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“El mundo necesita embajadores de la música, no técnicos”

La violinista Anne Sophie Mutter recibe el Premio Yehudi Menuhin, de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, por la promoción de jóvenes músicos

 Anne Sophie Mutter, a la izquierda, Paloma O'Shea y doña Sofía, en el Teatro Real de Madrid.
Anne Sophie Mutter, a la izquierda, Paloma O'Shea y doña Sofía, en el Teatro Real de Madrid.

Anne Sophie Mutter luce un vestido rosa chillón con unas enormes flores estampadas sobre su tela. Una indumentaria que habla de juventud, frescura y dista mucho de los clásicos y oscuros trajes con los que se identifica a la música clásica. Solo prestando atención a la ropa de esta violinista de primera línea se puede intuir su particular cruzada: liberar a la música clásica de la solemnidad que parece envolverla y acercarla al público más joven. Precisamente, por su labor divulgativa y su promoción del nuevo talento, esta alemana de 52 años ha sido galardonada con el XI Premio Yehudi Menuhin a la integración de las Artes y la Educación que la Escuela Superior de Música Reina Sofía entrega cada dos años a aquellos músicos que han sabido combinar sus brillantes carreras profesionales con su compromiso de enseñar a los más jóvenes. 

"Estamos orgullosos de entregar este galardón a Anne Sophie Mutter por su perfección, elegancia y generosidad y su especial atención al talento que le rodea", ha señalado Paloma O'Shea, presidenta de la Escuela Superior de Música Reina Sofía y de la Fundación Albéniz, en la rueda de prensa previa al acto de clausura del curso académico de la escuela. Una labor que la intérprete ha fomentado a través de la Fundación Anne Sophie Mutter y que ha llevado a cabo ideas tan originales como la creación de un club en Munich, con capacidad para 300 personas, al lado de una sala de conciertos. El objetivo de este espacio, según ha comentado la intérprete alemana, es conseguir inyectarles a los más jóvenes la pasión por la música clásica y hacerlo de una forma menos "regulada". "Creo que la idea de los clubs es más adecuada para ellos, porque además de poder vestirse de manera diferente, tienen más cercanía con el artista", ha matizado Mutter.

Si algo demuestra con sus palabras la violinista alemana es la pasión que siente por la música. Y transmitir esta emoción es para la intérprete el objetivo al que debe aspirar cualquier músico. “Lo que el mundo necesita son embajadores de la música, no técnicos”, ha asegurado Mutter.  "Es una plataforma neutral de encuentro, que sigue viva pero a la que hay que encontrar maneras de que llegue a las nuevas generaciones, carentes de educación musical", ha lamentado.

Es más, incluso entre los futuros profesionales la violinista parece notar esa falta de interés por este tipo de música. "En Alemania, como supongo que también pasará en España, hay decenas de miles de estudiantes. Pero luego yo no los veo en los conciertos, no van. ¿Por qué?", se ha preguntado la violinista, a quien parece inquietarle no tener respuesta esta cuestión. 

El premio que recogió Mutter lo recibieron con anterioridad músicos de la talla de Alfredo Krauss (el primero en conseguirlo, en 1999), Claudio Abbado o Zubin Mehta. Ayer fue el turno de la violinista alemana, quien recibió por la noche el galardón de manos de la Reina Sofía durante la clausura del curso académico de la Escuela Superior de Música, un acto que se celebró en el Teatro Real.