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El novillero Pablo Belando, muy grave tras sufrir tres cornadas en Las Ventas

Su compañero Tulio Salguero también resultó herido, aunque de menor consideración

El novillero Pablo Belando, herido por el segundo novillo del festejo celebrado el domingo en la plaza de Las Ventas, ha sido intervenido en la enfermería de una triple cornada, de pronóstico muy grave: la más severa, la que afecta al tórax derecho, 'con penetración en cavidad torácica, fractura costal e importante contusión pulmonar'.

El parte médico, que firma el doctor Máximo García Padrós, recoge lo siguiente: "Tres heridas por asta de toro, una en cara posterior del tórax derecho, que produce fractura costal, penetrando en cavidad torácica. Se realiza toracotomía, evidenciándose hemoneumotórax e importante contusión pulmonar en el lóbulo inferior derecho. Se procede a colocación de tubo endotorácico".

"Otra herida más en el glúteo derecho de 10 centímetros, que produce destrozo en músculo glúteo mayor; y otra en el tercio superior, cara interna de la pierna derecha de 20 centímetros, con dos trayectorias: una ascendente y otra hacia abajo, que produce destrozos en músculo gemelo interno", añade el parte.

Tras la intervención en la enfermería de la plaza, el novillero murciano, de 26 años, ha sido trasladado al hospital San Francisco de Asís de Madrid. Belando resultó cogido en los primeros compases de la faena de muleta a su primero, un novillo que desarrolló complicaciones y que le dio un arreón directamente el cuerpo, hiriéndolo certeramente en el costado, y, una vez en el suelo, volvió a prenderlo y le infirió las otras dos heridas.

Aunque trató de ponerse en pie, las cuadrillas rápidamente se percataron de la gravedad del percance, y lo condujeron a toda prisa a la enfermería, donde fue intervenido por espacio de dos horas.

Pero no fue el único torero corneado de la tarde. Su compañero Tulio Salguero también cayó herido y fue intervenido en la enfermería de la plaza de una cornada de 20 centímetros en la ingle izquierda, de pronóstico menos grave.

El parte médico recoge que se le apreció ‘una herida en el Triángulo de Scarpa izquierdo, con una trayectoria ascendente de 20 centímetros que alcanza el pubis y produce destrozo en músculo abductor y contusiona el paquete vásculo-nervioso, de pronóstico menos grave’.

Con algo menos de un cuarto9 de entrada en tarde calurosa, se lidiaron novillos de Araúz de Robles, bien presentados, con un fondo de mansedumbre los seis, aunque, salvo el complicado segundo y el rajado quinto, manejables los otros cuatro.

Miguel Maestro: estocada desprendida con derrame (palmas); media fulminante (silencio en el que mató por Belando); y estocada (oreja).

Pablo Belando: cayó herido en su primer novillo.

Tulio Salguero: estocada atravesada (oreja); pinchazo hondo y estocada atravesada (silencio); y estocada en la que resultó herido, por lo que tuvo que rematar la labor Maestro de cinco descabellos (silencio tras aviso).

La novillada de Las Ventas ha sido una tarde de muchas sensaciones. Las hubo positivas, traducidas en el valor y el aplomo demostrado por Tulio Salguero, que cortó una oreja de peso, al igual que un reposado y seguro Miguel Maestro. Los dos nombres triunfales de la función.

Pero también las hubo malas, muy malas, por la terrible triple cornada que sufrió Pablo Belando por el segundo del festejo, y también por el percance a última hora de Salguero al entrar a matar al sexto después de tener entreabierta la puerta de la gloria. La miel y la hiel del toreo.

Guapo de verdad, el que abrió plaza. Un novillo muy serio, con cuajo y pitones como velas, que, aún mansito, no tuvo mal fondo en la muleta. A Maestro se le vio muy sereno y confiado a lo largo de una labor correcta pero sin eco. En el cuarto, brilló a la verónica. En la muleta, el manso novillo buscó pronto la querencia, aunque Maestro lograría sujetarlo en los medios para plantarle batalla con mucha soltura y desparpajo.

Tulio Salguero, que ya se había hecho presente en un valiente quite por gaoneras en el novillo que hirió al compañero, se enfrentó en primer lugar a un utrero mansurrón al que esperó, aguantó y hasta robó muletazos de buena compostura. Buena actuación del extremeño, que cerró su labor por ajustadas bernadinas y dejó una media estocada suficiente para hacer rodar al animal, lo que le granjeó una oreja, una de las de más peso de todas las que se han cortado este verano en Madrid.

Se corrió turno y Salguero mató en quinto lugar un novillo rajado, pero el torero no se arrugó en una sincera porfía al hilo de las tablas. No hubo lucimiento por la actitud huidiza del utrero, pero sí firmeza y mucha voluntad.

Por el percance del compañero Salguero tuvo que hacerse cargo también del último, muy suavón hasta que se paró, y al que compuso muletazos de muy buena firma, sobre todo al natural, muy templado; tiró con largura del utrero, e improvisó también con alardes y valor cuando el burel se agotó definitivamente. Se tiró con el alma a matar, tanto que no se salió de la suerte y fue herido certeramente a la altura de la ingle. Triste final para una gran tarde.

El primero de Belando, con genio de salida, embistió con todo en los capotes, apretó también en el peto, donde le bajaron los humos. Se paró el animal, siempre al acecho, a la defensiva y exigente de verdad. El joven murciano pagó la novatada al salir por los aires a las primeras de cambio, y sufrió las tres cornadas ya reseñadas.