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Nuevo orden amoral

Este 'thriller' no es memorable, pero sí eficaz y razonablemente carismática

Ante el dilema de seguir explorando un universo literario en el que había alcanzado la excelencia o entregarse por completo a la exigencia ética de ejercer, en tanto escritor, como inclemente conciencia crítica del presente, John Le Carré aprovechó el fin de la Guerra Fría para comprometerse con esta segunda opción. Vigésimo segunda novela de su trayectoria, Un traidor como los nuestros, publicada en 2010, es, como El jardinero fiel y El hombre más buscado, una ficción presidida por una mirada de profundo desagrado ante un presente donde el enemigo ha mutado en múltiples formas y se ha camuflado bajo los disfraces respetables del orden neoliberal: en este caso, la tóxica infiltración del dinero negro de las mafias rusas en los órganos de poder de la sociedad británica domina el discurso, que fija su centro moral en la pareja formada por un profesor y una abogada absorbidos azarosamente por la trama conspirativa.

UN TRAIDOR COMO LOS NUESTROS

Dirección: Susanna White.

Intérpretes: Ewan McGregor, Stellan Skarsgård, Naomie Harris, Damian Lewis.

Género: thriller. Reino Unido, 2016

Duración: 108 minutos.

La sobresaliente El topo (2011) de Tomas Alfredson propuso un nuevo modelo de estilización formal en la adaptación cinematográfica de las obras del británico, que prolongó Anton Corbjin en El hombre más buscado (2014) y que ahora retoma y varía Susanna White en Un traidor como los nuestros, empleando, eso sí, procedimientos de escritura visual algo más mecánicos. Quizá no sea casual que el escritor haya ejercido de productor ejecutivo en los tres títulos. Con el grueso de sus imágenes filtradas por ventanas empañas o miradas somnolientas, la película no es memorable, pero sí eficaz y razonablemente carismática.

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