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Vivalectura 2018 convoca a proyectos educativos de promoción de las letras

El programa organizado por el ministerio de Educación de Argentina junto con la Fundación Santillana espera un nuevo récord de presentaciones

Maximiliano Gulmanelli, del ministerio de Educación; Mariano Jabonero Blanco, director de Educación de la Fundación Santillana, y Andrés Gribnicow, del ministerio de Cultura, presentan Vivalectura 2018.
Maximiliano Gulmanelli, del ministerio de Educación; Mariano Jabonero Blanco, director de Educación de la Fundación Santillana, y Andrés Gribnicow, del ministerio de Cultura, presentan Vivalectura 2018. Fundación Santillana

El premio Vivalectura ya es un clásico en Argentina. Desde hace diez años, el ministerio de Educación, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y la Fundación Santillana convocan a docentes de todo el país a presentar las iniciativas más originales de promoción de la lectura en escuelas, instituciones y entornos digitales. El premio dota a los ganadores con 1.600 euros y supone un estímulo a experiencias innovadores que, de otra forma, pasarían inadvertidas.

El año pasado se presentaron 407 proyectos, cifra que superó en un 24% a la de 2016 y que este año los organizadores esperan superar, una vez más. Sucede que el premio ha crecido año a año, desde su primera edición en 2007. "Tenemos un empeño de continuidad y hay una decisión de permanencia. Somos enemigos de los efímero”, dijo el director de Educación de la Fundación Santillana, Mariano Jabonero, durante la presentación de esta nueva edición del concurso en la Biblioteca Nacional en Buenos Aires.

La historia dice que las experiencias en competencia no son proyectos de gran envergadura, sino microproyectos que desde el día a día promueven la lectura en jardines de infantes, escuelas domiciliarias, hospitalarias y secundarias, universidades, blogs, y hasta unidades penitenciarias de todo el país. La heterogenidad es lo que aporta la riqueza del concurso, que crece con el paso del tiempo. “Yo destaco la palabra ‘testigo’, en el sentido de convertir a los niños en ‘testigos de lectura”, dijo durante su presentación el secretario de Gestión Educativa del ministerio de Educación, Maximiliano Gulmanelli. “Los niños necesitan un adulto de referencia. Para que los chicos lean, necesitan vernos leer. La mejor promoción de la lectura es que nos vean disfrutar de la lectura”, dijo.

Cumplida la etapa de presentación y evaluación de proyectos, los ganadores del concurso recibirán sus premios en la próxima edición de la Feria Internacional del Libro que cada mes de abril se realiza en Buenos Aires. La Fundación Santillana tiene a su cargo la coordinación, como parte de sus trabajos de promoción educativa. Vivalectura forma parte de un proyecto más amplio que desde hace cuatro años también incluye la organización del Festival Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil.

“La Fundación apoya a los gobiernos en el fomento de la lectura en entornos educativos y no educativos”, explicó Jabonero a EL PAÍS. “En la última edición de Vivalectura hubo iniciativas de todo tipo, de las más variadas y alguna de ellas singulares, con abuelos con niños, por ejemplo. No olvidamos el tema de la cultura digital, porque estamos viendo que los chicos leen más que antes. No somos conscientes de todo lo que leen y que lo que leen no es siempre lo que prescribe la escuela. Leen otras cosas. Escarbando en ese ámbito lo que hemos comprobado es que la lectura digital no entorpece ni mengua la lectura tradicional. Hay ahí una ventana de oportunidades que no está explorada. En los proyectos de Vivalectura entran estas otras formas de leer”, agregó Jabonero.

Vivalectura es una iniciativa argentina, pero la problemática de la lectura es regional, como explicó Jabonero ante los senadores que lo invitaron a dar una charla en el Congreso. “En el último PISA el país que más ha avanzado es Perú, la ciudad de Biuenos Aires está al lado de la OCDe, esto ya no lo que era hace años. La cobertura educativa ya no es un problema, por eso ahora hay que mejorar la calidad y convertir a la educación en un eje vertebrador de la integración regional. Es importante, por ejemplo, que las titulaciones sean reconocidas en la mayor parte de los países”, dijo Jabonero.

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