Cuando Ketama pasaba por África

Componentes del grupo flamenco y Toumani Diabaté vuelven a reunirse para tocar el disco 'Songhai' como hace 25 años en la apertura del Festival Pirineos Sur

Han pasado casi treinta años desde que un grupo de críos flamencos agrupados bajo el nombre de Ketama, el contrabajo de folk-jazz inglés Danny Thompson y el célebre intérprete de kora (arpa africana) malinés Toumani Diabaté lograban llevar la tradición a la modernidad con un disco inagotable. Shonghai (editado en 1988, y seguido, en 1994, de Shonghai 2) volverá a sonar esta noche de mano de gran parte de sus protagonistas en el escenario del Festival Pirineos Sur, un acontecimiento que celebra el 25º aniversario de este certamen que cada verano despliega sus músicas del mundo junto al exuberante pantano de Lanuza, en Huesca.

“Este festival se inauguró con Ketama y cuando supimos que les rondaba la idea de volver a tocar Shonghai pensamos que nada podía resultar más simbólico y emotivo para nosotros que abrir otra vez con ellos”, asegura Luis Lles, director de una cita que ha contado en al menos cuatro ocasiones con Toumani Diabaté.

Antes de viajar a Huesca, los músicos se han reunido esta semana en Madrid para ensayar un repertorio de hora y media sacado de los dos shongai. Del lado de Ketama, Josemi Carmona y Juan Carmona; desde Mali, Toumani junto a tres voces (cantante y coro), al contrabajo el músico de jazz Javier Colina (que participó en Shonghai 2) y como voz flamenca Kiki Cortiñas.

“Todo ha sido una casualidad”, explica Josemi Carmona, “Toumani vino hace un año a tocar a Madrid y, después de su actuación, nos propuso volver a hacer algo juntos. Yo le expliqué que Ketama ya no existía pero empezamos a darle vueltas. Antonio [Carmona] está muy metido en su disco y sus grabaciones, no podía comprometerse a los conciertos, así que del lado nuestro nos juntamos Juan y yo”.

Pese al tiempo, la complicidad con el músico africano se intuye intacta. “Cuando grabamos Shonghai yo tenía 16 años pero desde el principio se creó un nexo muy fuerte”, recuerda Josemi Carmona que cita al productor Mario Pacheco [junto al estadounidense Joe Boyd] como padre del proyecto.

“Él nos convencía cuando teníamos dudas;sabíamos que nos estábamos metiendo en un buen lío, y aunque no le hacíamos ascos al lío era Mario quien nos empujaba”. Un disco creado sin normas, improvisando, aprendiendo sobre la marcha. “Recuerdo la conexión que tuvimos, había muchísima energía”, explica Toumani Diabaté. “Eran chicos que querían llevar lejos el flamenco, y eso era muy emocionante. Josemi era un chico pero musicalmente un hombre muy adulto, eran muy trabajadores, muy rápidos y muy profesionales. Nos unía que todos veníamos de familias con una tradición musical muy fuerte; también recuerdo que ninguno hablaba el idioma del otro y que no hacía ninguna falta. Le aseguro que es un tópico hablar del lenguaje de la música, la realidad es que muy pocas veces se habla ese lenguaje, sin embargo con ellos ocurrió cada día”.

Shonghai fue un éxito internacional antes de ser reconocido en España. Desde su juventud y osadía Ketama defendía el flamenco como una fuerza del mundo, abierta a todos. La revista New Musical Express (NME) lo eligió el mejor disco extranjero de 1988 y la bola de nieve empezó su camino.

“Actuábamos en un local de Malasaña donde nunca venían más de treinta personas”, narra Juan Carmona. “Al volver de Londres, volvimos al mismo local y los 30 se convirtieron en 300 más 200 que se quedaron en la calle”. El hijo del maestro guitarrista Juan Habichuela, fallecido hace apenas unos días, recuerda también el apoyo que recibieron del patriarca: “Nosotros hemos tenido el privilegio de tener un padre excepcional, un hombre avanzado que creía en nosotros. Con él fuimos al parvulitos del flamenco y él nos empujó luego a buscar nuestro camino”.

El peso de la nostalgia no parece afectar a un proyecto que se podrá escuchar, después de los Pirineos Sur, en Cartagena dentro de la Mar de Músicas y en el Womad de Londres. “Yo siento alegría recordando”, afirma Juan Carmona. “El tiempo ha pasado”, añade su primo, Josemi Carmona, “ahora tocamos de otra manera, llevamos la experiencia a cuestas, y cuando nos miramos y sentimos la energía de la música hay algo muy libre, vivo y bonito que es totalmente nuevo”. “Está el recuerdo del pasado”, añade Toumani, “pero la música la tocamos ahora, aquí mismo, y de alguna manera eso acaba con la nostalgia”.

En la sala de ensayo, la intensidad crece deprisa, interpretan África, uno de los temas más hermoso del primer disco, 12 minutos que saben a poco. Toumani dice que la voz de Kiki Cortiñas le recuerda a la de José Soto, Sorderita, miembro de los primeros tiempos de Ketama y voz original de Shonghai. Kiki, un treintañero yerno de Tomatito, consulta las letras en el móvil mientras sonríe por la comparación. Juan Carmona, en el centro de la sala, explica con gestos al coro que miren a Josemi, “los tiempos los marca él”, repite.

Al lado de Josemi, Colina (que comparte con el hijo de Pepe Habichuela el proyecto De cerca), toca su contrabajo entre las guitarras de los Carmona. “En proyectos como este somos actores y espectadores al mismo tiempo, la actitud musical es muy diferente a la habitual y eso genera mucha frescura”, apunta Colina. Frente a él, Diabaté, ensimismado con unos y otros puntea las cuerdas de su kora, chapurreando palabras en castellano e inglés que todos entiendes: “eso es, eso es, groove”.

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Sobre la firma

Elsa Fernández-Santos

Crítica de cine en EL PAÍS y columnista en ICON y SModa. Durante 25 años fue periodista cultural, especializada en cine, en este periódico. Colaboradora del Archivo Lafuente, para el que ha comisariado exposiciones, y del programa de La2 'Historia de Nuestro Cine'. Escribió un libro-entrevista con Manolo Blahnik y el relato ilustrado ‘La bombilla’

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