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BLOGS Coordinado por JUAN CARLOS GALINDO

Llega el ‘true crime’ literario, llega la nueva Serie Negra

La mítica colección de RBA se renueva con una apuesta por el menos es más y la introducción de un género en boga: el de la no ficción criminal

Algunas de las portadas de la nueva Serie Negra.
Algunas de las portadas de la nueva Serie Negra.

Saben, los amantes de lo criminal literario, que el penúltimo auge del género en España lo lideró la colección que por entonces, hace más de una década, dirigía Anik Lapointe: la Serie Negra, de RBA. La primera novela negra que se editó en RBA fue una novela de Ian Rankin, Black & Blue. Se publicó el año 2001. Por entonces no existía una colección de novela negra, si no que las novelas negras se publicaban en la colección literaria, “porque son literatura”, recuerda su directora editorial, Luisa Gutiérrez. Seis años después, se decide crear un premio de novela negra, el mejor dotado del mundo, el RBA de Novela Policíaca, y decididos a apostar por el género, en un momento en que justo se asistía a su definitivo despegue en España, un año más tarde, en 2008, se creaba la colección Serie Negra. Su primer título, La muerte de Amalia Sacerdote, de Andrea Camilleri, coincidía en librerías con el primero de Stieg Larsson, Los hombres que no amaban a las mujeres (Destino), la novela llamada a poner de moda el crimen nórdico, y a devolver la fe a un mercado maltratado por la sensación de que el lector de género no era un lector literario.

Así, desde 2008 hasta 2014, y con la colección noir de la prestigiosa Gallimard en mente, se publicaron clásicos, pero también autores contemporáneos, recuerda Gutiérrez, con la idea de crear “un mapa de lo más completo posible” en lo que a novela negra se refería. Convivían, en la colección, La jungla de asfalto, de William Riley Burnett, con La mala mujer, de Marc Pastor; los clásicos de Raymond Chandler con los musculosos noirs histórico-germánicos de Philip Kerr.

El auge del género permitía al mercado absorber una enorme cantidad de títulos. Se llegaron a publicar alrededor de 80 al año. Luego las cosas cambiaron, el mercado se estancó y, con la salida de Lapointe del sello, la colección se apagó, metida como estaba en un pequeño callejón sin salida. “La colección en realidad nunca ha parado, pero durante este tiempo se ha limitado a reeditar títulos o a seguir publicando a autores de la casa”, dice Antonio Lozano, ahora al frente de esta nueva etapa.

¿Una nueva etapa para Serie Negra? Sí. Una en la que, para empezar, el número de títulos se reducirá a la mitad. “Queremos ser exhaustivos en la selección”, dice Lozano. Y en la que se dará por primera vez cabida a la no ficción, aprovechando que el true crime, es decir, las historias basadas en crímenes reales, más bien, los libros reportaje que relatan casos reales – y los examinan a fondo, a la manera en que lo hacen, también, series de televisión, como Making a Murderer –, es tendencia. Así, hace unos días, la serie se relanzó oficialmente con El asesino sin rostro, de Michelle McNamara. En El asesino sin rostro, McNamara se propuso descubrir quién había sido el Asesino del Estado Dorado, el misterioso y violento depredador que, durante más de una década, cometió 50 agresiones sexuales en el norte de California antes de trasladarse al sur, donde perpetró diez asesinatos. El tipo desapareció en 1986, sin que nadie tuviera ni la más remota idea de quién era. Una década más tarde, McNamara se propuso encontrarlo. Estudió informes policiales, entrevistó a víctimas y buceó en comunidades online tan obsesionadas como ella con el caso. Quién sabe si habría dado con él si no hubiera muerto durante la investigación.

