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Jorge Galindo acaba con la historia del Arte en el Lázaro Galdiano

El artista madrileño convierte en un gigantesco 'collage' el corazón del museo

El artista Jorge Galindo, en el museo Lázaro Galdiano, el pasado 16 de febrero.
El artista Jorge Galindo, en el museo Lázaro Galdiano, el pasado 16 de febrero.

Jorge Galindo (Madrid, 1965) es, desde finales de los años ochenta, uno de los artistas españoles más activos y valorados fuera del país. Dueño de una obra en la que la experimentación con todos los lenguajes pictóricos va unida al fotomontaje y al collage. Precisamente, en su último trabajo ha convertido en un gigantesco collage el Salón de baile del Museo Lázaro Galdiano, y el palco superior, corazón de este lugar en el que habitualmente se exponen obras maestras desde los siglos XVI al XIX. Con miles de ejemplares de la revista Goya, que desde 1954 publica la Fundación Lázaro Galdiano, ha empapelado las paredes para después llenarlas de escobazos de pintura negra. Solo los retratos de la escritora Gertrudis Gómez de Avellaneda, pintada por Federico de Madrazo en 1857, y El Canónigo Mariano Liñán y Morelló (1835), de Vicente López, han sobrevivido como testigos de la historia de archivo que representa el museo.

Titulada El Gran Juego, la muestra, que se puede ver hasta el 14 de mayo, forma parte de la tercera edición de Reinterpretada, el proyecto que comisaría Rafael Doctor, en el que artistas contemporáneos españoles presentan su mirada sobre la colección del museo.

Galindo confiesa ser lector y coleccionista de la revista Goya desde sus años más jóvenes. En ella, pese al blanco y negro, podía asomarse a las grandes exposiciones internacionales de las que se daba cuenta en las páginas de la publicación. Elena Hernando, directora del museo, explica que la atención de los grandes medios al mundo del arte modificó su contenido, pero que la revista se sigue editando cada tres meses, con una tirada de 1.000 ejemplares que se distribuyen por suscripción.

Fusión con el edificio

El Gran Juego de Galindo ha consistido en crear un collage en el que funde fotomontaje con la arquitectura del edificio. "Las paredes contienen la historia del Arte y aunque las hojas están pegadas de manera casual, si te fijas, ves nombres, imágenes, firmas de los autores. Es un desordenado archivo de imágenes en el que, una vez que la escoba lo ha salpicado con trazos negros, se acaba con la historia del Arte", resume ante su intervención. Y añade que no es que quiera innovar lo que ha sido el arte hasta ahora, "que cada uno que haga su lectura", responde, "pero sí creo que cada cual puede tener su propio orden y tener archivadas sus imágenes según su manera de sentir".

La exposición de Galindo tiene una segunda parte que se extiende por otros rincones del museo. Se trata de la colección de obras del artista que habitualmente ocupan las paredes de su casa-estudio cercana a Madrid. Son una veintena de piezas que se relacionan con las obras maestras del museo. Hay de Felicidad Moreno, esposa del artista; Julian Schnabel, Santiago Sierra, Ray Smith, Alberto García-Alix, Alfredo García Revuelta, Dis Berlin, Bleda y Rosa, Carlos León o Joaquín Pacheco. Sierra y Galindo realizaron conjuntamente Los encargados (2013), conocido vídeo que se expuso en su galería, Helga de Alvear, donde se cuestionaba la Transición española y se podía ver el lento recorrido de siete Mercedes Benz negros en cuyo techo estaban, cabeza abajo, retratos hiperrealistas del rey Juan Carlos y de los seis presidentes del Gobierno españoles desde la vuelta a la democracia.

Cada una de las obras que componen su colección personal tiene una historia para Galindo. Con especial afecto muestra los dos retratos que su amigo Julian Schnabel realizó a los hijos de Galindo, Juan y Clara. El de su hija, pintado sobre un fondo de cortina estampado en rojos cuelga junto a Retrato de dama, atribuido a Rodrigo de Villandrando (1623). El de Juan es un óleo sobre platos rotos realizado en 1993, cuando el niño tenía tres años, que se expone junto al de Carlos III de Carreño.

Galindo ha incluido obra reciente en la exposición: una serie de papeles pintados con los dedos, inspirados en los Caprichos y en los Disparates de Goya. Al finalizar el recorrido, el artista vuelve a quejarse del desprecio con el que se trata la enseñanza del arte en España: "Los chicos no aprenden ni arte contemporáneo, ni arte de cualquier otra época. Es increíble que no tengan manuales y, en cambio, tengan que llevar libros de Educación Física. Un disparate".