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Millares: poesía humana bajo la luz de una vela

Canarias conmemora el centenario del escritor canario, miembro de una familia dedicada al arte

Agustín Millares Sall (izquierda), con Rafael Alberti.
Agustín Millares Sall (izquierda), con Rafael Alberti.

Magdalena Cantero, la viuda del escritor canario Agustín Millares Sall, decía ayer de su marido, un gran poeta español de la posguerra: “Escribía de noche, a la luz de una vela. Salía al pasillo y recitaba solo”. Su hijo Óscar, coreógrafo, lo recuerda: “Ha pasado tanto de su muerte [en 1989] y es como si lo siguiera escuchando de madrugada”. La suya era, dice otro hijo, el historiador Agustín Millares Cantero, que ha escrito un libro sobre su padre, “una poesía rabiosamente humana”. Hoy se cumple un siglo del nacimiento del hombre que, según Magdalena, “respiraba poesía”.

Los canarios de todas las generaciones recientes hemos cantado en las calles sus versos de protesta o paradoja. Pero ese desvelo del poeta está sobre todo en sus versos más íntimos, hasta su muerte. Magdalena Cantero lo ve en su poema El amanecer me duerme: “No estoy en paz cuando duermo/ Frecuentemente despierto/ Sufro el reloj que se duerme/ Y que se queda durmiente/ Durante todo el desvelo/ Sus agujas no se mueven/ Casi están exactamente/ Donde las dejé hace tiempo/ Entre la vida y la muerte”. Ese poema está entre los últimos que escribió. Aparece en su libro póstumo Salvas de juguetería. Otros libros suyos son Sueño a la deriva, Poesía unánime, Segunda enseñanza o La palabra o la vida. Fue premio Canarias de Literatura 1985.

Nació el poeta en Las Palmas de Gran Canaria en el seno de una familia excepcional: los Millares. Su padre fue el escritor Juan Millares Carló, y sus hermanos fueron los pintores Manolo (el más conocido fuera de Canarias), Jane y Eduardo, el músico Totoyo, el poeta José María Millares… La guerra civil interrumpió su formación; su trabajo alimenticio fue en el comercio marítimo y aquellos desvelos, las madrugadas y su compromiso con la vida en su país y en su tierra lo convirtieron en un poeta extremadamente popular.

Millares fue militante comunista desde su juventud. Como dice su viuda, en él “lo primero era la militancia”, pero eso no lo convirtió en un poeta social en el sentido estricto. “Creo que es tópico encasillar a mi padre como tal”, dice su hijo Agustín. “Él cubrió todos los registros de la creación poética; la suya fue poesía combativa cuando lo exigieron las circunstancias, pero al unísono escribía otros poemas intimistas”.

Vicente Alexandre, Agustín Millares Sall, Pedro Lezcano, Pino Ojeda, Pedro Lezcano y Manolo Padorno, entre otros.
Vicente Alexandre, Agustín Millares Sall, Pedro Lezcano, Pino Ojeda, Pedro Lezcano y Manolo Padorno, entre otros.

Es, pues, “una poesía humana” que se incorporó en el tiempo a la de otros grandes de la generación de la guerra y la inmediata posguerra, como Pedro García Cabrera, Manuel Padorno o Pedro Lezcano. En el ámbito de la poesía de las islas, padres suyos fueron Tomás Morales o Alonso Quesada. Antecedentes de Millares Sall fueron poetas de la generación del 27, como Miguel Hernández, o más actuales, como Blas de Otero. Magdalena Cantero une a esas influencias la de Quevedo. “Agustín escribió muy buenos sonetos, que son tan difíciles para un poeta”.

Fue un poeta de la calle, para la calle y también un poeta íntimo. Óscar recuerda lo que decía antes de la guerra su abuelo sobre su hijo poeta: “Mi hijo milita en las Juventudes Comunistas, que es donde en estos momentos está la juventud inteligente”. “El suyo era un compromiso social con las causas nobles”, dice Óscar. “Pero no era poesía militante. Era poesía”.

El 2 de febrero de 1931 apareció en La voz obrera de Las Palmas de Gran Canaria su primer poema, El barco muerto. “La negra silueta de un barco/ destaca en la oscuridad,/ y a merced de las olas/ va sobre el enfurecido mar…”. Poco después, el joven poeta se daba a conocer con el mismo poema en  un periódico que se editaba en Madrid por entonces llamado El País.

Este viernes, escritores de las islas conmemorarán en su ciudad natal al que fue uno de los más queridos poetas del siglo XX canario.