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SALVADOR SUNYER Director de Temporada Alta

"La mayoría del público del festival son mujeres, y además arrastran a muchos hombres"

La gran cita teatral de otoño en Cataluña ofrece hasta el 10 de diciembre más de un centenar de espectáculos

Salvador Sunyer, director del festival Temporada Alta.
Salvador Sunyer, director del festival Temporada Alta.

Metidos ya de lleno en la 27 º edición de Temporada Alta (del 5 de octubre al 10 de diciembre), que ofrece un centenar de propuestas de teatro, danza, circo, música y cine, ayer empezó el torneo de dramaturgos (8 autores 8, enfrentados) y esta semana llegan, entre otros, Claudio Tolcachir con L'omissió de la familía Coleman (viernes), y la Kassandraque dirige Sergi Belbel (sábado). El director del festival, Salvador Sunyer sigue la marcha de la gran cita teatral de otoño en Cataluña con la singular mezcla de entusiasmo y circunspección que le caracterizan (sin olvidar la ironía, el lema de este año es una frase de Pavese: "Aquí podemos hablar en voz alta y gritar, porque nadie nos oye"), escudriñando audiencias y sin dejar de mirar de reojo la situación política, capaz de darle un vuelco dramático a cualquier previsión.

"Son fechas complicadas, sin duda", apunta Sunyer (Salt, 1957). "El año pasado sufrimos mucho las primeras dos semanas por la agitación y las movilizaciones —hay que pensar que uno de nuestros espacios principales es el Teatro Municipal de Girona, en pleno corazón de la ciudad—, aunque la taquilla luego se recuperó. El teatro puede sufrir más o menos en función de los hechos políticos, pero eso está siempre, por supuesto, en segundo término. Lo importante es que en el país se pueda vivir mejor". El director considera "evidente" que "tiene que haber una distensión y nadie en la cárcel". Y añade: "En relación con todo esto me preocupa especialmente la libertad de expresión, que se ha visto muy mermada en el país y ha provocado mucha autocensura. No hay solo un problema político sino social".

En cuanto al público que acude al festival, después de 26 ediciones, se ha podido trazar un perfil bastante exacto. “Una gran parte es local, del área de influencia de Girona, con una importante aportación de público de Barcelona y de Francia”.

Una de las conclusiones más destacadas es que las mujeres son mayoría, un 65 %, "pero lo más fuerte es que un 22 % de los hombres que acuden reconocen que van a ver lo que les dicen ellas".

“Personalmente, la dimisión de Lluís Pasqual me ha sabido muy mal. Además, ¿qué significa maltrato en el teatro?”.

En cuanto a temas, aunque no ha ha habido voluntad de darle una orientación específica al festival (“algo imposible tal y como se han de configurar las programaciones hoy en día”), Sunyer constata que una gran parte de los espectáculos están relacionados con la política, el feminismo, la economía, la libertad de expresión, las relaciones de género. Es decir, con temas de absoluta actualidad. “Otras obras tratan sobre asuntos que siempre han interesado a los seres humanos, como la relación con la muerte. Y también hay temas entre los dos, como el suicidio juvenil. Lo que no hay esta edición es ningún Shakespeare. Aunque hemos tenido Calla, Hamlet, calla, un espectáculo coordinado por Carla Rovira sobre los límites de la libertad de expresión. Tampoco tenemos ningún Chéjov”.

Al pedírsele unas recomendaciones de director, Sunyer subraya que depende lógicamente de los gustos da cada cual. Pero señala algunos espectáculos imprescindibles (tras los ya vistos Isabella's Room y Traviata), como el Requiem pour L, de Alain Platel con Les Ballets C. de la B. (16 y 17 de noviembre, en el Teatre Municipal), reflexión sobre la muerte, precisamente, que une las tradiciones occidental y africana; Vestuvés (Casament), de Oskaras Korsunovas (el Canal, 1 de noviembre), una versión del radical director lituano de La boda de los pequeños burgueses, de Brecht; o Uncanny Valley, la reflexión de Rimini Protokoll —“la mejor compañía de creación contemporánea de teatro documento”— sobre la relación hombre-robot, con “un robot acojonante que tiene la misma cara y voz que el autor, el escritor Thomas Melle”,

Aparte de las creaciones internacionales, Sunyer destaca la línea de producciones con grandes directores o autores extranjeros y actores o directores de aquí, como la mencionada de Tolcachir (con elenco catalán); La néta del senyor Linh —sobre la novela de Philippe Claudel—, en la que Guy Cassiers dirige a Lluís Homar (y que trata el tema de los exiliados), o la también señalada Kassandra en que Belbel pone en escena una obra del uruguayo Sergio Blanco, un monólogo en el que la heroína troyana (Elizabet Casanovas) desmitifica su propio mito llevándolo a la actualidad...

“Del programa”, continúa Sunyer, “me hace personalmente mucha ilusión el proyecto A tempo que conecta a los artistas de la programación con estudiantes de la provincia de Girona y que incluye el que actores y directores visiten las aulas para hacer sesiones de trabajo con los jóvenes; una forma de abrir nuevas ventanas”.

En cuanto a la polémica del año, la de la salida de Pasqual del Lliure, Sunyer se reafirma en su opinión de que es “patético” que se haya hablado “de todo menos de qué debe ser el Teatre Lliure”. “Me ha sabido muy mal personalmente la dimisión de Pasqual. Además me parece que se han mezclado muchas cosas y todo se ha enfocado pésimamente. ¿Qué significa maltrato en el teatro?”.

El presupuesto de esta edición de Temporada Alta “es de 3 millones de euros, un poco más que la pasada”. De ellos “850.000 proceden de las empresas patrocinadoras, lo que da mucha independencia”.

 

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