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Marañón aboga por preservar las instituciones culturales de los “avatares de la política partidista”

El presidente del Teatro Real ingresa en la Academia de San Telmo de Málaga

Gregorio Marañón ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga.
Gregorio Marañón ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga.

La Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, dedicada desde 1849 a difundir y fomentar las Bellas Artes en Málaga y su provincia, suma un aliado de peso. Gregorio Marañón Bertrán de Lis (Madrid, 1942), presidente del Patronato del Teatro Real, ha tomado posesión este jueves de su cargo como académico correspondiente en Madrid de la asociación en un acto en el que ha defendido la autonomía de los gobiernos de las grandes instituciones culturales del Estado con el objetivo de preservarlas de los “avatares de la política partidista”. Se ha mostrado convencido, además, de la necesidad de que cuenten con una gestión “profesional y estable”.

Marañón se convirtió en 2007 en el primer presidente independiente del Real (fue reelegido en el cargo en 2012) y alrededor del coliseo madrileño, su historia y su gestión en estos nueve años ha girado su discurso de ingreso en la Academia de San Telmo, titulado El Teatro Real: Fundación pública y sociedad civil. Para el abogado y escritor, la institución consagrada a las artes escénicas se ha convertido en un ejemplo de lo que representa en el ámbito cultural la “fecunda colaboración” entre las Administraciones públicas y la sociedad civil, una cooperación, en su opinión, “siempre deseable y con frecuencia necesaria” en una sociedad moderna y democrática.

El nuevo académico de San Telmo ha resaltado el modelo de patrocinio establecido en el Real, una “referencia”, con la participación de más de un centenar de empresas. Los 48 millones de presupuesto del teatro se financian en un 30% con aportaciones públicas; en un 27% con fondos privados; y en un 43% con ingresos propios. Este sistema, ha dicho, le ha permitido salir “reforzado” de la crisis, sin deudas y sin la necesidad de reclamar ayudas extraordinarias a las Administraciones Públicas.

“Partíamos del convencimiento, que los hechos han ratificado, de que la disminución de las aportaciones públicas, tras 30 años de abundancia, tenía un carácter permanente y que las instituciones que no se adaptaran durante la crisis a la nueva situación afrontarían serios problemas de viabilidad en el futuro”, ha subrayado durante el acto celebrado en la Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga, en el que ha sido recibido en representación de la Corporación por el académico de número de San Telmo Francisco Carrillo.

Para Marañón, el Teatro Real ha pasado en una década de la “irrelevancia” a estar considerado la tercera institución cultural del país, tras el Museo del Prado y el Reina Sofía, y la primera “de lejos” en el ámbito de las artes escénicas y musicales, además de aumentar progresivamente su proyección internacional. No se ha olvidado Marañón de citar como parte de este camino ascendente al exdirector artístico Gerard Mortier, fallecido en 2014, y a su sucesor, Joan Matabosch, actualmente en el cargo. También ha aludido al talento del director musical, Ivor Bolton, y del principal director invitado, Pablo Heras-Casado.

El académico de San Telmo ha resaltado cómo el público ha llenado hace pocos meses el Teatro Real durante las 10 funciones de la ópera Moisés y Aarón y el acercamiento de la institución a las nuevas tecnologías. Fue la primera en retransmitir una ópera en streaming por Facebook. "La política española vive de espaldas a la cultura", ha reflexionado Marañón, para quien los líderes "no se interesan por la cultura ni disfrutan de ella". “Una cultura compartida es lo que nos permite identificarnos como país y como sociedad, además de ofrecernos un ocio divertido e inteligente”, ha afirmado en el discurso con el que inicia su colaboración con la institución malagueña.

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