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Mujeres de ‘thriller’

Dos películas con protagonista femenina unen al francés François Ozon y al alemán Fatih Akin

Diane Kruger, durante la sesión de fotos previa a la rueda de prensa de 'In the Fade', de Fatih Akin.
Diane Kruger, durante la sesión de fotos previa a la rueda de prensa de 'In the Fade', de Fatih Akin. AFP

La competición de Cannes se acerca a su fin, y entre los últimos nombres fuertes de esta edición estaban el francés François Ozon y el alemán Fatih Akin. Ambos han presentado hoy, viernes, sendos thrillers protagonizados por mujeres, aunque poco más les une, quizás que podrían ganar aquí el premio a la mejor interpretación.

El primero ha sido Akin. Hace cinco años coincidió en una fiesta con la exmodelo y actriz Diane Kruger. “Ella me dijo que le gustaría trabajar conmigo y me sorprendió su alemán sin acento”. Cierto: aunque Kruger haya nacido en la Baja Sajonia, hasta esta In the Fade nunca había rodado en su idioma materno, sino en inglés y francés, y eso que ya ha trabajado en cerca de cuarenta películas. “Cuando decidí cambiar el sexo del protagonista, y me planteé que fuera una mujer, me di cuenta de que necesitaba alguien rubio con aspecto muy germano, y recordé la oferta de Kruger”.

La actriz encarna a Katia, casada con un excamello kurdo completamente rehabilitado —ahora tiene una oficina de traducción y venta de billetes— tras su paso por la cárcel; ambos son padres de un niño. Un día deja al crío en el trabajo de su marido, y cuando vuelve horas más tarde una bomba ha matado a ambos. La policía sospecha de mafias turcas y de negocios turbios familiares, pero ella asegura que son grupos neonazis. “Desde el año 2000 al 2007 el NSU [un grupo neonazi alemán] realizó una serie de atentados en Alemania. En 2011 mataron a un policía y a nueve turcos, y la policía enfocó su investigación —y por lo tanto haciendo creer a la prensa y a la gente— en las mafias turcas. Esos asesinados habían muerto dos veces: la real y la que les manchaba con acusaciones infundadas". Hubo finalmente detenciones y juicio, y Akin se ha leído todas las actas del proceso para apuntalar su guion. “En el fondo no importan de dónde proceda el terrorismo, sino que alguien ha sufrido una pérdida, y aquí indagamos en ese sufrimiento. Aquí no importa tanto la venganza como que le han quitado la familia, te diría que es una película sobre la familia y la pérdida".

In the Fade está estructurada en tres actos, y en cómo la justicia a veces no llega lo lejos que desean los afectados: "Está la justicia para la sociedad y está la justicia para la persona. Y, a veces, chocan, como aquí. Yo desde luego no sé qué haría en esa situación, en realidad espero no estar nunca en esa situación. Pero como cineasta me interesa mucho". Por su parte, Diane Kruger empezó explicando su miedo al reto, "a encarnar a alguien que ha sufrido una experiencia horrible, y que tiene que vivir con una injusticia de este tamaño", para ahondar en el filme: "No hay que explicar la película ni si habla de venganzas, es una propuesta para que el espectador decida qué haría. Ella no es una asesina, sino una mujer puesta en una situación que le desborda".

Diane Kruger y Fatih Akin, esta mañana en Cannes. ampliar foto
Diane Kruger y Fatih Akin, esta mañana en Cannes. AFP

Akin habló mucho de cine, del mundo actual y ciertas referencias que hay en In the Fade. “Vivimos en un mundo globalizado que asusta a mucha gente y amenaza a otra. Tiene cosas buenas y malas, y no quiero entrar en ello porque no es el tema de la película. Sí sé que nada es negro o blanco y que por ejemplo, el optimismo es luz, y con la luz siempre hay sombras”. Tanto Kruger como Akin hablan varios idiomas, surgen de cruces de etnias y disfrutan de intereses multiculturales. ¿Ese es el futuro? “Ojalá el mundo que describes se haga realidad”. Sobre el mar, tan presente en su cine, explicó: “Mi padre era pescador antes de emigrar a Hamburgo. Venía de un pueblo de pescadores. El mar es la metáfora de la muerte en mi cine y en muchos cuadros e imágenes, con esas mujeres en los puertos esperando que vuelvan sus padres, maridos o hijos en sus barcos tras una tormenta… Diría que mis películas son como el agua: en la superficie reflejan el mundo, y debajo hay otras muchas más cosas”. Y apuntó una frase que suele repetir en las entrevistas: "Cada vez que alguien se cabrea con una de mis películas, lo siento como un cumplido para mí. La rabia es un regalo para los artistas".

Vaya par de gemelos

La segunda película del día devuelve al concurso de Cannes a François Ozon y a la actriz Marine Vacth, a la que lanzó a la fama con Joven y bonita. El francés describe en L’Amant double cómo una exmodelo se enamora de su psiquiatra, se casa con él y un buen día descubre que tiene un hermano gemelo diabólico con el que acabará acostándose. Un De Palma de tomo y lomo. “Bueno, es un thriller erótico, así que es lógico que pienses en De Palma o en Hitchcock. A mí me gusta cómo deconstruye De Palma el género. Sí volví a ver Inseparables, la película de Cronenberg, aunque allí se cuenta desde el punto de vista de los gemelos, aquí desde la chica víctima de los diabólicos hermanos". El belga Jérémie Renier —que curiosamente en la vida real tiene también un hermano gemelo— asume el reto del doble papel, y contó que para su alivio primero rodaron "un personaje y luego otro".

Ozon no para de trabajar, y él espera seguir así mucho tiempo: “Me gusta rodar, así que si me apoyan los productores y tengo cosas de decir, seguiré filmando casi una película al año. Me atrae la diversidad, no repetirme, probar cosas distintas y profundizar”. Tenía claro el guion desde el principio hasta en sus partes más oníricas: “Es muy interesante como cineasta jugar con los sueños, las imágenes que ellos inventan en su cabeza y la realidad. Hay algo incluso experimental. Como, por ejemplo, que empezamos con un monólogo de ella, y tras tantas palabras vamos hacia la acción”.

François Ozon, Marine Vacth y Jérémie Renier psoan en Cannes. ampliar foto
François Ozon, Marine Vacth y Jérémie Renier psoan en Cannes. AFP