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Manuel Valls inaugura en Madrid una muestra de dibujos de su padre

El político francés y su madre visitan la galería en la que se exponen obras de Xavier Valls

Manuel Valls, ex primer ministro de Francia, con su madre, Luisa Galfetti, en la exposición en la galería Fernández-Braso sobre obra de su padre, Xavier Valls.
Manuel Valls, ex primer ministro de Francia, con su madre, Luisa Galfetti, en la exposición en la galería Fernández-Braso sobre obra de su padre, Xavier Valls.

No es habitual ver a un político de primer nivel en una galería de arte en España. Anoche hubo una excepción, con la presencia del ex primer ministro de Francia Manuel Valls, nacido en Barcelona, en la galería Fernández-Braso, de Madrid. La razón no era solo su afición por el arte, sino que había un motivo sentimental. La galería inauguró una exposición de dibujos a lápiz de su padre, Xavier Valls (1923-2006), pintor figurativo que marchó a París en 1949, con una beca del Instituto Francés de Barcelona, que le permitió salir del aislamiento que sufría el país. Tras instalarse en Montparnasse, donde conoció, entre otros, a Alberto Giacometti, Tristan Tzara, Eduardo Chillida y Pablo Palazuelo, alternó la vida en la capital francesa con los veranos en su casa del barrio barcelonés de Horta.

El socialista Manuel Valls (1962) recordó que la obra de su padre protagonizó una exposición en Madrid, en 1982, organizada por el Ministerio de Cultura, a la que siguió una antológica en el Museo de Arte Moderno de Barcelona, en 1985. De los paisajes, bodegones y retratos, hasta 35 piezas, que cuelgan en la Fernández-Braso, subrayó “la importancia del dibujo” en la labor creativa de su progenitor. “Es lo más primario, lo más auténtico, ahí están los retratos de mi madre”. A unos pasos, la suiza Luisa Valls miraba “emocionada” Desnudo de espaldas (1977), Luisa y Mujer sentada, ambos de 1978. Luisa Galfetti conoció a Valls en 1956, se casaron en 1958 y desde entonces se convirtió en alguien clave en su vida, lógico, y también en su obra. “Tuvimos una relación maravillosa como pareja y además como artista y modelo. Cuando él me dibujaba, se olvidaba por completo de que yo estaba allí. Era como si yo fuese cualquier otro objeto que pintaba, o una manzana”, bromeó. ¿Y cuando no era la modelo? “Ah, entonces yo ni me acercaba a verle pintar, no estaba a su lado”.

Mientras atendía a la prensa, el político fue saludado por una pareja que, le dijo, posee dos lienzos de Xavier Valls. “Admiraba a su padre como artista, y a usted por la política que ha hecho en Francia. Ojalá sea allí presidente”. Tras escucharlos, Manuel Valls habló del Xavier Valls padre: “Severo, pero a la vez abierto”. Y del artista con obra en el Museo Reina Sofía: “Sensible, muy minucioso y meticuloso, tenía todo en orden en su casa taller de París”.

En la ciudad francesa montó su primera individual, en 1953, y cuajó su estilo, que la crítica ha asociado a palabras como silencioso, misterioso, sereno… términos a los que, en el caso de los dibujos ahora mostrados, Francisco Calvo Serraller, crítico de arte y colaborador de EL PAÍS, añade el de “espectral” en el catálogo de la exposición. Xavier Valls. Dibujos, 1962-2001, hasta el 22 de abril, cuenta también en el catálogo con un texto del galerista Miguel Fernández-Braso, quien define al artista como hombre de “fina ironía que desarmaba a pretenciosos y fantoches”.

En la obra seleccionada destacan los paisajes de Mallorca, aunque su viuda negó que esos dibujos se debieran a un sentimiento de nostalgia por España. “Él estaba encantado en París. Cuando llegó tuvo libertad”. Galfetti contó que, cuando viajaban en coche, él de repente le decía: “¡Para, para!”. Entonces, se bajaba, tomaba notas y esbozaba los trazos de lo que luego serían sus dibujos, unos apuntes que pueden contemplarse en la exposición como embriones de su proceso creativo.