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Feria de Albacete

El joven Diego Carretero maquilla otro petardo de las figuras

El manchego corta dos orejas a una mansa e impresentable corrida de Domingo Hernández

Diego Carretero, con las dos orejas que cortó al tercero de la tarde.
Diego Carretero, con las dos orejas que cortó al tercero de la tarde.

De no ser por Diego Carretero y las dos orejas que le concedieron en el tercero, el petardo de las figuras y de sus toritos de cabecera habría sido estrepitoso. Las figuras en este caso eran Sebastián Castella y José María Manzanares y sus toritos llevaban el hierro de Domingo Hernández y Garcigrande. Una corridita fea y sin trapío que, además, manseó de lo lindo y no tuvo un ápice de casta. Todo un éxito.

Y es que ya se sabe; si las figuras están de por medio, el toro se convierte en un mero y triste figurante. Así sucedió en el octavo festejo de la feria de Albacete. Los ejemplares de Justo Hernández, altos de agujas, no producían respeto, sino pena. Y vergüenza. Terciados y lavados de cara, en su expresión no había ni rastro de seriedad. Eso por no hablar de su manifiesta falta de remate… Del toro de Albacete, ni rastro.

HERNÁNDEZ/CASTELLA, MANZANARES, CARRETERO

Toros de Domingo Hernández y Garcigrande (3º), altos, feos y terciados; mansos y pobre juego. Se salvó el codicioso tercero. El quinto fue bravo en varas.

Sebastián Castella: dos pinchazos _aviso_ estocada, seis descabellos _segundo aviso_ y otros dos descabellos (silencio); pinchazo y estocada corta trasera y tendida (silencio).

José María Manzanares: estocada (saludos); pinchazo recibiendo, pinchazo, estocada corta baja y atravesada _aviso_ dos descabellos y el toro se echa (silencio).

Diego Carretero: estocada (dos orejas); estocada (palmas).

Plaza de toros de Albacete. Sábado, 15 de septiembre. 8ª de la Feria de la Virgen de los Llanos. Casi lleno.

Aún así, y por si acaso, ni Castella ni Manzanares arriesgaron un alamar. Ambos se dedicaron a citar fuera de cacho y con el pico y a retrasar la pierna contraria para ligar los redondos y naturales. El segundo, al menos, dejó algún retazo de clase y empaque, mientras que el francés aburrió a las ovejas en dos largos trasteos carentes de la más mínima emoción. Pese a la extrema generosidad de un público triunfalista y palmero, se fueron de vacío. Otro éxito.

En contraste con los más de 30 años de doctorado que sumaban sus compañeros de terna, Diego Carretero se presentó en Albacete tras recibir la alternativa esta misma temporada en Alicante. Con 21 años, el antiguo alumno de la Escuela Taurina albaceteña rindió a sus paisanos en una faena templada y de buen concepto, en la que faltó limpieza y pureza, y que remató de una gran estocada.

Ante un codicioso astado de Garcigrande, Carretero templó y ligó los muletazos, la mayoría bien rematados, pero ejecutados con la suerte descargada. ¡Qué moda más nefasta! El manso y rajado sexto, al que también estoqueó de forma certera y con pasmosa facilidad, fue muy deslucido y no permitió el lucimiento.