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El rock visceral de Said Muti

El compositor está a punto de arrancar la gira de su último trabajo, 'De tripas rock'n'roll'

El compositor y músico grancanario Said Muti.
El compositor y músico grancanario Said Muti.

Nació en Amán, en Jordania, en 1988. Eso dice él, y su nariz, y su pelo, y sus ojos. Pero Said Muti ha pasado la mayor parte de su vida en Canarias —padre palestino, madre canaria—. “Y nada de influencias folclóricas”. Desde que empezara a hacer canciones en el instituto, a tocar en solitario, a estudiar magisterio musical y después psicopedagogía, y a volcarse por completo ya en 2013, han cambiado unas cuantas veces las mareas.

Su último trabajo, De tripas rock’n’roll, ha nacido de una campaña de micromecenazgo en Verkami (superó los 8.228 euros de los 6.000 que le hacían falta) y de la mano de Alejo Stivel y Fernando Montesinos. “Lo autoeditamos porque por un lado, queríamos sacarlo ya, y por otro había gente esperándolo. Y si no hay respuesta por otro lado… además es una forma de testear desde el principio si gusta o no”.

El título de ese primer LP deja lugar a pocas dudas, y él, sentado frente a un té negro que hierve, lo confirma: “Es un disco de rock and roll. Y suena un poco a lo que cada uno cree”. Asegura que según las influencias musicales, podrá recordar a una u otra cosa; las suyas son se mueven en el amplio espectro que le daban los discos de sus hermanos. “Mis hermanos tenían música y yo los iba cogiendo… Encontré un disco de Silvio Rodríguez, quién sabe si aquel no fue el origen de hacer canciones”. Sin embargo fue el rock lo que acabó atrapándolo, de The Beatles a Bob Dylan, Lynyrd Skynyrd, Cream, The Black Crowes, The Eagles… La lista es larga. Aunque si se tuviera que quedar con uno sería The Way We Walk, Volume Two: The Longs, de Genesis.

Él ha elegido el rock en castellano, sin etiquetas ni subgéneros: “Son canciones, y eso está un poco por encima de todo. Si la canción es buena se puede defender con cualquier instrumento y voz. Tampoco busco nada más allá”. Suenan a nocturnidad, y él avisa de que cuando empezó a trabajar en ellas había dos mundos. “El de las diez de la mañana y el de las diez de la noche. Sí, son muy nocturnas, muy callejeras, muy vividas”.

Casi el 70% del disco no tiene más de ocho meses: “Aunque Diez copas y Vientos de revolución, por ejemplo, tienen un tiempo más conmigo. O de la canción que da nombre al disco, que apenas tiene arreglos”. Borrachos, indecisos y doloridos dan forma a estas canciones que veces se nutren, exactamente, de lo que da la noche: “Es efímero, te lo ofrece y se pira”.

Grabado en el estudio de Montesinos, fue como una incisión, rápido y limpio. “Todo fue bastante fluido, trabajamos antes de ponernos a grabar enviándonos el material y cuando decidimos las 10, nos lanzamos. No fue el típico disco coñazo que tardas nueve meses en grabar”. Ahora, entre Madrid y Canarias, Muti va dando saltos, y aunque el disco salió en junio, la gira de presentación arrancará este invierno. “Creo que desde el norte”. A partir de ahí quiere seguir haciendo “de tripas rock’n’roll”. “Echarle huevos y sacarlo adelante, y luego, caminar lo que haya que caminar”.