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La Fundación Gulbenkian moldea la escultura en celuloide

La institución portuguesa entrelaza expresiones artísticas con 25 siglos de distancia

Mark Lewis, realizador de 'Hermafrodita dormida'.
Mark Lewis, realizador de 'Hermafrodita dormida'.

Artísticamente, nada parece más opuesto que el cine y el Partenón. La lisboeta Fundación Gulbenkian intenta convencer de lo contrario con cinco películas que miran obsesivamente esculturas clásicas como ningún ojo humano las contempló antes. El resultado es una mezcla de expresiones artística donde ninguna igual que las originales.

Escultora en celuloide es la primera apuesta de la directora artística de la fundación, la británica Penelope Curtis, tras su paso por la Tate Britain (2011-2015). Ella misma es la comisaria. “La muestra rompe los fundamentos de ambas disciplinas artísticas”, señala Curtis.

Mark Lewis (Canadá, 1958) es el realizador más hipnotizado por la escultura. “Hacía tiempo que tenía el proyecto en mi cabeza, y finalmente el Louvre me convidó a filmar cuatro películas sobre esculturas”. En Hermafrodita dormida, la cámara -el mirón- da vueltas en torno a la figura de mármol. Rodada en una noche, el cuerpo dormido desde el siglo II diríase femenino desde todas las perspectivas hasta que la mirada revela su pene. “La cámara no es neutra, es un ojo a veces depredador a veces amante. Hay también una sensación paradójica pues parece que la cámara va a sacar a Hermafrodita de su sueño”.

También busca lo escondido Rosa Barba (Italia, 1971), que filma lo que no se ve en los museos. Con obra ahora en el Palacio de Cristal de Madrid, presenta un documental del fondo de armario de los Museos Capitalinos, una zona sin visitantes ni información sobre las obras, buscando el alma del arte como objetos anónimos, sin interpretaciones ajenas.

La cámara no es neutra, es un ojo, a veces depredador a veces amante

El comisariado de Curtis tiene el acierto de no repetir miradas ni escenarios, pero también de no hacer de Escultura en celuloide un mundo aparte. Lo logra gracias a la alemana Anja Kirschner y al griego David Panos. En su filme conceptual Ultimate Substance, la pareja refleja la crisis financiera en los dos extremos de países de la Unión Europea; relacionan la Acrópolis, el poder de Atenas, con Lavrio, la mina próxima que abastecía a la ciudad del metal precioso para acuñar moneda. Es una película muy visceral, con la caverna de Platón por en medio, sobre la falta de seguridad de los materiales y los valores, basada en teoría económica y representada con fuertes colores y sonidos.

En Inventory, Fiona Tan (Indonesia, 1966) filma el inventario del museo Sir John Soane, que tampoco parece lo que es. “El ojo humano no es objetivo; todo es una aproximación”; para demostrarlo rodó con cámaras de todo tipo, de los 8 a los 35 milímetros. “La proyección simultánea de imágenes de las mismas piezas demuestran que es imposible distinguir el original de la copia, tampoco sabemos el color exacto de las imágenes, incluso difieren sus texturas”.

El copyright, la discusión de la autoría no podía faltar cuando se crea sobre creaciones. La pareja holandesa Lonnie van Brummelen y Siebren de Haan hizo de la prohibición, virtud. No pudieron filmar en Berlín el altar de Pérgamo, pero decidieron documentarse sobre él; así ahondaron en el mundo de las reproducciones y en la propiedad de esas nuevas imágenes creadas. De forma indirecta entran en el trabajo del artista como productor en un documento de 35 minutos.

Tras el éxito popular de la antológica de Almada Negreiros -con la que nada tuvo que ver Curtis-, la directora artística de Gulbenkian apuesta por exhibiciones “donde dialoguen piezas del este y del oeste, contemporáneas y antiguas, y de diferentes expresiones artísticas”. Una nueva dirección en la Fundación, más enfocada en fines sociales y educativos, va a poner presión al trabajo de Curtis en el área artística. Escultura en celuloide es su primera apuesta ante el público portugués, ante la crítica internacional y ante la misma dirección de la Gulbenkian.