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Las criaturas del Bosco toman la gran pantalla

Un documental recorre las obras que formaron parte de la exposición que se celebró en la localidad natal del pintor con motivo del quinto centenario de su muerte

Detalle de 'La muerte y el avaro', de El Bosco.
Detalle de 'La muerte y el avaro', de El Bosco.

Hombres que tragan a otros hombres, insectos, orgías, animales y humanos atravesados por lanzas, batracios, manos cortadas que siguen jugando a los dados, incendios, lechuzas, seres híbridos, insectos, crucificados en arpas, vómitos, demonios sodomitas... podrían ser elementos de una película gore. Pero no, lo son de El fascinante mundo del Bosco, el documental dirigido por David Bickerstaff que se estrena este martes 28 en más de 55 cines en toda España. La inagotable imaginería del pintor llevada a la gran pantalla con motivo del quinto centenario de su muerte que se celebró el año pasado.

El documental se centra en lo que fue el eje de la vida del Bosco: su pintura y su ciudad natal, ´s-Hertogenbosch (Bolduque en español). Partiendo de la exposición El Bosco. Visiones de un genio celebrada entre febrero y mayo de 2016 en el museo Het Noordbrabants de esta ciudad neerlandesa de unos 150.000 habitantes, historiadores del arte, críticos, los comisarios de la muestra y artistas como el cineasta Peter Greenaway repasan su obra, o, más bien, lo que se sabe de ella. Pero sin dar pábulo a elucubraciones, tan frecuentes en todo lo que rodea a este pintor, debido a lo poco que se conoce de su biografía y a su original lenguaje pictórico.

Al contrario que El Bosco. El jardín de los sueños, dirigido por José Luis López Linares y estrenado a la vez que el madrileño Museo del Prado conmemoraba los 500 años desde la muerte del Bosco con la muestra más visitada en la historia del museo (casi 600.000 visitas entre el 31 de mayo y el 25 de septiembre de 2016), donde distintas personalidades del mundo de la cultura como el artista Miquel Barceló o el escritor Salman Rushdie expresan las sensaciones que les sugiere El jardín de las delicias. "Recuerda a los sueños de fiebre, es como un gran día de fiebre", asegura el primero; o "es el caos y duele y da miedo", según Rushdie. El fascinante mundo del Bosco se aleja de la parte subjetiva que inevitablemente provoca la contemplación de las obras de este artista.

El documental recorre las distintas obras que se reunieron en Bolduque por la efeméride -si no, en la ciudad natal del Bosco no hay nada de su autoría- y las explica desde los pocos datos fehacientes que se tienen del pintor. Era profundamente religioso y buen conocedor tanto de la cultura popular como de la literatura más elevada, "un producto de su época", dice Rachel Campbell-Johnston, crítica de arte de The Times. Recurre a la imaginería, a la iconografía y al simbolismo de la baja edad media, aunque actualmente se le vea como un eslabón entre su época y la modernidad y se cuestione si los surrealistas o Goya hubieran sido lo que son sin su figura. Lo que expresaba no era extraño para sus contemporáneos, vivían un tiempo en que el miedo estaba muy presente. Sus visiones del infierno eran las que la Iglesia hacía creer, eso sí, desde su lenguaje particular e idiosincrasia llena de creatividad —"como la de Leonardo [da Vinci, su coetáneo]", explica Charles de Mooij, director del museo, "pero en un sentido muy diferente"—.

Su fantasía fascina a los espectadores, ya sean de cine o visitantes de museos, y es lo que hace que estos permanezcan delante de sus tablas más tiempo que de otras obras maestras. Está comprobado que ante El jardín de las delicias el público del Prado está más minutos que ante cualquier otra pieza, este tríptico no viajó a Bolduque, donde se reunieron 17 cuadros atribuidos al Bosco, de los 24 o 25 que se conservan y 19 dibujos, solo faltó uno. En sus pinturas hay multitud de escenas, tramas simultáneas, tiene un lenguaje polifónico en el que varias sinfonías suenan a la vez. De ahí, que la lectura, la escucha, en definitiva, la observación de todos sus detalles y elemento sea más pausada, crea un vocabulario visual que anticipa el surrealismo, el cine o el cómic. Construye toda una nueva iconografía que cinco siglos más tarde sigue sorprendiendo y generando conversación.

El fascinante mundo del Bosco es el segundo de una serie de documentales dedicados a artistas cumbres de la historia del arte que se podrán ver en las salas de cine. Hace un mes se estrenó Yo, Claude Monet; el próximo 27 de abril será el turno de los impresionistas americanos y el 15 de junio el de Miguel Ángel.