Futuros clásicos

“He sido lector y seguidor del true crime durante años, pero hasta ahora no ha habido un interés real en el mercado español. El interés es evidente por el creciente éxito de series documentales al respecto. Creemos que por fin ha llegado el momento”, dice el editor. Pero la no ficción no sólo tomará la forma de volúmenes que persigan a asesinos reales – en 2019 desembarcarán en la colección el crudísimo clásico contemporáneo, People Who Eat Darkness, de Richard Lloyd Parry, y Sombras de Reikiavik de Anthony Adeane, la historia de la desaparición, aún sin resolver, de dos tipos en la pacífica capital de Islandia, que ha dado pie a un documental que puede verse en Netflix –, sino también de biografías y libros totémicos como Cases Files of the NYPD, esto es, un compendio de no ya los casos más célebres, sino también de cómo fueron evolucionando las técnicas de investigación a lo largo de las décadas. “Hay curiosidades como la del tercer grado, el tipo de interrogatorio, que patentó la policía de Nueva York”, cuenta Lozano.

He sido lector y seguidor del true crime durante años, pero hasta ahora no ha habido un interés real en el mercado español

Antonio Lozano

Un detective llamado Dashiell Hammet, de Nathan Ward, estrena el apartado biografías. El libro relata los años de Hammet en la agencia de detectives Pinkerton, y entrelaza la experiencia del escritor con los relatos que luego acabaría escribiendo, lo que hace del todo evidente hasta qué punto estaban todos basados en algo que le había ocurrido. Y no sólo los relatos. La misma Cosecha roja tiene mucho que ver con uno de los trabajos que tuvo que hacer como investigador de la Pinkerton. “Por entonces no sólo se dedicaban a investigar, también se los enviaba a reventar piquetes a las huelgas”, relata Lozano. Por lo demás, la colección seguirá con la reedición de clásicos – habrá incluso versiones ómnibus –, la edición de las nuevas novelas de autores de la casa – Ian Rankin, la novela póstuma de Philip Kerr, parte de lo próximo de Benjamin Black –, y atentos a nuevos fichajes. ¿Alguno a destacar del próximo año? “Sí, Dean Koontz”, dice el editor.

¿Dean Koontz? ¿El famoso escritor de terror? Sí, tiene una serie de novelas protagonizada por una agente del FBI, Jane Hawk, especializada en asesinos en serie, que recuerda mucho, dice Lozano, a Jessica Jones, la superhéroe detective de Brian Michael Bendis. ¿Más nombres? Viejos conocidos de los amantes del género como Michael Koryta y George Pelecanos, y primeras novelas de quién sabe si futuros clásicos, Wil Medearis y Stina Jackson.

Pero todo eso llegará en 2019. Por ahora, a quien recuperan es a David Mamet, con su primera novela en 20 años, Chicago, una historia negra ambientada en el Chicago de la Ley Seca. La colección, de hecho, se reestrena con Chicago y el true crime de McNamara, y para el año próximo tiene listos 30 títulos. “La idea es nunca superar los 40”, apunta el editor. ¿Habrá cambios en el diseño? “Sí, la idea es que los títulos sean únicos. Ha habido un rediseño de colección, y hemos acabado con el fondo negro. Queremos personalizar al máximo cada libro”, contesta.

¿Sigue el género negro funcionando tan bien como hace unos años? Porque se diría que el descenso en el número de títulos podría tener que ver con el hecho de que el mercado ha levantado el pie del acelerador en ese sentido. “El interés del lector sigue estando ahí pero es cierto que se había llegado a un punto de saturación, hasta el punto de que, como el crimen vende, novelas no de género intentaban pasar por novelas de género. Estamos ahora mismo en un momento en el que debemos reconsiderar el género. Es decir, ser más selectivos y abrirnos a nuevos enfoques. Lo criminal siempre interesará, pero hay que conseguir que interese tanto como antes, en un momento en el que la oferta es descomunal, y para eso hay que ofrecer algo nuevo”, articula Lozano, que ama, desde niño, las historias de Los Cinco – un precedente detectivesco – y que luego se dejó seducir por las de Agatha Christie, y acabó descubriendo que el género era algo superior leyendo Una investigación filosófica de Philip Kerr, un verano de adolescencia.

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