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Natos y Waor: asaltando el cielo del rap

Los artistas madrileños, que lanzan su tercer álbum ‘Cicatrices’, arrasan en las plataformas digitales

Fernando Hisado (Madrid, 1988), alias Waor, y Gonzalo Cidre (Buenos Aires, 1991), conocido artísticamente como Natos, forman uno de los tándems más sólidos del panorama del rap en España y tienen motivos de peso para demostrarlo. Basta con ver su canal de YouTube, donde ya superan las 13 millones de reproducciones en sus sencillos publicados antes de su tercer disco, Cicatrices. Su single homónimo ya pasó los siete millones y Generación Perdida, sacada a la luz el día 6 de febrero, ha hecho lo propio con el millón. "Tampoco me sorprende demasiado, yo esperaba que fuera bien. Y ojalá siga así la cosa", asegura Cidre. Sin embargo, sí que le asombra la velocidad a la que se venden sus entradas para el Palacio de Vistalegre (Madrid) y el Saint Jordi Club (Barcelona): "Habíamos hecho una porra y nos hemos quedado muy cortos para el papel que se ha vendido ya", reconoce.

Si no les conoce o es la primera vez que escucha hablar sobre ellos, no se alerte. Natos y Waor no suenan en las grandes plataformas de los medios de comunicación de masas pero sí conquistan el mundo digital a través de sus redes sociales, Spotify, y especialmente en el citado portal de Google. Y lo han conseguido por su cuenta, sin el apoyo de un gran sello discográfico. Organizan todo: desde la composición de los temas, hasta el merchandising de su tienda en línea, sin dejar de lado la producción de sus videoclips o su distribución. "Nosotros elegimos el contenido, nosotros elegimos los tiempos... El mérito es nuestro y de nadie más", asegura Fernando Hisado.

Creo que para crecer tú no tienes que comerte al de al lado.

"Esta situación nos aporta la libertad total de decidir qué hacemos y cómo. Yo respeto la decisión de cualquiera y cada uno verá lo que hace con su carrera. Animo a todo el mundo a que pueda a seguir este camino y a no depender de nadie porque hay cosas que el dinero no puede comprar, tío", añade Gonzalo Cidre. Algo más explícito se muestra en su tema en solitario Niño de cristal: "Que le jodan a tu sello. Llegamos aquí sin major. Soy el mejor, eso ya lo sé yo". Aunque cuando se le busca, en todo momento rehúye de conflictos con otros raperos, conocidos popularmente como beefs: "Nosotros estamos donde estamos sin haber necesitado pisar a nadie. Y de momento yo tengo la intención de seguir así para siempre. Creo que para crecer tú no tienes que comerte al de al lado. De hecho pienso que es bueno que haya variedad de oferta, que eso beneficia a todo el mundo".

Sus letras son explícitas hasta la médula y hablan de drogas, sexo desenfrenado y la vida en el barrio al borde la ley. Pero también queda hueco para la reflexión interior en su música. "A mí lo que me inspira a escribir son emociones punteras. Igual que a veces hago una canción diciendo lo chulo que soy, a veces hago una canción diciendo lo mal que me siento por lo mal que lo he hecho y lo que quiero a esta chica, y lo maravillosa que es", matiza Hisado. "En realidad no es la imagen que proyectamos al 100%. De hecho, yo llevo un año sin drogarme, ¿sabes? Y en este último disco se nota y hablo mucho menos de esas movidas porque ya no las estoy viviendo", añade Cidre.

Los últimos detalles de su nuevo disco se han ultimado en el estudio Nordur, localizado en uno de los barrios más exclusivos de Madrid. "Está tan insonorizado que apenas se escucha un alma. De hecho es un problema porque con esto a tope no oímos a nadie si llama a la puerta", responde Hisado, alias Waor, a la pregunta de cómo se llevan con los vecinos. Y si de fiestas se trata, no hay problema. Aún no han hecho ni una, contesta entre risas. Viste una beisbolera roja, pantalón de chándal con los calcetines por encima y calza unas Nike Air Force 1. Lleva un aro en cada oreja y una gorra de su marca, que esconde una fina cresta mohicana que rompe con el rapado del resto de su cabeza. Asiste a la conversación entre serio y divertido Cidre, que lleva un moño con mechas rubias y los laterales rasurados. Viste completamente de negro, con jersey y pantalón chino. En los pies, unas Nike TN, que menciona en su sencillo Generación Perdida.

Narran el ya tradicional guion del chulo del barrio, del galán en la fiebre del oro, del rebelde sin motivo aparente.

Hisado es el encargado de presentar uno a uno los 13 temas que componen un largo muy variado en el que se intercalan todo tipo de sonidos desde el hip hop más puro y de esencia noventera como Niño de Cristal, a ritmos mucho más cercanos al calipso y al R&B en Bicho raro o Pecados, pasando sus ya tradicionales odas al desparrame y la fiesta en Alfa y Omega, Underground Kings y Autodestrucción, con el sello inconfundible de Ikki. La producción y los arreglos han sido coordinados por Pablo Gareta, en un disco que cuenta además, con colaboraciones con Denom, Maka, Recycled J y, la más celebrada entre sus fans en las redes sociales, la de Charlie (Hijos Bastardos) en Balada. Piratas, que sirve de introducción al álbum se presenta como la más sólida de sus apuestas, con una imponente y envolvente base que lanza un mensaje oculto en una botella: "Es una declaración de intenciones. Durante muchos años hemos estado para arriba y para abajo, de ciudad en ciudad, conociendo gente... En fin, un poco vida pirata", explica Hisado.

Si se quisiera trazar un mapa temporal de la errante vida de esta pareja, debería empezar por escuchar Generación Perdida, continuar por Cicatrices y terminar por Bestsellers. Natos y Waor son dos antisistema organizados, marginados populares y estrellados con estrella. Narran el ya tradicional guion del chulo del barrio, del galán en la fiebre del oro, del rebelde sin motivo aparente. Pero el público aplaude al final de la función porque ha sentido lo mismo sentado en el banco de un parque. O porque representan la vida que les gustaría vivir. "Tenemos la suerte de que desde que hemos empezado solo hemos ido a más. No nos hemos dormido en los laureles y en un futuro cercano las cosas van a ir a mejor", concluye Fernando Hisado.