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Miguel Criado, veterinario sevillano, ‘vigilante’ de los toros de Pamplona

"El animal que se lidia en San Fermín debe tener trapío, y desarrolladas e íntegras defensas"

Miguel Criado es el veedor de los toros que corren y se lidian en los Sanfermines de Pamplona. Estrecho colaborador de la Casa de Misericordia, participa en la elección de las ganaderías que acuden cada año a la Feria del Toro y vigila a lo largo del año el desarrollo de las reses seleccionadas.

Hijo de otro Miguel, conocido en su tiempo como El Potra, -un romántico del toreo, que se inició como mozo de espadas de Juan Belmonte y alcanzó un alto prestigio taurino por su conocimiento del toro-, toda una institución en la plaza de toros navarra, en cuyo patio de caballos se le recuerda con un azulejo. Desde 1957 hasta su muerte, acaecida en 2003, El Potra participó en la creación de la feria de Pamplona, fue el veedor de la empresa y uno de los personajes centrales de este ciclo taurino.

Desde que cumplió 15 años, Miguel acompañó a su padre, lo sustituyó en alguna baja por enfermedad, y ‘heredó’ su tarea tras su fallecimiento. Sevillano de nacimiento, veterinario de profesión y asesor presidencial en la plaza de la Maestranza, Criado trabaja en el área de medio ambiente de la Diputación de la capital andaluza, y dedica gran parte de su tiempo y preocupación al toro de San Fermín.

“Mi labor comienza cuando está terminando la feria y decidimos entre todos cuáles son las ganaderías que pueden repetir al año siguiente’.

Cuando Miguel Criado dice ‘entre todos’ se refiere a su labor conjunta con los cinco miembros de la Comisión Taurina de la Casa de Misericordia, responsable de la organización de la feria. Ellos, aficionados y cooperantes solidarios con la labor asistencial de la Casa, propietaria de la plaza, eligen los hierros triunfadores en el ruedo y otras ganaderías que destaquen por su buen juego a lo largo de la temporada.

“Pero todas deben cumplir una condición fundamental”, añade Criado, “y es que tengan toros suficientes y con las exigencias de Pamplona”.

“Las características exigibles son, fundamentalmente, tres: que los toros tengan el trapío necesario, de acuerdo con el encaste propio, que los pitones estén bien desarrollado, y que -muy importante- esas defensas estén íntegras”.

Una vez elegidas las ganaderías, la labor de Miguel Criado consiste en hacer un seguimiento mensual de los toros apartados para Pamplona, suplir las posibles bajas y comprobar que su desarrollo es el adecuado. Las reses viajan a los corrales del Gas unos diez días antes de su lidia y continúa el cuidado para evitar que pierdan peso o se inutilicen por peleas entre ellos.

“En el mes de enero se dan a conocer los nombres de los hierros seleccionados, cuando aún no se ha hablado con ningún torero, que aparecerán más tarde en una cartelería menor”, explica Criado.

Los miembros de la Comisión Taurina se ausentan durante una semana de sus respectivos trabajos y viajan cada año a la Feria de Abril de Sevilla, desde donde visitan las ganaderías apartadas y comienzan las negociaciones con los toreros. Esperan, después, el desarrollo de la Feria de San Isidro, en especial a los toreros jóvenes, y confeccionan los carteles definitivos.

- ¿Embiste el toro grande que se elige para Pamplona?

- “Sí”, responde sin titubeos Miguel Criado. “Pensamos erróneamente que el toro que embiste es el armónico, el bonito, el estrecho de sienes, y se olvida que embestir es una función que poco tiene que ver con la morfología. La humillación, el recorrido y la transmisión no dependen de la belleza del animal; si así fuera, solo embestirían los toros bonitos, y la realidad no es esa”.

El veedor de los toros solo ha corrido una vez en el encierro, “y no he repetido porque la estabilidad no depende de ti, y porque ya no tengo edad”. De cualquier modo, está convencido de que “la carrera matinal desestresa a los toros y mejora su comportamiento en la lidia posterior”.

“Lo mejor de la labor que desarrollo en Pamplona es que se trabaja con total independencia”, termina; “la gestión es en exclusiva de la Casa de Misericordia y no depende de empresarios ni apoderados. La Comisión Taurina decide, yo aporto mi colaboración y ejecuto su mandato”.