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Dos músicos contra la academia

La cantaora Rocío Márquez y el violagambista Fahmi Alqhai crean un espectáculo alejado de las etiquetas para la Bienal de Flamenco de Sevilla

La cantaora Rocío Márquez y el violagambista Fahmi Alqhai en su local de ensayo.
La cantaora Rocío Márquez y el violagambista Fahmi Alqhai en su local de ensayo.

“Eso del acercamiento de las músicas queda muy bien para los titulares, pero yo nunca he sido defensor de eso. Este proyecto no es música antigua y flamenco, esto es Rocío y Fahmi tocando juntos”. Fahmi Alqhai (Sevilla, 1976), violagambista, prepara Diálogos de viejos y nuevos sones con la cantaora Rocío Márquez (Huelva, 1985) para la Bienal de Flamenco de Sevilla, que podrá verse en diferentes fechas en la recién restaurada iglesia de San Luis de los Franceses. El músico advierte: esto no es fusión, ni la yuxtaposición de dos lenguajes musicales. Se trata de un proyecto personal. El de Rocío y Fahmi.

“Para mí es importante eso de quitarnos las etiquetas. De unirnos. Es como decir: bueno, esta es tu mochila, esta es la mía, tú tienes tus códigos, yo los míos, vamos a compartir y si vemos que hay algo que nos gusta que no está ni en tu mochila ni en la mía, lo ponemos también”, añade Márquez.

El espectáculo es un encargo de la Bienal, que será presentado en conciertos matinales. Es un proyecto complejo, dado que la viola da gamba es un instrumento melódico, muy similar a la voz, que compite con ella y no adopta el papel del acompañamiento al uso, con el único refuerzo, en este caso, de la percusión de Agustín Diassera. “Éramos conscientes de que teníamos pocos recursos, pero también de que lo frágil se convierte en virtud”, apunta la cantaora.

“Nos subimos al barco sin saber lo que nos íbamos a encontrar”, dice Alqhai. El resultado es una investigación doble: la histórica, sobre el origen de algunos de los puntales del espectáculo, y la innovadora: ver hasta dónde eran capaces de llegar a nivel creativo. En el caso de Rocío, incluso, en cuanto a técnica vocal. “Cuando hay temas en los que no sabes qué sonoridad estás buscando te permites más”, explica. Esto incluye las variaciones que le ofrece cantar en otros idiomas. “Es curioso, porque hay lenguas que te ayudan a una colocación específica, y yo he tomado consciencia de esto aquí. De repente un cante puede sonar de maneras muy diferentes teniendo tú la misma voz en el mismo momento”.

A ambos músicos les define esa doble vertiente de investigación e innovación, cada cual en su campo. Fahmi Alqhai, violagambista, fundador y director del grupo de música antigua Accademia del Piacere, está considerado como uno de los grandes renovadores del género. Nacido en Sevilla de padre sirio y madre palestina, a Alqhai le gusta explicar que él creció escuchando heavy, música rock y flamenco, y que al final la música es una cuestión de actitud. “El resurgimiento de la música antigua es como abrir ventanas y puertas: vamos a dejarnos de pajaritas y de historias, de gente súper estirada tocando el piano, y vamos a hacer que la música tenga una información basada en la historia, no solo en la tradición de la música clásica”, explica. “Cuando grabas una canción del siglo XVII tienes que saber qué estás tocando, cómo y para quién y si tú quieres respetar eso como algo histórico o reventarlo como artista”.

Cante de las minas

En el caso de Rocío Márquez, su gran punto de partida fue el Festival del Cante de las Minas, en La Unión (Murcia), donde ganó todos los premios principales. Formada en el flamenco, pero también en la universidad (de hecho prepara su tesis doctoral sobre técnica vocal, que debe culminar antes de la primavera de 2017), fue aplaudida en sus inicios por su búsqueda en las raíces, de las que en los últimos años intenta despegar. “A mí me gusta cada día más buscar espacios y públicos que estén receptivos, que la gente no vaya con una predisposición”, indica. En la línea de alejarse de la ortodoxia trabaja su nuevo disco, junto a Proyecto Lorca (piano, saxo y percusión) a partir de la colaboración que hicieron en Ritos y geografías de Federico García Lorca, un encargo de 2015 del Teatro Real para homenajear al poeta.

“Yo con el academicismo tengo la sensación de que me ha sido muy necesario aprenderlo, pero ahora tengo la necesidad de desaprenderlo”, indica. “Justo ese es el punto que nos une”, responde Márquez. “Cómo el academicismo puede llegar a quitar el sentido a las cosas”.

Sentimiento jondo y sonidos antiguos

La carrera de Rocío Márquez (Huelva, 1985) vivió un punto álgido en 2008, cuando se hizo con Lámpara Minera del Festival del Cante de las Minas de la Unión, además otros cuatro primeros premios, algo que solo había logrado Miguel Poveda anteriormente.

Su discografía cuenta con dos referencias: Claridad (2012) y El niño (2014), homenaje a Pepe Marchena, ambos en Universal.

Fahmi Alqhai, nacido en Sevilla en 1976 de padre sirio y madre palestina, es un reputado violagambista, además de fundador y director del grupo de música antigua Accademia del Piacere. Está considerado como uno de los grandes renovadores del género.