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La Academia exige un pacto de Estado para el cine

La presidenta, Yvonne Blake, y su número dos, Mariano Barroso, reivindican el valor de las películas españolas y piden una “nueva actitud” a las autoridades

La presidenta de la Academia de Cine, la inglesa Yvonne Blake, y el vicepresidente primero, Mariano Barroso, durante su discurso en la gala de los Premios Goya.
La presidenta de la Academia de Cine, la inglesa Yvonne Blake, y el vicepresidente primero, Mariano Barroso, durante su discurso en la gala de los Premios Goya. EFE

Subieron al escenario juntos. Y se repartieron los papeles. El de policía malo lo asumió el vicepresidente de la Academia de cine, Mariano Barroso, quien reivindicó el valor creativo, cultural y económico de las películas españolas, pidió “una nueva actitud” a las autoridades y un pacto de Estado para el cine. El rol de la buena fue para Ivonne Blake, presidenta, quien habló tras su número dos y llenó sus palabras de optimismo y esperanzas para el futuro, subrayando todas las virtudes del sector. Así que, finalmente, el tradicional discurso de los responsables de la Academia en la gala de los Goya fue esta vez doble: uno polémico y aguerrido, y un segundo pronunciado con la sonrisa.

“Nos haríamos todos un gran regalo si las fuerzas políticas llegaran a un PACTO DE ESTADO PARA EL CINE [escrito directamente en mayúsculas en el texto original]. Porque el cine nació para unirnos, como nos unen nuestros sueños y nuestras angustias”, aseveró Barroso. Y recordó los datos de taquilla más positivos para el cine español: 18 millones de espectadores de los 100 que acudieron a las salas el año pasado. Y en cinco de los últimos seis años, un filme nacional ha sido el más visto y el que más ha recaudado. Además de los taquillazos, Barroso también citó “las otras películas”. “Otro tipo de cine que busca y abre nuevos caminos y que es tan necesario como el que llena las salas. Su rentabilidad es distinta pero también necesaria”.

A partir de ahí, Barroso retomó el caballo de batalla del sector desde hace años: la bajada del IVA cultural, que el PP subió al 21%. Aquí también el vicepresidente de la Academia mezcló reivindicación y cifras: Nuestras salas recaudaron en 2016 más de 605 millones, lo que ha hecho recaudar por IVA al Estado 105 millones. El presupuesto del Estado para el cine ha sido de 77 millones”. Es decir, que la Administración ha ingresado 28 millones más de lo que ha gastado en el séptimo arte. “No somos un sector que vive del Estado. Somos un sector que genera riqueza para el Estado. A pesar del desempleo que golpe a nuestros actores (92%)”, continúo Barroso.

“Somos optimistas, estamos avanzando”, arrancó entonces Blake. Destacó la incorporación de nuevos guionistas, actores y productores a la Academia, y la presencia de muchos jóvenes cineastas. “El cine español, igual que los Goya, es hoy una referencia internacional. Actores directores y técnicos están muy cotizados”, afirmó la presidenta. Y citó a Juanjo Giménez y su corto Timecode, nominado al Oscar, y otro español que directamente recogerá una estatuilla: Marcos Fajardo, “un artista de los efectos visuales”, que recibirá un Oscar técnico.

Blake pronosticó además un 2017 “fantástico” para el cine español, con las venideras películas de Alex de la Iglesia, Agustí VIllaronga, Agustín Díaz Yantes e Isabel Coixet, entre otros. Y, finalmente, el discurso concluyó con un mensaje alto y claro que todos, el policía bueno y el malo, el auditorio, los nominados, deben de compartir: “Viva el cine español”.

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