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Javier Muguerza en los ochenta

La revista 'Isegoría' celebra los 80 años del filósofo con un volumen colectivo en su honor

El filósofo Javier Muguerza
El filósofo Javier Muguerza

La Universidad Complutense de Madrid está reestructurándose. Quedan ya lejanos los tiempos de aquella Universidad Central cuya Facultad de Filosofía y Letras contó entre su profesorado a Ortega, José Gaos o Julián Besteiro. Algunas décadas después Aranguren sería separado de su cátedra, junto a Tierno Galván y García Calvo, por encabezar una manifestación, reincorporándose luego tras el advenimiento de la democracia. Nunca sabremos cómo habría evolucionado esa Facultad de Filosofía, si en los años ochenta se hubiese incorporado a la cátedra de Ética Javier Muguerza y Emilio Lledó a Historia de la Filosofía, porque ninguna de las dos cosas tuvo lugar y ambos ejercieron su docencia en la UNED, tras haberlo hecho en La Laguna y Barcelona.

Comoquiera que sea, Javier Muguerza sí ofició como primer director del por aquel entonces recién creado Instituto de Filosofía del CSIC (1986), desde donde trazó la ruta de un ambicioso proyecto, una de cuyas metas era involucrar a todos cuantos componían la comunidad filosófica que tiene al español como lengua materna, tendiendo puentes con los colegas de la otra orilla del océano Atlántico. Para ello contó con la complicidad entusiasta del Instituto homólogo de la UNAM, dada la experiencia del exilio republicano en México, aunque no menos entusiasta fue la colaboración recibida por parte de instituciones de Argentina, Colombia, Chile o Perú. Fruto de tal empeño fueron los magnos encuentros iberoamericanos, primero generales y luego temáticos, que siguen celebrándose hoy en día. Pero en este capítulo merece una especial mención esa Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía, que ahora se dispone a iniciar una nueva etapa tras verificarse un imprescindible relevo generacional.

Javier Muguerza también propició las Conferencias Aranguren, que fueron inauguradas por el propio José Luis L. Aranguren y en las que han participado, entre otros muchos, Victoria Camps, Adela Cortina, Elías Díaz, Ernesto Garzón Valdés, Elisa Pérez Vera, Nicolás Sartorius, Fernando Savater, Jorge Semprún, Amelia Valcárcel, José María Valverde o el propio Javier Muguerza, siendo su próxima edición la número veinticinco. Los textos de dichas conferencias resultan fácilmente accesibles, porque se publican en Isegoría, la revista de filosofía moral y política que Javier Muguerza fundó en 1990, ideando su cabecera y dirigiéndola durante muchos años.

La Razón de una cabecera, publicada en el primer número de Isegoría, citaba un texto de La memoria del Lógos de Emilio Lledó, en que se nos recuerda cómo en sus orígenes la democracia “estableció, como uno de sus grandes logros, aquel momento en que se configura un nuevo espacio ciudadano por el simple hecho de ‘levantar la mano, ponerse en el centro y hablar’: la isegoría, el derecho a la palabra, lo que habría de llamarse libertad de expresión, quedaría para siempre, indisolublemente unida a la democracia”. Desde luego, con su revista, Javier Muguerza pretendió contribuir a generar un ágora filosófica donde se abordaran los problemas del presente con todo rigor, pero sin confinar tales análisis al ámbito estrictamente académico. Desde luego, la revista Isegoría, la Enciclopedia Iberamericana de Filosofía, el Instituto de Filosofía del CSIC, su labor en la UNED o en la Universidad de La Laguna no suponen un mal balance institucional para quien siempre quiso rehuir cualesquiera cargos académicos, pero supo cosechar múltiples logros merced a la proyección que le granjeaban su prestigio profesional y su carisma personal.

Sin lugar a dudas, Javier Muguerza es un referente del pensamiento español contemporáneo, según testimonia una obra jalonada por libros tales como La concepción analítica de la filosofía, La razón sin esperanza, La alternativa del disenso, Desde la perplejidad, Ética, disenso y derechos humanos o La aventura de la moralidad. A estos títulos habrán de añadirse otros libros cuyos capítulos ya estarían escritos desde hace tiempo, cual sería el caso de Diez filósofos y la ética, Ética a la intemperie, Decir que no: Ensayo sobre la alternativa ética de la negación o los Sueños de la razón, razones de los sueños.

Con motivo de su 80 cumpleaños, la revista Isegoría ha promovido un volumen colectivo que lleva por título Diálogos con Javier Muguerza: Paisajes para una exposición virtual*, donde se tributa un merecido homenaje a esta imprescindible figura de nuestra filosofía contemporánea, cuyo principal empeño acaso se haya cifrado en reconciliar toda suerte de antagonismos, promoviendo un continúo e infatigable diálogo entre las más diversas cosmovisiones, con una generosidad y perspicacia que se le deben reconocer sin ambages.


* En el que colaboran, entre muchos otros, José Francisco Alvarez (co-editor de Disenso e incertidumbre), Victoria Camps, Adela Cortina, Manuel Cruz, Elías Díaz, Antoni Domènech, Javier Echeverría, Manuel Fraijó, Francisco Laporta, Jesús Mosterín, Jacobo Muñoz, Concha Roldán, Fernando Savater, Carlos Thiebaut o Amelia Valcárcel.

“Lo que llamamos mundo del deber ser no es sino la expresión de nuestra insatisfacción o nuestro descontento con lo que en este mundo es, es decir, con ‘lo que hay’ en este mundo o con ‘lo que no hay’ en él, pero pensamos que debiera haber” (Javier Muguerza).