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El mesías salvaje

Un objeto cinematográfico tan enigmático y seductor en el quizá resulte pertinente preguntarse si es el puro capricho lo que ha motivado su cuidadosa ejecución

ANÁLISIS DE SANGRE AZUL

Dirección: Blanca Torres y Gabriel Velázquez.

Intérpretes: Anders Lindström, Gabriel Velázquez, Grupo de Teatro Arcadia.

Género: drama. España, 2017

Duración: 64 minutos.

Como si fuera un heredero pirenaico del neurólogo Jean-Martin Charcot, el doctor Pedro Martínez coloca cuerpos patológicos frente al objetivo de su cámara de súper 8 en el estimulante espejismo narrativo que han construido Blanca Torres y Gabriel Velázquez en Análisis de sangre azul. Ante un objeto cinematográfico tan enigmático y seductor quizá resulte pertinente preguntarse si es el puro capricho lo que ha motivado su cuidadosa ejecución: más allá de las intenciones de sus responsables, este ejercicio de estilo, que, bajo el pretexto del metraje encontrado, quiere ser una película médica realizada en los años treinta, se abre a muchas lecturas posibles.

En su estudio Why the French Love Jerry Lewis: From Cabaret to Early Cinema –cuya traducción francesa jugaba con la rima de Charcot y Charlot en su título-, la académica Rae Beth Gordon propuso una relación directa entre el imaginario de los registros fotográficos de las enfermas de histeria del hospital Pitié-Salpêtrière, tomados por el neurólogo francés, y la obsesión de las primeras comedias cinematográficas por la gestualidad caótica. El trabajo de ese hipotético doctor Pedro Martínez podría encarnar la anticipación amateur de otra sensibilidad cinematográfica muy distinta: la de un cine de la modernidad asentado sobre el territorio de la ambigüedad y la incertidumbre.

Análisis de sangre azul estudia un enigma –un Kaspar Hauser- encarnado en la figura de un amnésico inglés encontrado en una aislada zona montañosa. Intérprete de su propio misterio irresoluble, el personaje irá adquiriendo los perfiles de una insólita figura mesiánica, mientras Torres y Velázquez, los artífices en la sombra de este sofisticado juego metalingüístico, dejan que el espectador decida si lo que está viendo es la crónica de la salvación de una comunidad o el involuntario autorretrato de un potencial mad doctor abducido por su propia obsesión. O su propia ficción.

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