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Invasión ‘heavy-metal’ en un pueblo gallego

El festival Resurrection Fest, que se celebra en la localidad de Viveiro, supera la década de vida con Iron Maiden como cabeza de cartel

Viveiro, Lugo: 15.735 habitantes, pescadores, eucaliptos y playas que la envuelven, la ría que se adentra, los puentes que la cruzan y los salmones y truchas que la surcan. Viveiro en julio: casi 100.000 personas, metal, punk, hardcore y rock, cuatro días con muchos vatios de sonido. Este miércoles, 6 de julio, empieza el Resurrection Fest.

La actuación de Black Label Society en 2015.
La actuación de Black Label Society en 2015.

Imaginen a un grupo de chavales que quieren llevar a su pueblo a su banda favorita. Esos eran Iván Pérez e Iván Méndez, el pueblo era Viveiro y el grupo de hardcore Sick of it all. Después de hacer un proyecto y presentarlo al Ayuntamiento y dar mucho la tabarra, el 18 de noviembre de 2006 la banda tocó (entrada gratuita) "detrás del campo de fútbol nuevo", según el cartel. Era la primera edición del Resurrection Fest, un festival que, 11 años después, se ha consolidado como uno de los más destacados de Europa en su género (rock, metal, punk y hardcore), ha pasado a tener tres escenarios y cuatro días de programación. En esta edición esperan a 80.000 personas y a Iron Maiden como cabeza de cartel.

"Ni de coña creí que esto fuera a ser así. De hecho, pensé que la primera edición sería la última, y ni siquiera cuando habían pasado tres años se me ocurrió que esto fuera a llegar aquí", cuenta Méndez (Viveiro, 1986), director desde ese primer cartel en 2006 con siete bandas (Sick of it all, Walls of Jericho, Twenty Fighters, Anal Hard, Ofensiva, The Band Apart y Sound of Silence). Ahora, el festival ocupa todo su tiempo, "a mí y a todo el equipo"; se profesionalizaron y el Resurrection se convirtió en un trabajo. Méndez bromea con que hacía sus "buenas prácticas" con el evento mientras estudiaba Administración y Dirección de Empresas.

"Poquito a poco", entona Méndez. No tenían medios, ni económicos ni materiales, para hacerlo crecer. Fueron añadiendo días y escenarios y mientras, los vecinos, antaño reacios a lo desconocido, fueron adaptándose a esa marea que llegaba una vez al año y que cada vez era mayor. "Lo esperan ahora todo el año, es el evento musical más grande de Galicia y genera un impacto económico enorme", apunta Méndez. Para esta edición se prevén 6,15 millones de euros de ingresos, 300 puestos de trabajo directos y 500 indirectos.

La comarca de La Mariña Occidental bulle días antes y días después. "Hay muchos que se vienen una semana antes, incluso las bandas. Todo está agotado y muchos vecinos alquilan sus propias casas y sus parcelas para los que llegan". Además de los hoteles, las pensiones y los pueblos de alrededor, el Resurrection tiene cuatro zonas de acampada, tres de ellas gratuitas, y la otra, una especie de camping VIP dentro del recinto del festival.

Público joven, niños incluidos

Asegura Méndez que el Resurrection no tiene el típico perfil de heavy metal: sino que comprende una franja de edad entre los 18 y los 35 años, algo más masculino que femenino (55-45%) y sobre todo español. "Aunque hay mucho público internacional, de Portugal y Francia sobre todo. Y luego Sudamérica". Este año se han vendido entradas a 36 países, entre ellos México, Argentina, Venezuela, Colombia, Indonesia, Australia y Japón.

"Supongo que esto tiene mucho que ver con qué es lo que lo rodea. Playas, naturaleza, la ría. Es un sitio impresionante y marca definitivamente la experiencia musical que se vive aquí. La gente se viene como de vacaciones y cada uno de los habitantes de Viveiro está volcado con el festival". Fue ese ambiente familiar, y una foto subida a las redes sociales, lo que terminó de abrir la cita musical: hace tres años comenzó el ResuKids.

Algunos de los niños del ResuKids de 2015. ampliar foto
Algunos de los niños del ResuKids de 2015.

En 2013, subieron a las redes sociales una imagen de una madre con su hijo: "Era entrañable, ella tenía tatuajes y el niño llevaba algo pintado en los brazos. Tuvo una tremenda acogida. Aquello nos hizo pensar y darnos cuenta de que en el perfil del festival ya entraban los que tenían hijos y no hubo más que hablar". Este año han agotado plazas (más de 100 cada día) y están convencidos de que es imprescindible: "Inculcar la música desde pequeños es necesario, los padres están tranquilos mientras se cuida de ellos, porque es como una ludoteca al fin y al cabo. Solo que allí se suben al escenario, escuchan y aprenden música, conocen el recinto... se vuelven locos".

Los que vayan este año podrán volverse locos con Iron Maiden, la mítica banda británica que Méndez reconoce que les ha supuesto llegar a un público que hasta ahora no los conocía. "Siguen siendo uno de los mejores conciertos rock que te puedes encontrar". Lo vieron como un reto: "¿Estamos preparados para esto?", se preguntaron. Y por cómo han ido las conversaciones, parece que sí. "Ellos ya conocían el festival, y aunque han sido seis meses de negociación, tuvieron voluntad y pusieron las cosas fáciles desde el minuto uno". Así que este sábado, Steve Harris y su banda se subirán al escenario principal del Resurrection Fest, atronaran Viveiro y, antes o después, comerán pulpo, o unas navajas con arroz.

Los números del Resurrection

En 2006, contaron con siete bandas, un solo escenario y 2.000 personas, era la primera edición.
En 2007, casi doblaron el público (unas 3.500 personas) y añadieron un día más.
En 2010, pasaron al formato de tres días, pero seguían teniendo un solo escenario.
En 2011, ya tenían cuatro días de programación y alrededor de 7.000 personas.
Su undécima edición, la de 2016, cuenta con tres escenarios, cuatro días, alrededor de 80 bandas y se esperan 80.000 personas, un impacto económico de 6,15 millones de euros y la creación de 800 puestos de trabajo (directos e indirectos).
El Resurrection Fest empezará el 6 de julio y durará hasta el domingo. El precio del abono es de 105 euros (con acampada).

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