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Ketama resucita su flamenco desprejuiciado

Una gira y un disco con temas inéditos reúnen al grupo madrileño 14 años después

Desde la izquierda, Antonio, Josemi, y Juan José Carmona, de Ketama, ayer en Madrid.

De un granero granadino, con un par de guitarras españolas y un cajón desvencijado, a una sala de cine X, casi 20 años después. Así podría resumirse, hoy, la carrera de Ketama. Ellos inauguraron, a finales de los ochenta, la fórmula de mezclar el flamenco con otros estilos populares. Lo dejaron hace 14 años, y anuncian su vuelta, ahora, en la Sala Equis, un excine porno de Madrid reconvertido en otras muchas cosas, también en lugar de eventos. Anuncian una gira exhaustiva por España. Y un disco, Porque queremos, con muchos temas remasterizados, un par nuevos y alguna versión con sumo prurito, como Ángel caído, de Antonio Vega.

“Nos han acusado en las redes sociales de volver por la pasta. Por pasar por caja. No se enteran de nada”, dicen casi al unísono Antonio, Josemi y Juan José, todos ellos Carmona, y todos rondando la cincuentena. Y descendientes de la sacramental dinastía flamenca de los Habichuela.

Hay que rebuscar para entender la vuelta de una banda que era exitosa en 2004 y ese mismo año decidió disolverse. Que supo abrir las puertas del flamenco a estilos insospechados, y le salió bien la jugada. La respuesta está en un trance hospitalario: Antonio Carmona, cantante, tuvo hace poco una infección de ganglios. Sus hermanos temieron perderle. Y de ahí surgió la idea de resucitar a Ketama. “Te das cuenta de que hay un tiempo perdido que puedes recuperar”, dice él, y añade: “Lo pasábamos muy bien en el escenario. ¿Por qué no volver a algo así?”.

Han pasado ya 14 años desde que Ketama decidió desaparecer con argumentos vitales y musicales. Hoy, después de desarrollar sus carreras en solitario, los desmontan con las puras ganas de volver a tocar juntos. En este tiempo han cambiado muchas cosas. La crisis económica ha afectado de lleno a la industria musical. ¿Habrían sobrevivido? “Cuando salió Operación Triunfo, cerraron todos los bolos para muchos grupos españoles. Porque lo copaban todo. Pero ese año tuvimos más de 40 conciertos. Nuestros seguidores van a muerte, no hubiera habido problema si hubiéramos seguido, al contrario”, opinan.

Rechazo a los gitanos

Pero en esta brecha sin Ketama han cambiado muchas más cosas, más allá de lo musical. Matteo Salvini (ministro de Interior italiano) hizo recientemente unas declaraciones atacando a los gitanos que no les tienen nada contentos. El rechazo a su etnia ha aumentado en este tiempo, también en España, según varios estudios. “Tenemos hijos e hijas, y nos inquieta mucho este escenario, este mundo que les estamos dejando. No solo por lo que dices. El discurso de Bolsonaro, el nuevo presidente de Brasil, nos tiene muy preocupados”, confiesan.

Son conscientes de que en este tiempo han cambiado muchas cosas. Dejaron el grupo en una época tan analógica como de bonanza económica. Se lanzan a una suerte de vacío nuevo. “En esa época Ceesepe [pintor de la movida recientemente fallecido] nos hizo muchas portadas, había un arte que no va a volver. Nos entrevistaban en [la revista especializada barcelonesa] Rockdelux, salíamos en Radio 3. Ahora la música se mueve por otros derroteros, una sola foto de Instagram es suficiente para una alabanza o una crítica masiva. Esto no va de un disco, va de lo que eres. Pero en nuestro caso no cambia la esencia. Cuando hablábamos de una vuelta, siempre pensamos en que debía ser con la misma música. La nuestra. Un poco refrescados, sí. Pero esta gira tiene un motivo. Es por vernos en el escenario juntos, por vernos cómodos de nuevo. Disfrutando como antes”.

Su opinión sobre el auge de los realities musicales es encontrada: “Por un lado, ojalá hubiéramos tenido una plataforma así de lanzamiento cuando empezamos. Por otra, hoy, salen artistas como lonchas de chóped. Para hacer música, con todas las letras, hay que pasar fatiga. Nosotros no teníamos un equipo de sonido cuando empezamos. Teníamos lo mínimo, y un granero para ensayar”.

Precisamente, esos programas han impulsado el pop aflamencado. Por todo ello, cabe preguntarles por el concepto “fusión”, eso que ellos inauguraron y hoy es tan recurrente en el pop inmediato y comercial. “Eso tiene que ser algo natural. Así nos salió a nosotros, veníamos de un flamenco puro, y de ahí surgían los nuevos sonidos que nos íbamos encontrando”. Los Planetas y Lagartija Nick hicieron el camino inverso: del rock al flamenco. Y son de Granada, como ellos: “Se basan en Morente, pero no lo han hecho igual. Se oye el flamenco por un lado, y el rock por el otro. Se nota que es algo planeado de antemano, no es natural. Respetamos mucho lo que hacen, pero la fusión, como la entendemos, es otra cosa”.

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