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Un festival social para formar a jóvenes intérpretes

La organización Musethica celebra la quinta edición de un certamen que lleva la música a todos los públicos

Uno de los conciertos de cámara del festival.
Uno de los conciertos de cámara del festival.

Avri Levitan (Tel Aviv, 1973) quería tocar. Pero con público de verdad. Por entonces era un estudiante de viola habituado a hacer sonar su instrumento delante de un profesor y, como mucho, dar dos o tres conciertos al año en el conservatorio con sus compañeros de oyentes. Aprendió la técnica, pero su formación era escasa en práctica. Por eso, años más tarde y desde su posición de profesor del Conservatorio Superior de Música de Aragón, Levitan empezó a trabajar en un proyecto que permitiera a los jóvenes músicos curtirse en escenarios de todo tipo. Llamó a su innovador programa educativo Musethica y bajo el mismo nombre nació también un festival internacional de música de cámara que celebra este año en Zaragoza su quinta edición los días 10 al 17 de junio.

"Hoy está muy aceptado que un estudiante de medicina tiene que hacer prácticas. Esta idea no existe en la enseñanza musical"

"Hoy está muy aceptado que un médico, por ejemplo, tiene que hacer prácticas mientras se forma como profesional. Esta idea no existe en la enseñanza musical, pero no podemos olvidar que la función del músico es traducir una partitura a sus oyentes. Sin ellos no existimos", explica Levitan. Por lo general, amplía, un intérprete termina su formación habiendo tocado solo para sus profesores y alumnos del centro. Pero estas citas, que no suelen superar las tres al año, son audiciones más que conciertos. "Aquí, el interés no suele ser hacer música. Es sacar buena nota, contentar al maestro…". Es una experiencia muy distinta a lo que tendrán que afrontar al pie del escenario cuando terminen su formación, asegura.

Para cubrir esta falta de práctica, Levitan creó Musethica que está presente en Alemania, España, Israel, Polonia y Suecia y acaba de conseguir el patrocinio de la UNESCO. La semana del festival es intensa para los 12 intérpretes que este año han sido seleccionados por un riguroso comité internacional para la cita. Cada uno de ellos participa en más de una decena de conciertos solo en siete días. Armando Yagüe, viola, es uno de los cuatro españoles que participan en esta quinta edición. Tiene 17 años y lleva desde los 15 vinculado al proyecto. "Uno de los grandes problemas que tienen los músicos es salir al escenario, más que nada porque estás muy nervioso. Avri se ha dado cuenta de que, aunque seamos estudiantes, necesitamos tocar más de lo que nos permite una escuela normal", explica Yagüe.

Un festival social para formar a jóvenes intérpretes

El joven viola afirma que ha ganado en seguridad y que ahora cuando interpreta su objetivo es hacer disfrutar al público. "Muchos profesores se centran en la técnica, en afinar y dar las notas y olvidan lo realmente importante que es transmitir a los demás", añade. Desarrollar la técnica es fácil: requiere horas y horas de ensayo. Pero enseñar a emocionar suena más complicado. La idea de Levitan ayuda a los jóvenes a desarrollar este aspecto poniéndoles frente a un público muy especial. Veintiséis de los 30 conciertos que el festival ofrece en una semana son en centros sociales: cárceles, residencias de ancianos, psiquiátricos, hospitales infantiles, centros de acogida a refugiados… De la vertiente social del proyecto se encarga Carmen Marcuello, catedrática en el departamento de Dirección y Organización de Empresas de la Universidad de Zaragoza. "Se trata de romper barreras y miedos escénicos. Conseguir que la música se convierta en magia", comenta Marcuello.

Tocar en este tipo de escenarios y sin la distancia con el público que tienen los intérpretes en los conciertos tradicionales, les enseña a saber reaccionar, asegura la catedrática. "El público de Musethica es más exigente. Le da lo mismo de dónde vengas, el programa que hayas elegido… Quiere algo que le atrape. Con ellos se consigue una reacción pura, libre de prejuicios. Esto de cara a los músicos es un reto constante", concluye. De los cinco años que llevan con el proyecto han sacado algunas conclusiones: Bach es el favorito sin discusión y Schubert funciona muy bien en los psiquiátricos.