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Completo fiasco ganadero de María Cascón en la plaza de Las Ventas

Solitaria vuelta del novillero Fernando Flores en un interminable desfile de sobreros

Fernando Flores, durante la vuelta al ruedo tras la lidia de su primer novillo.
Fernando Flores, durante la vuelta al ruedo tras la lidia de su primer novillo.

Del todo a la nada. Del triunfo al fracaso más absoluto. Así fue el regreso de la ganadería de María Cascón a la plaza de Las Ventas. Tras lidiar el pasado año la que seguramente fue la mejor novillada de toda la temporada, el hierro salmantino no solo no repitió el éxito, sino que protagonizó una tarde desastrosa, en la que hasta nueve animales salieron por la puerta de chiqueros.

El primero se partió la mano izquierda al comienzo de la faena; el segundo fue devuelto por cojear de la mano derecha; el tercero volvió a los corrales, también, por problemas en las extremidades; y, por si fuera poco, su sustituto se partió un pitón tras chocar contra el caballo. Y la cosa pudo ser peor, porque alguno de los que finalmente se lidiaron, también fue protestado y a punto estuvo de seguir idéntico destino.

El descorazonador resultado, sin embargo, no se le puede achacar sólo a la mala suerte, que también influyó. Y es que, tanto los que acabaron lidiándose, como los que fueron devueltos, mostraron mansedumbre y una alarmante falta de casta. Todo lo contrario que el encastado encierro de 2017, que cumplió en los caballos y sorteó hasta cuatro ejemplares de alta nota. Entonces, ¿qué fue lo que pasó? Ni los propios ganaderos, seguramente, tendrán la respuesta.

CASCÓN, ENCINAGRANDE, HATO BLANCO/ÁLVAREZ, CRESPO, FLORES

Cuatro novillos de María Cascón, correctamente presentados, nobles, mansos, blandos y descastados (el primero se partió una mano al comienzo de la faena); un sobrero (segundo bis) de Encinagrande, correcto de presentación, noble y a menos; y un sobrero (tercero tris) de Hato Blanco, justo de trapío y sospechoso de pitones, blando, aunque con movilidad y nobleza.

Borja Álvarez: estocada muy atravesada que hace guardia (silencio); pinchazo y estocada muy trasera (silencio).

Daniel Crespo: estocada _aviso_ (ovación); _aviso_ estocada corta algo perpendicular y atravesada (silencio).

Fernando Flores: _aviso_ estocada (vuelta al ruedo tras petición de oreja); dos pinchazos, estocada caída y atravesada que hace guardia _aviso_ y un descabello (saludos).

Plaza de toros de Las Ventas. Domingo, 1 de julio. Alrededor de un quinto de plaza (5.412 espectadores, según la empresa).

Así pues, Fernando Flores fue el único que estuvo cerca de conseguir un trofeo. Fue ante el tercero tris, un sobrero de Hato Blanco -sospechoso de pitones- que, sin ser ningún dechado de bravura, al menos tuvo cierta movilidad. Flores, que se mostró mecánico en el toreo en redondo, ejecutó algunos naturales estimables. Mató de una estocada y el escaso público presente en los tendidos pidió la oreja, que el presidente desestimó.

El sexto, de la ganadería titular, fue manejable y Flores dio muchos muletazos -la mayoría jaleados-, pero no convenció. Si bien casi siempre se colocó en el sitio y toreó ceñido y enfrontilado, abusó del codilleo y la mayoría de pases careció de profundidad y hondura.

Daniel Crespo demostró una vez más que posee un buen concepto del toreo, muy clásico, aunque no fue suficiente para alcanzar el triunfo. Su faena al segundo bis, un sobrero de Encinagrande que se vino abajo muy pronto, tuvo detalles de calidad, pero no contó con la emoción requerida. Eso sí, mató de una gran estocada, de fulminante efecto, en la que se jugó el tipo y de la que salió cogido sin consecuencias. Ante el blando y mansito quinto, que quiso rajarse en varias ocasiones, se puso pesado en un trasteo largo y vacío.

Por su parte, Borja Álvarez debería replantearse seriamente su futuro. Aunque quedó inédito en su primero, un novillo manso que se rompió una mano en los primeros compases del último tercio, no se acopló nunca con el cuarto, muy protestado por su escasez de fuerzas, y el torero evidenció una total ausencia de valor, oficio y arte.