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El camino de la autoayuda

La película deja la duda de hasta qué punto el escritor es consciente de las sólidas sospechas sobre su integridad creativa que levanta tan psicotrónico 'biopic'

EL JOVEN PAULO COELHO

Dirección: Daniel Augusto.

Intérpretes: Júlio Andrade, Ravel Andrade, Nancho Novo, Paz Vega.

Género: biopic. Brasil, 2014.

Duración: 112 minutos.

En Esa cara del paraíso, vigésimocuarto episodio de la primera temporada de Star Trek, la tripulación del Enterprise descendía a un planeta colonizado por la Federación para encontrarse con una llamativa lectura de la utopía hippy (o una premonición de la cultura del éxtasis): unas formas de vida parasitarias habían convertido a los colonos en una comunidad armónica y feliz, sin deseos, ni necesidades. Si hay que creerse todo lo que cuenta El joven Paulo Coelho, primer largometraje de ficción del brasileño Daniel Augusto, el futuro escritor de El alquimista tuvo toda una epifanía mientras, en plena lectura del I Ching, se topó con ese episodio. Iluminado por una frase de Spock –detalle, no sé si malintencionado, que revela que el escritor aspirante no entendió el sentido de la historia-, Coelho se apresuró a fundar la revista esotérica 2001 –en la que utilizó el seudónimo de Augusto Figueiredo- y decidió iniciar su fructífera colaboración con Raul Seixas, referente de la psicodelia brasileña. Más adelante en su trayectoria vital, el camino de Santiago fue el escenario de la epifanía definitiva: la que le convertiría en la gran marca superventas de la espiritualidad de mercadillo.

Como podrá adivinar el lector, es prácticamente imposible aburrirse con El joven Paulo Coelho, película que intenta resumir el particular camino del héroe de un adolescente obsesionado con su fealdad, empeñado en ser escritor y sometido a disciplinarios electroshocks por su familia conservadora, que, mediante el sexo, las drogas y el rock’n’roll, mutó en letrista permeable al flirteo satánico hasta vivir su particular caída de Damasco y cumplir su sueño como gurú cantamañanas. El director despliega energía y voluntad de estilo, pero también una marcada incapacidad para construir un discurso sólido en torno a una figura tan relevante y cuestionable a la vez como la de Coelho. Con un Nancho Novo y una Paz Vega que no podrían haber temido roles más ridículos (el Portador del Secreto, la novia mística), la película deja la duda de hasta qué punto el escritor es consciente de las sólidas sospechas sobre su integridad creativa que levanta tan psicotrónico biopic.