Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las colas del Bosco en el Prado no dan tregua

Los extranjeros y el turismo nacional esperan hasta una hora para poder entrar a la exposición del pintor holandés en Madrid

Colas para entrar al Museo del Prado, el lunes en Madrid.
Colas para entrar al Museo del Prado, el lunes en Madrid. EL PAÍS

“Ya no quedan pases para hoy, pueden reservar para mañana”, se escucha a los agentes de seguridad informar a las personas que esperan en la taquilla del Museo del Prado; y una familia abandona la cola con gestos de resignación. A pesar del puente que concluyó ayer, y de que las calles de Madrid puedan verse inusualmente vacías, la fila para entrar a la exposición dedicada a El Bosco se extiende la calle adelante casi hasta dar la vuelta al museo. “Ha habido muchísima afluencia, sobre todo extranjeros y turismo nacional”, asegura el agente de seguridad Ignacio Ramírez, quien prevé que la muestra se prorrogue unos días debido a las muchas visitas.

“Venimos a ver la exposición del Bosco, pero cuando llegamos a comprar los boletos nos dijeron que ya solo había para las 19:30 y para mañana por la mañana. Como solo estamos en Madrid por dos días ya no alcanzamos a entrar”, dice resignada María del Carmen Bulnes de Ciudad de México. “Estuvimos en la cola 30 minutos y al final decidimos ver solo las otras exposiciones”.

El número de asistentes no decayó durante el puente. “Las colas se han mantenido igual de largas que el resto de los días. Hay gente que te pregunta sobre qué hora hay menos personas y no les puedes decir porque es igual siempre”, afirma Laura, que forma parte del equipo del museo. Aunque reconoce que a la hora de la comida la afluencia baja. La exposición, que fue inaugurada el 31 de mayo y permanecerá hasta el 11 de septiembre, recibió 150.790 visitantes durante su primer mes y hasta el momento ya supera los 335.000, según datos de la institución.

El momento de abrir la pinacoteca y las horas de entrada gratuita, que se extiende de 17 a 19 horas los domingos y festivos y de 18 a 20 horas de lunes a sábado, es cuando se registra más afluencia. “Por las mañanas hay un poquito más de gente. Abrimos a las 10 y desde una hora antes hay gente esperando”, asegura Ramírez. Los visitantes también están dispuestos a aguardar hasta una hora para entrar sin tener que pagar. “Con la entrada gratuita las colas son una exageración, es mucha gente”, afirma su compañera Laura. “La gente que quiere entrar gratis ya conoce el horario y empieza a venir una hora antes para entrar rápido. Lo normal es que en una hora ya haya entrado todo el mundo”.

Y aunque el tiempo de espera pueda ir desde los 10 minutos hasta una hora, las personas no se quejan. “Es el proceso normal de todos los museos en Europa, y en temporada alta, entonces es normal. Estábamos dispuestos a esperar”, dice Sandra Macías, una colombiana que descansa en una banca del recinto.

No es El Bosco, es el Prado

Aunque muchas personas llegan a la cola preguntando por la exposición del Bosco, hay otros que visitan el museo por ser uno de los más reconocidos de España. “Ya teníamos mucho tiempo queriendo visitar el Museo del Prado y nos encontramos con la exposición Borja. ¿Borja se llama? ¡Bosco!”, dice Óscar Rodríguez, un colombiano que aunque no venía exclusivamente a ver esta muestra, estuvo dispuesto a esperar un día para recorrerla. “Queríamos entrar ayer, pero era imposible. Conseguimos entradas para hoy a partir de las tres menos cuarto”.

Los visitantes que no han reservado previamente sus billetes por Internet pueden conseguir entrar el mismo día si llegan a las taquillas por la mañana, pero después de mediodía es improbable. “Nosotros no tuvimos que esperar tanto tiempo, los compramos esta mañana. Vinimos a las 11 y nos dijeron que había lugar a las tres de la tarde”, asegura Samuel Sánchez de Plasencia, aunque sí tuvo que aguardar media hora en la cola.

O comprar temprano o reservar en la Red

La vía de entrada más rápida es reservar los billetes por Internet. “Hace un mes y medio compramos un abono para venir. No tuvimos que esperar nada, enseguida pasamos”, señala Manuel, de Barcelona.

Llegar a primera hora por la mañana también hace más probable que la espera sea menor. “Vinimos de vacaciones y nos enteramos de la exposición. Compramos nuestros billetes esta mañana. Llegamos sobre las 10 y nos dijeron que había entradas para las dos de la tarde”, dice Sara Julia de Mallorca. “El secreto fue llegar temprano”.