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RAMON SIMÓ/ Director del festival Grec

“A salir de este ‘impasse’ también ayuda la alegría”

La gran cita escénica barcelonesa arranca este jueves con una fiesta popular gratuita

Ramon Simó, ayer ante el escenario en el que actuará la Plateria en la fiesta de obertura del Grec.
Ramon Simó, ayer ante el escenario en el que actuará la Plateria en la fiesta de obertura del Grec.

Ya está aquí el Grec. El festival —cuya programación infantil, el Mini Grec empezó el domingo— arranca hoy con la "apertura popular" que se ha convertido ya en el preámbulo a la inauguración oficial. La fiesta, con entrada libre, en la plaza de Margarida Xirgu, en Montjuïc, la oficia la veterana Orquestra Plateria, cuarentona como el propio Grec, a partir de las 20.30 horas. Mañana viernes, a las 22 horas, tendrá lugar el estreno oficial del festival en el Teatre Grec, ya sentados y en función de pago, con Les bruixes de Salem, la esperada versión de Andrés Lima de la obra de Arthur Miller con Lluís Homar al frente de un gran reparto. Seguirá un torrente de espectáculos, 141, hasta el 31 de julio: una variada oferta para, así se presenta, todos los públicos, los gustos y los bolsillos. Al frente de toda la movida, e incluso dentro pues monta un espectáculo, Estació Terminus (a cuatro manos con su mujer, la directora Magda Puyo), está Ramon Simó, que con este dirige su quinto —y seguramente último— Grec.

Tras el 26-J son momentos confusos para la ciudad y la ciudadanía, ¿no? "Es cierto, el ambiente es de cierto cansancio y déjà vu”, reflexiona el director del Grec. “Hay la sensación de que cuesta mucho cambiar las cosas. Las elecciones han sido la crónica de una decepción anunciada. Parece que estemos un poco en un territorio sin salida, en una Estación Terminus, precisamente. Pero ha y que evitar en estos momentos de parada dejarse arrastrar por sensaciones negativas. En contraste con ese ambiente el Grec se presenta como una fiesta, como un momento especial. Es un intento de estimular, de despertar ganas de vivir y ser felices, una celebración, desde la provocación si se quiere, porque este Grec es muy social y concienciado, pero también desde el humor y la fiesta. La salida de este día de la marmota post elecciones, de este impasse, pasa también por la alegría”.

Es inevitable pedirle al director unas recomendaciones no ya vitales sino de programación. “Teniendo en cuenta que yo lo recomiendo todo, claro, destacaría De stille kracht del Toneelgroep de Amsterdam con dirección de Ivo Van Hove, y, por supuesto, Les bruixes de Salem. Dos grandísimos montajes. Y en el otro extremo, en el de lo muy pequeño, una joya, MDLSX de la compañía Motus, un trabajo espléndido de interpretación. Entre esos dos extremos de formatos, hay cosas de muchísima calidad. Nadie debería perderse, por ejemplo, el Platonov de Chéjov condensado que dirige Luk Perceval, espléndido, nada complaciente; no debe pasar desapercibido. A mí me gusta traer gente poco conocida y que el público la descubra”. Simó recomienda también a la compañía chilena Teatrocinema, y la coreografía de Aurélien Bory para Stéphanie Fuster, Cie 11.

El director reconoce que su opción no ha sido por una programación internacional de grandes nombres conocidos. “Hemos buscado una especificidad estos años, de cara a nuestro público y a nuestro posicionamiento internacional como festival. Nos centramos en encontrar espectáculos excelentes pero que no están en el canon estandarizado de las digamos doce compañías que giran por todo el mundo. El problema es que son menos conocidos, pero la virtud reside en que ofrecen la posibilidad de descubrirlos aquí". La lógica pregunta de si el Grec no podía tener ambos tipos de artistas la responde directamente el propio Simó. “Quizá sí, pero he de añadir que este año los teatros públicos, el Teatre Nacional, el Lliure, tienen la voluntad y la posibilidad presupuestaria de traer a algunos de esos grandes monstruos, y así yo he podido ser más osado. En realidad la única bestia parda de la programación es Ivo, teatralmente hablando porque en danza hay un par de grandes estrellas: Alonzo King Lines Ballet y la Kibbutz Contemporary Dance Company".

Simó matiza que en la elección de la línea internacional también ha jugado un papel —”seamos honestos”— el presupuesto.

De su contrato, que acaba tras cinco ediciones al frente del Grec en septiembre (cuatro años más uno de prórroga) dice que todo sigue igual. No revela si se presentará al concurso que aún se debe convocar para el nuevo director. "En realidad no sé nada, nadie ha hablado conmigo, entiendo que con el cambio de cartera política en la cultura municipal las cosas se están reorganizando, pero debería acelerarse y desencallarse todo”. Opina que lo de Frances Casadesús “ha sido peor aún: se le acababa el contrato como director del Mercat a medio Grec y no le decían nada”.

Estació Terminus es su primera dirección siendo director del Grec. "Al final dirijo en mi último Grec, para despedirme; es algo especial, que entronca con lo que ha sido mi línea”.

El festival se anima a abrir en el anfiteatro con teatro, ¿no se habrá desacostumbrado el público tras tantos años de inaugurar con danza, música, circo? Son dos horas y media de teatro de texto sin descanso... “Estas bruixes llegan muy bien al espectador, ya las he visto en un pase previo. Es un texto de una grandísima fuerza y enorme progresión dramática, una bomba. La opción de Lima es muy buena. Yo siempre había tenido ganas de esto. Pero el anfiteatro es complicado, hacía falta un espectáculo muy fuertey los mecanismos de producción del país no han estado los últimos años para eso. En todo caso, insisto que las bruixes pasan fenomenalmente, y sin descanso no se rompe la tensión, aunque alguien tenga que hacer una peregrinación al lavabo”.