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Amaia y Alfred: “Ganar Eurovisión sería superguay”

Los representantes de España en el festival de la canción viven con intensidad los días previos a la final del 12 de mayo

Alfred García y Amaia Romero, representantes de España en Eurovisión, la semana pasada en un hotel de Madrid.

"Desde hace unas semanas, nuestro día se resume con cinco letras: promo". Alfred García (El Prat de Llobregat, 1997) describe así las jornadas previas al Festival de Eurovisión. A su lado, asiente Amaia Romero (Pamplona, 1999). "Ahora no tenemos ninguna rutina. Un día estamos en Madrid, otro en Londres... cada día es diferente". Los dos intérpretes tienen una cita en Lisboa el próximo 12 de mayo como representantes de España en el certamen europeo de la canción. Pero antes, la promoción de su candidatura incluye entrevistas, visitas a todos los programas, televisiones y emisoras posibles, participación en fiestas eurovisivas... Así hasta que el 2 de mayo pongan rumbo a Lisboa.

"Poco a poco nos hemos ido acostumbrando, me fui enterando de las cosas poco a poco, no pude retener toda la información de golpe. Operación triunfo nos ha cambiado la vida por completo tanto a nivel personal como profesional", dice Amaia, también ganadora del concurso musical de La 1. "En realidad, yo sigo sin estar acostumbrada a todo esto", se sincera la joven cuando se le pregunta por el maremágnum promocional y mediático en el que viven inmersos. Desde las primeras semanas en OT, Amaia se convirtió en una de las favoritas para ganar tanto por sus dotes vocales como por una naturalidad que también muestra en las entrevistas, con contestaciones en las que se cuelan sus ya característicos "buah" marca de la casa o repentinos ataques de sinceridad como "se me cae el moco".

Antes de OT, ella estudiaba segundo de Bachillerato y piano. Él cursaba tercero de un doble grado en Comunicación Audiovisual y Periodismo por las mañanas y, por las tardes, acudía al Taller de Música de Barcelona. Pero entraron en la academia, se ganaron el favor del jurado y del público y, además, se enamoraron. Y su vida dio un giro radical. "Ninguno imaginábamos la repercusión que iba a tener el programa. Me encuentro muchas situaciones extrañas como que salas a las que yo llamaba antes para ir a tocar y no me cogían el teléfono o me decían que no porque no llenaba, ahora me llaman ellos. Es raro", cuenta Alfred.

Los dos aseguran que llevan la fama con normalidad, pero "cuando tengo un día tranquilo y me paro a pensar, me impacta todo mucho", dice Amaia. Continúa Alfred: "Leí una autobiografía de Bruce Springsteen que decía que no hay que racionalizar la fama porque, si no, puedes acabar con vértigo toda la vida. Hay que disfrutarlo y no pararse a pensar por qué pasa todo, simplemente vivirlo", dice.

Alfred y Amaia, durante la entrevista. ampliar foto
Alfred y Amaia, durante la entrevista.

El reto de Eurovisión, que lo mismo te eleva a los altares que te devora —y en el caso de los representantes españoles, suele ser esto último: solo ganaron Massiel en 1968 y Salomé en 1969 con cuádruple empate—, no parece asustarles. No les inquieta la posición en la que quedarán. "Al final no depende de nosotros. Nos conformamos con quedarnos contentos con el trabajo y la actuación que hagamos. Y si quedamos últimos, no pasa nada. Sí estaría ese punto de rabia. Mejor quedar en buena posición, pero tampoco nos importa mucho", dice Amaia. "Y si ganamos, molaría un montón", continúa Alfred. "Ganar sería superguay", incide ella. "O si quedamos segundos, mejor. Y así lo compartimos con Karina", remata Alfred.

En las quinielas para Eurovisión, figuran en la parte alta de la tabla. Pero para la pareja española, sus favoritos están entre Francia ("Mercy es un temazo que habla de la problemática que tenemos ahora con todo el odio y la separación que hay en muchos países", cuenta Alfred), República Checa ("tiene un temón y él va siempre con su mochilita a todas partes", sigue el músico) e Islandia y su intérprete Ari Ólafsson ("canta superbien, tiene una voz que ya me gustaría a mí", remata también el catalán).

Frente a temas con más mensaje reivindicativo y social como los de los representantes de Francia o Italia, con el terrorismo como telón de fondo, España ha optado por Tu canción, compuesto por Raúl Gómez y que se inspira en la historia de amor de sus dos intérpretes. ¿No les habría gustado un tema con un mensaje más reivindicativo? "¿Pero qué hay más reivindicativo que el amor?", responde rápido Alfred. Otra pregunta: ¿y si rompen antes del 12 de mayo? "No creo que pase, pero si pasa, somos profesionales", contesta Amaia. "Pero es mal augurio pensarlo, no hay ni que plantearlo", continúa él. "Claro, porque ¿y si nos atropella un coche? Siempre puede pasar algo", añade ella.

Nada se conoce todavía de la puesta en escena de la candidatura española. "Pero no esperéis algo increíblemente épico, va a ser algo sencillo y natural", responde Amaia sin dar mucho detalle. "Amaia va a ir desnuda", bromea Alfred. "Claro, natural. Ojalá", continúa la navarra.

Después de Eurovisión, llegará el turno de pelear en el duro mundo de la música para lograr hacerse un hueco. "Yo ya estoy armando el disco", cuenta Alfred sobre sus planes, "con muchos mentores, buenos productores, gente que admiro mucho, y con temas míos y grabado muy crudamente, a la vieja usanza". Él parece tener muy claro lo que quiere; no tanto ella: "no he empezado todavía, pero poco a poco se va formando una idea de lo que quiero. Cuando salí de la Academia no tenía ni idea de lo que iba a ser, pero ya va cogiendo forma. Ya veréis".

La charla termina con un reto: describirse cada uno a sí mismo. "Ay, Dios mío. Ya me he puesto nerviosa", dice Amaia ante la cámara de EL PAÍS. "Yo soy transparente, no sé fingir, y si en algún sitio no estoy cómoda, se me nota, aunque esté dando mala imagen no me sale fingir. Y es algo que igual debería mejorar un poco. Pero también soy natural, y es algo que me gusta de mí, soy espontánea y un poco desastre. También soy un poco así como una niña, pero soy feliz": Turno de Alfred: "No sé, creo que soy una persona que me gustan mucho los pequeños momentos y me encanta cuando sucede la magia que cuando estás haciendo una tortilla de patatas o mientras estás viendo una peli de Jennifer Aniston se te ocurre una canción que llevas una semana buscando", dice. "Soy de esas personas que lo apuestan todo sin nunca tener nada sin nunca saber cómo", remata recurriendo a la letra de Que nos sigan las luces. "No me sé describir".

Tras esta conversación, un breve vídeo y una foto, toman un rápido tentempié y pasan a la siguiente entrevista. Ya lo decía Alfred: promo, promo y promo.

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