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música

Divas, barroco y aromas a Mozart

En el Real se deslizan por la rampa del riesgo en la programación que cobra doble mérito: el hecho de que se inclinen por ello en su bicentenario

La soprano Patricia Petibon en París.  Ampliar foto
La soprano Patricia Petibon en París. getty

Los teatros de ópera debaten en estos tiempos cuáles de sus bazas deben primar para atraer al público. En España, este otoño el Real y el Liceo comienzan sus temporadas marcadas por dos tendencias tan respetables como divergentes. En Barcelona juegan su carta a las estrellas. En Madrid, se deslizan por la rampa de un riesgo en la programación que cobra doble mérito: el hecho que se inclinen por ello en la temporada de su bicentenario.

En el Liceu, la apuesta para el otoño es Un ballo in maschera, de Verdi. Se trata del segundo título de la temporada, tras Il viaggio a Reims (Rossini), y lo estrenan el próximo 7 de octubre (hasta el 29) con el tenor polaco Piotr Beczala en cabeza de cartel junto a Dolora Zajick. No será el único gran divo presente del año. Para marzo está prevista la llegada de Jonas Kaufmann con un título como Andrea Chénier (de Giordano). Representará el debut en España con un papel escenificado del tenor alemán, mientras que Beczala ya ha triunfado en Barcelona y se ha convertido en uno de los cantantes más aclamados de La Rambla en los últimos años. Pero hay un estreno para final de otoño en el Liceu que atrae por su contundencia: el Tristán e Isolda (entre el 28 de noviembre y el 15 de diciembre) que dirigirán Josep Pons en el foso y Àlex Ollé (La Fura dels Baus) en escena.

Por Madrid se sienten ya los aromas de Mozart. Lucio Silla es el título que ha escogido el director artístico, Joan Matabosch, para abrir el curso del centenario a partir del 13 de septiembre. Resulta que la ópera de Mozart no se había escenificado nunca en el Real. Aparte de la propuesta escénica, con Claus Guth, el reto musical que liderará Ivor Bolton lleva en el reparto a Patricia Petibon. La exquisita soprano francesa es referente en el repertorio barroco y mozartiano, estará acompañada de Kurt Streit, entre otros, y precederá como salida a una temporada en la que los aficionados afrontan otros estrenos en España como Dead Man Walking (Jake Heggie); Street Scene, de Kurt Weill, o Gloriana, de Benjamin Britten, y Die Soldaten (Bernd Alois Zimmermann), dirigida por Pablo Heras-Casado. Carmen (desde el 11 de octubre) será otro atractivo del otoño, sobre todo por la que pueda montar Calixto Bieito en su papel de director de escena con este revoltijo de tópicos ibéricos a cargo de un francés como Bizet.

Real y Liceu compiten en la mejor liga de teatros de ópera en el ámbito internacional. Una competición en la que brilla la presencia en la apertura de temporada de la Scala de Milán Anna Netrebko. La soprano rusa lo hará también con la ópera Andrea Chenier a partir del 7 de diciembre con Riccardo Chailly al frente de la orquesta.

Pero el mundo sinfónico y de la música antigua tiene también sus ofertas otoñales atractivas. La London Symphony abre con el octogenario Bernard Haitink el ciclo Ibermúsica en Madrid el 22 de octubre. El gran Leif Ove Andsnes, audaz y sutil pianista noruego, retoma el curso de Scherzo dos días después con un esperado recital en el Auditorio Nacional. Es el mismo escenario en que se abre la inabarcable propuesta de los programas del Centro Nacional de Difusión Musical, que lidera Antonio Moral, con su Universo Barroco.

El ciclo es punto y aparte porque acoge a cuatro ases del género en este otoño: el coro y ensemble Balthasar Neumann (6 y 8 de octubre), Les Arts Florissants, de William Christie (19 de noviembre), a los italianos de Il Giardino Armonico (5 de diciembre) y a Forma Antiqva, liderada por los hermanos Zapico (ya en invierno, el 10 de enero). Otras propuestas como Bach Vermut en la matiné de los fines de semana cuadran una inmensa actividad con más de 200 citas a lo largo del año por toda España y en el extranjero, donde repiten su colaboración, por ejemplo con el Festival de Música Sacra de Bogotá este mismo mes en que finaliza el verano.

La Orquesta Nacional de España abre el día 15 de septiembre en Madrid con su director titular, David Afkham, y Javier Perianes al piano. Pero no será el único encargo de inau­guración que tiene ese mismo mes el pianista de Nerva (Huelva). Su cita junto a Gustavo Dudamel en el Disney Concert Hall para arrancar la temporada de la Filarmónica de Los Ángeles el 29 de septiembre durante tres días consecutivos promete ser una de las más importantes de su carrera después de que venga de triunfar en los Proms de Londres. Interpretarán el Concierto número 27 de Mozart.

Los intérpretes españoles comparten la agenda cargada de citas. Gustavo Gimeno, titular de la Orquesta Filarmónica de Luxemburgo, asume dos retos este otoño: dirigir a Daniel Barenboim en el Quinto concierto de Beethoven, el Emperador, el 6 de noviembre, y también a Krystian Zimerman el día 26 del mismo mes. Gimeno va cuajando el gran futuro que ya le profetizaron Claudio Abbado o Mariss Jansons desde que lo fueron tutelando, y así lo ha demostrado en su gira veraniega con el Requiem de Verdi —entre otras obras— en Santander y San Sebastián. Antes, el 16 y 17 de septiembre, Juanjo Mena se sube al podio de la Filarmónica de Dresde, una de las formaciones europeas más apabullantes. Son algunos ejemplos a lo grande de una espléndida generación de músicos españoles.