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La bata de cola de burbujas y otras creaciones flamencas

La diseñadora de vestuario Yaiza Pinillos organiza un taller de vestuario en el marco de la Bienal de Flamenco

La bailaora y coreógrafa, Olga Pericet (izquierda) junto a la diseñadora Yaiza Pinillos.rn
La bailaora y coreógrafa, Olga Pericet (izquierda) junto a la diseñadora Yaiza Pinillos.

A mediados de agosto, el antiguo convento de Santa Clara de Sevilla, hoy sede de la Bienal de Flamenco, transforma uno de sus patios en un espacio de creación de vestuario y escenografías. La bailaora Olga Pericet (Córdoba, 1975) y la diseñadora Yaiza Pinillos (Santa Cruz de Tenerife, 1976) llegan con varias maletas y muchas ideas. En su primer día de contacto con el espacio lo estudian, lo llenan, se apoderan de él hasta casi perder un par de zapatos, y así comienzan a preparar FEW (Flamenco Esencial Workshop), una de las actividades paralelas que se celebrarán entre el 12 y el 17 de septiembre con motivo de la cita más importante de la ciudad con el flamenco, que ocurre cada dos años.

“Estaremos al aire libre con lo que el sol nos produzca, con lo que el día nos quiera dar”, adelanta Pinillos. La interacción entre el espacio natural y los materiales, ajenos a la confección y “muy proclives a que se investigue sobre ellos”, en palabras de la diseñadora, moldearán el trabajo de los alumnos que participen en el taller, que culminará con una performance de Pericet el día 25 de septiembre.

Todo parte de una bata de cola de plástico de burbujas. Pinillos la ideó junto al grupo de alumnos que siguen sus clases en el máster en Vestuario para teatro, cine y televisión en la Escuela Tai. “Yo ya tenía pensado hacer el taller, pero de una forma genérica. Olga vio la bata de cola y se enamoró, y empezamos a darle forma de otra manera… Sé que cuando Olga pise el escenario todo lo que hayamos construido va a volar”, indica. La interacción con el espacio y el movimiento que la bailaora pueda desarrollar, serán fundamentales. “El peso que adquiere, su flotabilidad… realmente queremos crear un espacio de experimentación y de flujo de creatividad entre muchas personas”.

Bailaora y diseñadora se conocen desde hace años y han trabajado juntas en diferentes espectáculos de Pericet. Entre otros, en Pisadas, fin y principio de mujer, que podrá verse también en esta edición de la Bienal de Flamenco de Sevilla. “Ella ve el vestuario siempre desde el punto de vista del movimiento escénico, y eso nos une a las dos”, indica la bailaora. “Olga tiene muy claro siempre lo que no quiere. Además, cuando quiere algo es un sí, pero. Y de ese pero es de donde siempre sacamos magia”, responde la diseñadora.

Pericet es menuda, de gesto dulce, casi aniñado. Su físico y su formación (flamenco, clásica, danza española, contemporánea) han determinado su carrera hasta convertirla en una bailaora versátil. Los condicionantes físicos que en sus inicios le impedían encajar en una única disciplina, han terminado definiéndole. “Me ponían en cualquier lado. Ahora se lleva mucho eso de hacer flamenco libre, pero cuando yo empecé te tenías que definir. Para mí fue durísimo, he ido desde las compañías contemporáneas a las folklóricas, el Ballet Nacional…”

Con el tiempo, logró encontrar su lenguaje personal, que le ha permitido ganar el Premio Max 2015 a mejor bailarina principal con Pisadas, fin y principio de mujer, que reestrenará en la Bienal el 23 de septiembre. “No solamente me baso en la raíz flamenca, sino en los momentos plásticos, visuales, y la mezcla con otras danzas. Me han inspirado las danzas folklóricas”, apunta.

Su coreografía pretende retratar la lucha de la mujer hacia la libertad, “diferenciando las tres edades de la mujer”, explica Pericet. “Hay un mensaje social fuerte, es un homenaje a todas aquellas mujeres que por su condicionamiento social y abuso machista no pudimos disfrutar de su talento”.

Pericet es la directora artística, productora, coreógrafa y bailaora principal de este espectáculo, que se pudo ver por primera vez en el Festival de Jerez de 2014. Las críticas elogiaron su baile, pero encontraron difuso el montaje. “La producción fue durísima. Pasó de todo, me encontré muy sola, me rompí una rodilla… Un drama increíble”, recuerda. Ahora lo reestrena tras depurarlo y trabajarlo en profundidad. “Sigue siendo la misma historia, pero ahora tiene un pulso más fuerte”, aclara. “Tiene más peso femenino y más potencia, diría yo”.