos de víctimas, pero el shock se produce más bien por la acumulación de informaciones”.

Es un viaje que remueve emocionalmente y a algunos espectadores se les hace difícil aguantarlo. “La gente sale más tocada de lo que esperábamos”, señala Rigola

En el recorrido, con un espacio diseñado por Max Glanzel,hay momentos interactivos, en los que has de dilucidar qué demenciales sentencias judiciales son reales o no, y se evalúa tu nivel de machismo o tu implicación con la lucha contra la violencia a través de preguntas en una instalación que es como un vis a vis carcelario. Rigola subraya que hay un machismo “incrustado en la sociedad” que es más difícil de combatir que la propia violencia de género. “No basta con erradicar los casos criminales o punibles por ley, hay que combatir también ese machismo de base que es aprovecharse de situaciones y beneficios por ser hombre; todo eso solo se puede solucionar desde la educación”. Recalca que ya solo el no actuar, la pasividad, es un comportamiento machista. Àlex Rigola hace autocrítica él mismo como hombre. “Yo soy el primero que ha cambiado con esto, que he tomado conciencia de que todos tenemos que enfrentar el machismo y que todos podemos hacer cosas para suprimirlo”.

En la instalación no se ofrecen grandes soluciones, pero “tratamos de poner nuestro granito de arena”, señalar cosas, dice, como no permitir según que whatsapps, ni permanecer en silencio ante determinadas situaciones de humillación o abuso. “Yo hay ya chistes que no tolero”, asegura Rigola. El director admite que se puede cuestionar que sea él, un hombre, el que haga de director del montaje. “Y tanto que se puede reprochar, pero seguramente hay espacio para todos en esta cuestión”.l

Macho man es una instalación, pero está planteado como un espectáculo. “Es una mirada muy escénica sobre el tema y hay una progresión dramática”.

Se trata de una coproducción, en la que intervienen Temporada Alta y los Teatros del Canal, en la que se ha comprometido con voluntad social la propia compañía, que aporta una buena parte de los recursos económicos.

 

“Nada que ver con lo que pasó en el Lliure”

Rigola pega un respingo cuando se le pregunta si el hecho de que el recorrido de Macho man lo guíe la voz de una actriz maltratada tiene que ver con lo sucedido en el Teatre Lliure. El director Lluís Pasqual, como se recordará, fue acusado por una joven actriz de maltrato, lo que inició una serie de acontecimientos que llevaron a su dimisión. “Nada que ver”, recalca. Añade que no está “nada contento” de cómo se ha producido la dimisión de Pasqual y que “no es ninguna victoria para mí, yo no me he metido”. Señala que su única posición fue que el director no debía alargar más su contrato, pero que no le gusta que Pasqual se haya ido antes de tiempo.

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