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El padre muerto

Historia de un viaje al origen que cobra la forma de una inmersión en territorio extraño, hostil, tan impracticable como un campo minado

Fotograma de 'El hijo de Jean'.

EL HIJO DE JEAN

Dirección: Philippe Lioret.

Intérpretes: Pierre Deladonchamps, Gabriel Arcand, Catherine de Léan, Marie-Thérèse Fortin.

Género: drama. Francia, 2016.

Duración: 98 minutos.

Como descubría Marcos Fogg, protagonista de El Palacio de la Luna de Paul Auster, el mayor peligro de formularse preguntas sobre el origen es que, en ocasiones, obtienen respuesta. Para Mathieu Capelier, figura central de El hijo de Jean, octavo largometraje del francés Philippe Lioret, el origen ocupa el irrelevante espacio de una anécdota en la que el pudor exige no profundizar –Mathieu fue, según le contó su madre, el fruto de una furtiva relación de una noche-… hasta que una inesperada llamada telefónica de Quebec le obliga a replantear el asunto. El hijo de Jean es la historia de un viaje al origen que cobra la forma de una inmersión en territorio extraño, hostil, tan impracticable como un campo minado.

Basada en la novela de Jean-Paul Dubois Si ce livre pouvait me rapprocher de toi, publicada en 1999, la película de Lioret enfrenta la vulnerabilidad de ese forastero en busca de respuestas –y del cuerpo del padre muerto que nunca conoció- a la no siempre latente violencia familiar de sus dos posibles hermanos en perpetua liza viril. Pierre Deladonchamps, revelado en El desconocido del lago, aporta una conmovedora pureza ingenua a un protagonista que obtiene su respuesta final en un desenlace que se resuelve de modo impecable, con un modesto retrovisor reciclado como instrumento para una elegante anagnórisis. La secuencia de la búsqueda del cuerpo del padre desaparecido en el lago, con su hábil crescendo de tensión, es otro momento perdurable en este drama sin fobia a la complejidad.

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