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FOTOGRAFÍA

La fotografía española regresa a Arlés

El colectivo Blank Paper es protagonista de una de las exposiciones que se celebran en los Encuentros de Fotografía de Arlés

Sin título, de la serie “The Most Perfect Day”, Berlín, 2016. Ver fotogalería
Sin título, de la serie “The Most Perfect Day”, Berlín, 2016.

Con la entrada del nuevo siglo, surgía una nueva generación de fotógrafos decididos a inyectar savia y definir un nuevo discurso dentro del escenario de la fotografía en España. Entre ellos se encontraban cuatro amigos: Óscar Monzón, Antonio Xoubanova, Mario Rey y Fosí Vegue, quienes en 2003 decidieron crear un colectivo, Blank Paper, con el fin de desarrollar su trabajo y crear un espacio intelectual común. Poco a poco el colectivo ha ido creciendo y consolidándose. Catorce años más tarde, los Encuentros de Fotografía de Arlés 2017 le dedican una exposición, Histoires du présent immédiat (Historias del presente inmediato), que muestra la buena salud de la que goza la fotografía española dentro del panorama internacional.

Han pasado más de cuarenta años desde que los Encuentros de Fotografía de Arlés, hoy considerado como el festival de fotografía más importante de Europa, le dedicó un espacio a un colectivo español. En 1976, Jorge Rueda, entonces director de la revista Nueva lente, recibió el encargo de comisariar una exposición sobre la fotografía española. Sería la primera muestra internacional tras la muerte de Franco, e incluía a Rafael Navarro, Gabriel Cualladó, Carlos Pérez Siquier, Toni Catany, el propio Jorge Rueda y Joan Fontcuberta, entre otros. Miembros de la llamada Quinta generación y representantes de las tendencias más vanguardistas del momento estaban todos vinculados a dicha revista, clave fundamental en la transformación del medio en nuestro país. Lo fue no solo a través de la difusión de nuevas propuestas visuales, sino también experimentando en la interacción entre texto e imagen.

Sin título, de la série ver fotogalería
Sin título, de la série "A", 2012

Pero si bien fue una revista la catalizadora del cambio generacional en la década de los setenta, en la actualidad este ha venido de la mano de un colectivo y escuela que ha generando a su alrededor distintas iniciativas que han contribuido a afianzar y consolidar su carácter renovador. De esta suerte, "Blank Paper se distingue por seguir una practica que implica la colaboración y el intercambio, aunque cada uno de sus componentes trabaja individualmente,” señala Sonia Berger, comisaria de la muestra. “El colectivo ha ido evolucionando desde sus inicios, absorbiendo a otros fotógrafos. En la exposición hemos querido mostrar su influencia como colectivo y como escuela que fue fundada en el 2007 bajo el mismo nombre.  La exhibición incluye tanto la obra de seis de sus componentes como de ex alumnos y profesores”. Así encontramos encontramos obra de Alejandro Marote, Antonio Xoubanova, Benedita Morello, David Hornillos, Federico Clavarino, Fosi Vegue, Julián Barón, Michele Tagliaferri, Miren Pastor, Óscar Monzón y Ricardo Cases.

“Fue a Joan Fontcuberta a quien se le ocurrió volver a traer un colectivo español a Arlés y establecer un paralelismo”, dice Berger, quien además de contar con la colaboración del fotógrafo catalán para comisariar la exposición lo ha hecho con Anna Planas y Pierre Hourquet. “Con esta exposición se pretende señalar a una generación que no es solo Blank Paper sino muchos fotógrafos de la misma edad y con las mismas inquietudes, como Cristina de Middel o Laia Abril, por nombrar a algunos”, continua Berger. Se muestran los trabajos más recientes de los autores. Algunos pertenecen a series que están aún sin terminar, como es el caso de la serie Primas gemelas, de Miren Pastor. Destaca la serie de Alejandro Marote, A, donde estudia la relación entre el ser humano y su entorno urbano en un planteamiento que roza la abstracción. ¿Qué pasaría si todo momento fuese trascendente?, se pregunta Michele Tagliaferri, profesor de la escuela, que insatisfecho con la idea del momento decisivo utiliza una cámara de vídeo de alta resolución para dar otra lectura al tiempo y al espacio; Óscar Monzón nos advierte de la desilusión como consecuencia del exceso de representación que padecemos en la actualidad a través de sus paisajes de las cataratas de Iguazú.

Sin título, de la série “Eden”, 2014-1016 ver fotogalería
Sin título, de la série “Eden”, 2014-1016

“Blank Paper ha tenido la voluntad de salir adelante en un periodo en el que no existe la ayuda institucional.”, destaca Berger. “En los años en los que se fundó, solo se apoyaba a los fotógrafos con una trayectoria consolidada. No se arriesgaba. Los jóvenes no podían publicar en editoriales, ya que estas no apoyaban a los jóvenes talentos. Luego llegaron los años de crisis y la situación empeoró. Como movimiento Blank Paper, es un movimiento de autogestión”.

Durante el proceso de elaboración de la exposición se tuvo en cuenta el concepto de Blank Paper como “un monstruo de muchas cabezas”, cuya heterodoxia, espíritu crítico, e inquietud han contribuido a que surjan muchas iniciativas a su alrededor. Entre las que se encuentra la editorial Dalpine, de la que Berger es editora, o el primer festival dedicado al fotolibro en España, Fiebre.

Sin título, de la serie “Estudio elemental del Levante”, collage, 2017. ver fotogalería
Sin título, de la serie “Estudio elemental del Levante”, collage, 2017.

El fotolibro ocupa un lugar primordial dentro de la evolución del colectivo. Ha sido el formato adecuado para desarrollar las posibilidades de su narrativa visual y para dar a conocer su trabajo. Un medio de expresión democrático y accesible, que ha permitido a los artistas cruzar fronteras y obtener el reconocimiento en foros internacionales. Como lo hicieron Karma de Óscar Monzón, o C.E.N.S.U.R.A de Julián Barón.“Creo que en la actualidad la fotografía española está muy activa y se valora su calidad y su creatividad.”, destaca Berger.

El futuro parece prometedor para la fotografía española a través de estas historias del presente. Pero ¿cuáles son los retos a los que se enfrenta la fotografía? “Debemos establecer mecanismos para que haya una continuidad y poder detectar y apoyar la fotografía desde episodios tempranos”, apunta Berger. “La fotografía debería establecerse más en el mercado. Aunque también es verdad que en los últimos años hay más festivales que nunca en España, resalta Berger. “En España, la fotografía sigue siendo menos conocida que otras manifestaciones del arte. Hay menos difusión. Y si comparamos la formación que ofrecen, en general, las escuelas en Francia con España, vamos a la zaga”.

Histoires du présent immédiat. Festival Les rencontres d´Arles, Ground Control. Arlés, Francia. Hasta el 24 de septiembre.