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Tom Hanks cumple 60 años

El canal TCM dedica una programación especial al actor que mejor encarna al estadounidense medio

El 9 de julio Tom Hanks cumple 60 años y lo hace en uno de los momentos más dulces de su ya dilatada carrera. A finales de 2015 protagonizó El puente de los espías a las órdenes de su gran amigo Steven Spielberg. Ahora lo podemos ver en Esperando al rey, en la que interpreta a un ejecutivo norteamericano que intenta cerrar un convenio comercial con el monarca de Arabia Saudí. En octubre estrenará Inferno y, una vez más, se meterá en la piel de Robert Langdon, el experto en arte e iconología religiosa al que conocimos en títulos como Ángeles o demonios y El código Da Vinci. Para otoño llegará también a las pantallas Sully, dirigida por Clint Eastwood, y en la que Hanks da vida a Chesley Sullenberger, el piloto que en 2009 salvó la vida de todos los pasajeros del Airbus que tripulaba amerizando sobre el río Hudson de Nueva York en una arriesgada maniobra. Un film que huele a posible nominación al Oscar. Y, por si todo esto fuera poco, prestará su voz por cuarta vez al vaquero Woody en la próxima entrega de Toy Story.

De momento TCM le ha preparado para mañana, 9 de julio, día de su 60 aniversario, una gran fiesta de cumpleaños. A lo largo de toda la jornada se podrán ver en este canal de televisión tres largometrajes de su filmografía: La hoguera de las vanidades; Ladykillers, dirigida por los hermanos Coen, y Atrápame si puedes, de Steven Spielberg. Además, una pieza de producción propia repasará su vida y su carrera.

Tomas Jeffrey Hanks nació en la localidad californiana de Concord en 1956. Como siempre recuerda, no tuvo una infancia especialmente feliz. Sus padres se divorciaron cuando tenía tan solo cinco años. Él quedó al cuidado de su padre que, por motivos de trabajo, tenía que viajar por todo el país. El pequeño Hanks vivió en diez casas distintas en cinco años y creció prácticamente sin amigos. Por suerte, encontró en el mundo del teatro el lugar idóneo para superar esa sensación de soledad. “El cine tiene el poder de hacer que no te sientas solo, aunque lo estés”, dice a menudo el actor.

En una carta que envió al realizador George Roy Hill, el director de El golpe, un jovencísimo Tom Hanks dejaba claras cuáles eran sus intenciones. “No soy demasiado guapo, ni mi cuerpo es el de un dios griego pero si la gente paga por ver cierto tipo de películas, pagarán por verme a mí”, escribía. Un vaticinio que se fue cumpliendo puntualmente. A comienzos de la década de los 80, empezó a aparecer en pequeños papeles, tanto en el cine como en la televisión. Su gran oportunidad le llegó en 1984 cuando protagonizó Un, dos, tres…Splash al lado de Daryl Hannah. A partir de ese momento intervino en una serie de comedias que le dieron una gran popularidad: Despedida de soltero, Esta casa es una ruina y Big, por la que consiguió su primera candidatura al Oscar. En 1990, con La hoguera de las vanidades, emprendió una nueva etapa en su carrera. En el film, basado en la célebre novela de Tom Wolfe, interpretaba a Sherman McCoy, un rico corredor de bolsa, el prototipo de yuppie de esos años, que una noche atropella a un hombre negro dándose a la fuga.

Luego vendrían sus dos Oscar consecutivos al mejor actor por Philadelphia y Forrest Gump y su consolidación definitiva como rey de la comedia romántica. “Aunque las historias no tengan nada que ver con mi vida, siempre busco reconocer algo de mí en cada personaje”, confiesa. Quizá por eso haya sido capaz de ponerse en la piel de tipos normales y corrientes que, en un momento dado, se convierten en héroes, como los que tuvo que interpretar en Apolo XIII o Salvar al soldado Ryan.

A sus 60 años, Tom Hanks parece estar viviendo una segunda juventud. Su madurez como actor está regada con un entusiasmo pocas veces visto en el mundo del cine. Ha producido series de televisión como De la Tierra a la Luna, The Pacific o Hermanos de sangre, y ha dirigido un par de largometrajes. ¿Su secreto? Como él mismo suele decir, “no lo hay. Simplemente me encanta mi trabajo”.

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