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Un cerdo para salvar el planeta

Netflix estrena 'Okja', de Bong Joon-ho, una sátira sobre las multinacionales con mensaje ecológico

Tráiler de Okja

"A mí lo que me importa es no desperdiciar el dinero —45 millones de euros, el mayor presupuesto de mi carrera— ni la oportunidad. Otras cosas ya...". Festival de Cannes. El surcoreano Bong Joon-ho sentado al sol va recibiendo periodista tras periodista. Su último filme, Okja, participa en la competición del certamen en mitad de una tormenta sobre la conveniencia o no de que una película producida por una plataforma digital, en este caso Netflix, concurse en el festival. "Claro que quiero que mis películas se vean en la gran pantalla, pero esta empresa me ha dado absoluta libertad creativa. Ni siquiera he cambiado mi lenguaje cinematográfico pensando en el tamaño de esa pantalla".

Netflix hoy estrena en todo el mundo Okja, una película en la que por primera vez Bong (Daegu, 1969) cuenta con un protagonista infantil, pero que pertenece desde luego al universo del cineasta: mucho espectáculo, mezcla de géneros, reflexiones alegóricas sobre nuestra sociedad, ciertos detalles grotescos... La cerda que bautiza la película, Okja, pesa siete toneladas, y juega, inseparable, junto a una niña, que vive con su abuelo en las montañas de Corea. Pero esa felicidad está a punto de estallar por los aires ya que el animal, en realidad obra de laboratorio, pertenece a una multinacional que quiere lavar su imagen pública con estos animales anunciados como ecológicos y sanos, tan cerdos como hipopótamos, y así ocultar su inversión en brutales experimentos para triunfar en la industria cárnica. No está mal para un cineasta que procede de un país cuyo plato nacional es la barbacoa. "Por este rodaje estuve meses sin probar carne", confiesa Bong. Por cierto, el director en Cannes estaba feliz con la posibilidad de estrenar en salas en EE UU, Corea del Sur y Reino Unido. Finalmente solo tres cines estadounidenses y un puñado de coreanos (las principales cadenas de salas de su país se han negado a proyectarla) permitirán ver Okja en gran formato.

Bong Joon-ho y los actores de la película, en un momento del rodaje.
Bong Joon-ho y los actores de la película, en un momento del rodaje.

Cuando hace tres años el cineasta recibió la Espiga de Honor de la Seminci, estaba en mitad de la escritura del guion. "De Valladolid a aquí he ido muy rápido, porque Netflix me dio absoluta libertad y porque los actores aceptaron a la primera". Muchos incluso, como Tilda Swinton (que participó en su anterior largo, Rompenieves) o Jake Gyllenhaal, sin leerse el libreto. Junto a ellos, Paul Dano, Shirley Henderson, Giancarlo Esposito y Lily Collins, además de numerosos actores coreanos. "La historia se me ocurrió cuando en 2010, conduciendo por una carretera de esas montañas, vi un extraño e inmenso animal, más grande que el de la película, una bestia con una cara triste que no sé lo que era. Para mí, las imágenes son fundamentales para arrancar las historia, se fijan en mi mente", recuerda el director. "Cuando llegó la oferta de Netflix, tuve claro que quería enviar un mensaje claro sobre el medioambiente a los espectadores, a su enorme audiencia. Sobre todo a las jóvenes generaciones". Y para ello no duda en mostrar un matadero —"la gente no piensa que a los animales se les sacrifica como si fuera producción en cadena"— o subrayar la manipulación informativa, la corrupción del capitalismo o las diferencias sociales de clase. "Son temas que siempre me han importado".

A Bong le admiran numerosos directores españoles, como descubrió en la Seminci: "Uno nunca piensa cuando rueda en el público extranjero, solo pienso en sorprender al espectador, y de repente te encuentras con ese respeto... En mi caso admiro profundamente a Luis Buñuel, por su capacidad de dibujar situaciones extrañas e incluirlas en tramas a priori ordinarias. Ojalá yo me asemeje en algo a él".

Jake Gyllenhaal y 'Donnie Darko 2'

Jake Gyllenhaal, en 'Okja'.
Jake Gyllenhaal, en 'Okja'.

Sentado a medio metro de Bong Joon-ho, separado solo por el traductor —aunque habla inglés, el director no se siente seguro—, Jake Gyllenhaal agradece al periodista que la entrevista se centre en el cineasta: "Me encanta escucharle. Tú sigue, tranquilo". Entre ambos ha surgido una amistad basada en el mutuo respeto: "Envié una carta a Bong pidiéndole que me tuviera en cuenta para cualquier proyecto, y me respondió que si quería tenía un pequeño y delirante papel para mí, y que admiraba Donnie Darko", recuerda el actor. "Te lo remarqué en el primer encuentro, ¿recuerdas?", responde Bong, que prosigue: "Uno de mis tesoros es el DVD de Donnie Darko, y esta película se asemeja a tu filme en que el protagonista va siempre acompañado de un animal gigantesco. Podría ser un Donnie Darko 2 sin esquizofrenia. ¿Cuánto hace de la peli?". "Quince años, no me lo recuerdes. Tenía 21 años". Por suerte, el actor ha construido una larga carrera. "Doy gracias por ello todos los días. Donnie Darko conectó claramente con su público, y por su carácter visionario aún hoy encuentra nuevos espectadores". Gyllenhaal se lo ha pasado en grande dando vida a un estrambótico biólogo estrella de la televisión, rostro oficial de la multinacional que ha creado Okja. "Bong me dejó experimentar, crear su chirriante voz, y yo se lo agradezco".

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