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‘Yes we jarl’, locos por Chiquito

Homenaje al humorista en Málaga con motivo de un documental que se estrenará en el primer aniversario de su muerte

Acto en recuerdo a  Chiquito's Day.
Acto en recuerdo a Chiquito's Day.

Dedícale tu poema, chiste o anécdota, decía la convocatoria. Sube al escenario y cuenta un recuerdo con él, una charla o un simple chascarrillo del gran personaje y de la entrañable persona. El Chiquito´s day se celebró por primera vez este viernes en Málaga, su ciudad natal, para homenajear al humorista, a Gregorio Sánchez Fernández, Chiquito de la Calzada, fallecido a los 85 años el 11 de noviembre del año pasado. Yes, we jarl fue el lema del espectáculo, como podía haberlo sido fistro, ¿te dah cuen..?, hasta luego, Lucas o no puedoor, las otras palabras y expresiones imposibles, utilizadas por casi todos, más populares del artista.

El evento, celebrado en el centro cultural La Térmica sobre un escenario en que el nombre de Chiquito lucía escrito con letras de purpurina, forma parte de un documental que Televisión Española ultima para el programa Imprescindibles sobre la figura del humorista y su impacto en la sociedad. La intención es emitirlo coincidiendo con el primer aniversario de la muerte de Gregorio Sánchez, el fenómeno televisivo que alcanzó la fama con 62 años, en 1994, tras una vida de penurias y sacrificios como cantaor flamenco. Más de un centenar de admiradores acudieron a la llamada para recordar a su vecino, amigo, conocido o simplemente admirado artista. Entre el público, su hermano Tomás y su sobrina Loli, la persona que lo cuidó los últimos años de su vida.

El homenaje llegó desde todas las disciplinas artísticas. En forma de baile, de cante, de poema, de dibujo y de grafiti, de murga y de performance. Como la canción Ingenio y figura, del grupo malagueño Jarrillo de lata, con letra inspirada en el artista. “Si el humor es amor, todos le queremos, por fistro y por pecador”, dice una parte del tema. Los chistes se contaron con saltitos y sonidos guturales, como corresponde, y hasta en lenguaje de signos. Y Águeda y Alberto Márquez bailaron perfectamente coordinados tanto una bulería cantada por Chiquito como uno de sus chistes.

El espectáculo se prolongó dos horas, con guion previamente establecido, pero también con anécdotas improvisadas de personas anónimas, como la de Manuel, que subió al escenario con su hija para contar que coincidía con Chiquito desayunando por el barrio de Huelin, donde el humorista vivía junto al mar; o la de Vera, hija de emigrantes a Venezuela retornados que nada más volver a Málaga, no daba crédito cuando se topó con su admirado artista en una parada de autobús. Y para todos ellos, Gregorio Sánchez tenía paciencia y buenas palabras. “¿No os habréis quedado con nada?”, le dijo con gracia a Teresa, vecina de Chiquito, un día que ella y una amiga lo ayudaron en la calle a recoger del suelo una bolsa con fruta que se le había caído cuando regresaba a su casa de hacer la compra.

Antes, el investigador y divulgador flamenco Paco Roji repasó parte de la trayectoria como cantaor de Chiquito, a quien el director y productor Tomás Summers le cambió la vida cuando lo fichó para el programa Genio y figura. Gregorio Sánchez, nacido en el barrio de La Trinidad en el seno de una familia muy humilde, sudó mucho para ganarse el pan antes de convertirse en una estrella. Inició sus giras con la compañía Capullitos malagueños y en la década de los cincuenta del siglo pasado se juntó con el grupo Los Vargas, del barrio del Perchel, con cantaores como Pepito Vargas y La Repompa. Tenía buena voz con los fandangos y las malagueñas, dicen los expertos, y Roji recordó el disco Málaga canta grabado en Madrid en 1958, con cuatro temas que incluían unas alegrías, unas seguiriyas y las levantinas Salen los boqueroncitos. Chiquito pasó dos años en Japón buscándose la vida con su arte y, a su regreso a España, era muy solicitado en las fiestas privadas de gente de postín.

Javier Ojeda, de Danza Invisible, casi consigue que Chiquito cantara en su último disco en solitario una versión de la conocida Camino verde, de Carmelo Larrea. Durante el homenaje al artista, el vocalista malagueño explicó que hubo dos intentos para grabar, pero que la delicada salud de Gregorio Sánchez lo impidió. A principios de noviembre del año pasado, sufrió una angina de pecho que no pudo superar. Pero su deterioro había empezado antes, cuando su mujer, Josefa García Gómez, Pepita, murió de forma inesperada en marzo de 2012. Se quedó muy solo. Esa historia de amor ha quedado plasmada en la Balada de Pepita y Gregorio impulsada por el humorista gráfico Ángel Idígoras. La canción también se recordó en el homenaje a Chiquito, a quien Málaga no olvida.