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Una ayudita, por favor

La asociación Espagnolas en Paris lanza un llamamiento en busca de ayuda para mantener su festival Different! El otro cine español

Tras haber tenido un buen éxito con la décima convocatoria del festival Different! El otro cine español, sus organizadores, la asociación Espagnolas en Paris, lanzan un llamamiento en busca de ayuda. Se felicitan, con motivo, por la buena selección de las películas que han presentado, por los directores e intérpretes invitados, por los vinos y piques entre coloquios, por los concursos y premios que convocaron, por la fiesta musical con que se clausuró el festival; pero también ponen los pies en el suelo y llegan a la conclusión de que sin la participación de los amigos y amigas de las Espagnolas en Paris, y también ahora de las LatiGnolades, no podrán continuar. Invitan a inscribirse en la lista de amistades y cotizar a partir de 1 euro, “pero 10, 20, 50 euros… sería mejor”, apostillan. Si ni el ministerio de Cultura español ni la asociación de productores se hacen cargo de los gastos de promoción, habrá que recurrir al público francés, por contradictorio que parezca que sean los espectadores franceses quienes paguen o ayuden a pagar la promoción en Francia de las películas españolas.

Hay un grupito de productores y profesionales del cine español que bajo el seudónimo de Furtivos publica cada semana una reflexión sobre la situación de la industria cinematográfica en España y llevan una breve temporada haciendo comparaciones con la francesa. Defienden la idea de que no es necesario legislar de forma original para mejorar el estado del cine, sino que bastaría con traducir del francés la legislación de aquel país y aplicarla en el nuestro al pie de la letra (proyecto del que ahora se hace autor a Luis García Berlanga tras haber hecho responsable con anterioridad a otros varios). No sería tan sencillo pero se podría empezar por copiar algunas de las actitudes que los franceses tienen respecto a su cine, y una de ellas podría ser el cuidado con el que promocionan sus películas en el extranjero. No basta con que lo haga un grupo de entusiastas aficionados con gran voluntad pero sin medios económicos –de hecho no les basta– sino que haría falta que se implicasen en ello más altas instancias políticas, culturales e industriales.

Para el cine español, al menos de momento, parece suficiente el arrojo y la generosidad de Espagnolas en Paris, aunque se vean obligados a pedir aportaciones de 1 euro “pero de 10, 20, 50 euros… sería mejor”. ¡País!